Domingo, 24 de junio de 2018

Compañeros de viaje

La vida es uno de los mejores profesores que he tenido; es compleja sí, pero a la vez muy sencilla, un día la odias y otro la amas. Cada día que pasa, tengo esa sensación de “no te acostaras sin…”. Para los que somos soñadores, la vida es un camino de rosas, eso si, con sus espinas, que aunque de lejos no se aprecien, cuando quieras cogerla te darás cuenta que ahí están; la clave está en no abrazarlas ni apretar las manos cuando te has topado con una, sino sortearla para centrarte en la flor. Porque normalmente, lo que no es fácil de conseguir, lo que más cuesta, es normalmente lo más amado.

Siempre digo que la vida es como un viaje; cada trayecto es una historia hasta que llegas a la próxima parada, y es aquí donde a veces te cuestionas si seguir o cambiar de trayecto. Este mes, Patricia se baja de este tren, una compañera que nos deja con sus veinticinco años de edad para emprender ¡cuánta gente nos hace falta así en este país! Por una parte, me siento triste por no haber creado en ella la ilusión por estar en este proyecto, porque siempre es más sencillo y ventajoso hacer un tren si se consigue despertar en la tripulación el afán de viajar en él; por otro, me siento orgulloso de que emprenda su propio camino. El principito dice: Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar  tablas y distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres en hacerlo por el vasto y ancho mar".

Y mientras la máquina avanza, puede que te encuentres de nuevo con un compañero que fue de viaje contigo en otra ocasión. ¡Qué tendrán los amigos de la infancia! que, aunque nunca nos llamamos, o rara vez nos veamos, (incluso pueden pasar treinta años), cuando te reencuentras con ellos te alegras enormemente y sientes como si hubiesen estado junto a ti todo ese tiempo. Puede que sea porque esa gente te ha visto llorar cuando te hiciste una herida, o porque te has enfadado y desenfadado con ellos tantas veces que les conoces bien y te resulta difícil enemistarte. Lo curioso de estas amistades es que no los eliges, los tienes por puro azar, la vida te los presenta y te sentarás cerca de su pupitre durante ocho años. La verdad es que los amigos de la infancia siempre están en el corazón, donde se guardan todas las cosas buenas que te da la vida.

¡Tantas personas importantes pasan a tu lado a lo largo del recorrido…! Unas pasan de largo, otras te acompañan más tiempo. Unas pasan desapercibidas, otras dejan una marca importante, las primeras apenas te influyen pero las segundas forman parte de ti, de tu vida.

En este mes que celebramos el día del padre merecen especial atención nuestros hijos. Los míos iniciaron su viaje con principios poco fáciles; quizá para hacerse fuertes, que lo son. Al mayor le dio por muerto a las pocas semanas de embarazo un médico poco experimentado que no supo interpretar una ecografía. A los trece años ha superado una grave enfermedad. Este niño, como tantos otros que conocemos, merece felicitaciones a diario.

 La pequeña se anunció con un desprendimiento grave de placenta. Empezó su camino también con otra lucha, la de vivir. Y aquí está. Grandes luchadores desde el principio, únicos, milagros los dos, los mejores para acompañarnos en nuestro viaje de padres. Por suerte, la gran mayoría estaréis de acuerdo conmigo en que son los mejores compañeros en la vida una vez que aparecen, los que pintan y alegran nuestro camino con los colores, los olores y los mejores sueños posibles. Estoy seguro que si pudiésemos escoger a los hijos, los nuestros serían los elegidos.

Mi niña provoca la buena suerte poniendo un “atrapasueños” en el cabecero de su cama. Es un amuleto que ensalza únicamente lo positivo, para filtrar pesadillas, traernos buena suerte y atrapar en sus redes todo el reverso de lo negativo que, en ocasiones, nos envuelve. Yo me quedo con ese atrapasueños, el de mi hija, no sé si hará algo, pero creo que todo depende de cuánto lo deseas, a ella desde luego la acompaña.

Por eso, la vida está llena de compañeros de viaje, que dan sentido a nuestro caminar.