Jueves, 21 de junio de 2018

Los peatones en Salamanca (y 2, pero seguro que volveremos a ello).

Diseño ejemplar de un paso de peatones en San Sebastián, la foto es de 2006.

El otro día hablaba de los peatones y la velocidad, apuntando la necesidad de reducir esta para conseguir una ciudad más humana. Recordemos, por si alguien todavía no lo tiene claro, que la ciudad es, al fin y al cabo, una creación de los seres humanos. Y todavía no hemos llegado a la categoría de dioses, por lo que precisamos un entorno que nos permita sobrevivir de la mejor forma posible. Recuperar la sostenibilidad ambiental, que en realidad es como hablar de todo, es una necesidad acuciante. Claro que para eso hay que dejar de taparse los oídos cuando miles de científicos nos están alertando dramáticamente de los problemas que creamos, sí eso de la contaminación y el Cambio Climático que suman miles de muertes prematuras al año a las que genera el tráfico de vehículos por sí mismo.

Observese el descomunal espacio destinado al vehículo y la ridícula acera de la derecha, en la Calle de Alfonso de Castro. Afortunadamente parece haber recapacitado el Ayuntamiento y lo van a resolver en breve.

Para conseguir reducir la velocidad en los espacios urbanos, además de instaurar una norma de obligado cumplimiento que la baje a 30 km/h. (pudiendo establecer alguna salvedad perfectamente justificada), hay que insistir en el diseño de la calle. Ya he mencionado la necesidad de reducir el ancho innecesario de calzada. Por poner un ejemplo, un carril de 3’5 metros de ancho (como una autovía) incita a aumentar la velocidad más que uno de 3 metros. Pero también hay carriles innecesarios, como en la Avenida de Villamayor que sólo sirve para aparcar en doble fila, donde el Ayuntamiento está cambiando el pavimento de las aceras pero nada más. Otra forma de conseguir esto es construir las denominadas “orejas” por donde cruzan los peatones, y que no parecen seguir un patrón claro en Salamanca, a veces se hacen y otras no. Además de crear itinerarios lógicos primando siempre al que camina (60% de los viajes) sobre el de los vehículos  (23%), y la línea recta es la tendencia natural.

 

Comparación de la Avenida de Portugal tras la obra de remodelación arriba y abajo con paso de peatones eliminados. El tramo entre los dos pasos actuales más cercanos a María Auxiliadora tiene 150 metros de largo.

También se pueden poner obstáculos para reducir la velocidad. La última reforma de la Avenida de Portugal, con Lanzarote, es un buen ejemplo de cómo se debe hacer en zonas densamente pobladas y con notable tráfico peatonal. Cada cierto trecho había un paso de peatones, semaforizado o no, a distancias que impedían ganar velocidad a los coches. Cualquier elemento reductor de velocidad que se separe más de 70 metros del anterior pierde efectividad. Lamentablemente el cambio de equipo de gobierno, que no de color político, desvirtuó ese interesante diseño eliminando pasos de peatones (incluido uno en la puerta de un supermercado, y ya sabemos que a estos sitios no va nadie andando), en pro de la seguridad vial... ¿de los caminantes?

Reductores de velocidad en un paso de peatones en la Avenida de Juan de Austria. Hasta no hace mucho había más como estos por la ciudad, pero sorprendentemente han desaparecido sin alternativa.

Paso de peatones elevado en la Calle Benitas de Alba de Tormes, ya existente en 2011 cuando gobernaba el Partido Popular.

En la Avenida de Portugal se habló de problemas en esos pasos (no respetados por los vehículos), y se eliminaron. En un caso parecido en la Gran Vía en el cruce con la Calle de la Marquesa de Almarza se puso un semáforo. Una forma de conseguir mayor seguridad sin necesidad de poner un semáforo (aunque sea con pulsador) es levantar el pavimento a la altura de la acera para obligar a subir y bajar al coche, que le fuerza a reducir la velocidad. Esto no es novedoso ni desconocido, existe en muchos lugares, incluidos municipios del entorno de Salamanca gobernados por el Partido Popular. Incluso en Salamanca ciudad, ¡vaya!.

Minirrotonda en Ciudad Jardín.

Paso de peatones en el puente de Sánchez Fabrés donde se ha reforzado la iluminación.

Una rotonda no es más que otro obstáculo, aunque las dimensiones de las salmantinas y el consiguiente maltrato que suponen para los peatones, las convierten en un problema para los que caminan. Pero hay algún ejemplo interesante de buen hacer. También hay refugios peatonales a modo de mediana que reduce el ancho de la calzada que hay que cruzar,Y si a esto le sumamos que por las noches los pasos de peatones mejoren su iluminación, pues ya el equipo de gobierno municipal rozaría la eficacia y la santidad. Y estas cosas se pueden hacer con poco dinero y mucho sentido común (recuerdo esto en boca de alguien, ¿quizás M. Rajoy?, aunque nadie le conoce, claro), no entiendo el motivo que les impide poner en marcha más medidas como estas a personas con su formación y con una gran cantidad de funcionarios y asesores perfectamente formados para su trabajo.

Refugio para peatones que estrecha la calzada para mejorar su seguridad. Hondarribia-Fuenterrabía con alcalde del PNV, claro que todas las derechas no son iguales.