Viernes, 20 de julio de 2018

La importancia de sentir soledad

LA SOLEDAD

Como estará afectando a nuestra  sociedad  la soledad, que el gobierno se plantea crear un Ministerio para asesorar como poder vivir sin que la soledad nos cause graves problemas a nivel psicológico,  de ésta forma la venta de antidepresivos disminuiría,  las fluoxetinas, los bupropiones, encargados de producir serotonina se evitarían,  los estados de ánimo tristes y apáticos constantes, desaparecerían si a nuestro lado tuviéramos con quien conversar. No hace mucho se habló en una conferencia del gran papel que tuvieron los sacerdotes y religiosos hace años, cuando apremiado por “algo” acudías al confesonario, hoy eso es historia, acudir al psiquiatra, psicólogo, hacer terapias…cuesta tiempo y precisamente DE TIEMPO es de lo que carece la sociedad actual. Me pregunto ¿A dónde corremos? ¿A dónde caminamos? ¡hacia el abismo!…quizá el no interactuar personalmente, lleva a la gente a utilizar las RRSS, y eso ¿Para qué? ¿Cuantos amigos o conocidos reales tiene? Pocos o ninguno; la soledad es peor llevada, y lógico reconocerlo, a medida que se cumplen años, no obstante no se asusten, cuando les digo que el número de solitarios comienza a los 18 años, si, como leen, y es terrible. Vivimos en una sociedad en la cual no conocemos al vecino, presumimos de tener 2000 amigos ¿Pero qué amigos tienes?, habla, comunícate, intenta ver a esa persona, escucha y que te escuchen, evita tanto WS. Por supuesto que las RR.SS son muy buenas, pero bien utilizadas, el ser vivo necesita relacionarse físicamente con los otros, a veces, una sonrisa es suficiente para calmar estados alterados, un abrazo para disminuir dosis de antidepresivos… ¿Me comprenden? Ojalá el nudo que aprieta, la lagrimas reprimidas desaparezca, no más muertes disfrazadas, no más medicación, hablen, caminen, bailen, canten, queden para tomar un café,  realizar actividades podemos hacer mucho por los otros, hagámoslo, ser voluntario es magnífico, no solo para el visitado para usted es una gran obra, estudie alguna materia que quedó en el cajón durmiendo entre telarañas, limpie los muebles, y verá como la luz vuelve a su vida. Les relato ésta cuento… saquen conclusiones

 

CUENTO

EL ÁNGEL

 

Kique una y otra vez se pregunta que puede hacer  en la Tierra si no ha asistido a clases de formación, y los conocimientos adquiridos en los tres meses que lleva viviendo en el cielo, no le dan experiencia para cumplir la misión tan importante que dicen debe llevar a cabo. Como allí las órdenes no se discuten, el bueno de Kique obedece.

Una mañana fresquita aterriza en la Tierra, se siente despistado,  ¡Que despistado! ¡Despistadísimo! , inexperto, inseguro, con grandes ansias—eso sí— de poder ayudar a los humanos ¿Pero en qué?

La soledad —repite una voz profunda—, eso has de intentar erradicar de la Tierra, esa es tu misión.

 Kique escucha y calla, recuerda que una vez mientras jugaba con perlas de agua en unos de los parques cielenses, escuchó a dos angelotes mayores hablar de soledad y que era un terrible problema, que ocasionaba muertes, y muchas enfermedades.

—Blablá blaaaaa, cosas que no me interesan y tampoco entiendo, estos se complican la vida, pero a mí que me importa, allá ellos y sus cosas, yo sigo jugando,  estos mayores siempre hablan de cosas rarísimas, bueno, yo a lo mío, voy a introducir en cada perla de agua azul, una arenilla de la playa. No sabía Kique que esa era precisamente la misión que dentro de unos días terrenales le iba tocar realizar.

Y así fue como  a nuestro angelito le dan un billete, una mini maleta y la frase despedida

—Querido Kique has de hacer que los humanos no sientan soledad

— ¿Y qué es la soledad?, se pregunta miles de veces durante el viaje ¿Debe ser algo muy malo? ¿Cómo lo encuentro? ¿Qué hago? ¿Es una cosa? ¿Un lugar?... Seguro, debe ser un lugar, pero si así es ¿dónde está? ¡Ufff! como lamento no escuchar a los ángeles ancianos o tener tiempo de ir a clase y enterarme de lo que puede ser eso tan terrible que atenaza a los hombres.

— ¡Bueno! Si no lo he aprendido en el cielo, lo averiguaré en la tierra.

 De dónde viene nuestro inexperto angelito no existe soledad. Pensó que era algo meramente humano, y sólo entre los humanos podía encontrar la solución. No se equivocó.

Sin embargo, seguía desorientado y sin saber cómo empezar la búsqueda.

—Voy a observa a las personas, seguro que viendo sus rostros me dirán algo.

Fue un buen modo de comenzar.

Desde la copa de un árbol escudriña las caras de las gentes, y para su sorpresa ve que la mayoría no parece feliz. La vigilia dura días, se da cuenta que con eso solo, no es suficiente.

—Voy a escuchar y ¡A escuchar se dispuso!.

No tardó demasiado en enterarse que es la soledad, la gente habla en la tierra de ella a cada rato. El inexperto ángel  aún algo confuso piensa:

— Parece ser un estado,… un sentimiento y ¡hasta un lugar!, veo a mucha gente instalada en ese lugar de forma permanente. ¡Jolines, jolines! que complicados son los humanos.

Tardó tiempo en comprender como la gente puede sentirse sola estando acompañada de muchos, o que algunas personas que no tenían a nadie, nunca se sintiesen solos.

— ¿Dónde se aloja la soledad?  Me estoy poniendo medio majareta con los humanos ¿Estará en sus hogares? ¿Quizá en sus mentes?

Siguió escuchando y observando muy, muy atentamente,  y por fin  supo que la soledad se aloja en el alma de las personas.

— ¡Paf! ya lo comprendo, la soledad no depende de sí las personas tienen alguien a su lado porque si ese “otro no interactúa”  resulta una calamidad vivir así. ¿Cómo voy a ayudar a tanta gente? Los ángeles no podemos convertirnos en el amigo, el hermano, el amor. No les puedo decir: “habla amigo, te escucho, y me importa mucho lo que te ocurre… ¡que lío, que lío!

El ángel se siente cada vez más confundido.

—Esto que me hizo el Jefe no se puede hacer, era un recién llegado a las alturas, Muy serio te dice: Descienda, le hubiera contestado—Señor Jefe termino de llegar y… ¿Cuánto tiempo hace que llegué?, mire la ficha de entrada y verá que…pero me callé, al final protestar de nada vale, no te escuchan. Kique no se da cuenta que el tiempo en la eternidad no existe, que es cosa de humanos.— Te dan billete, te sientan sobre la nube azul y venga—Cumple esta misión—¡ Ya está bien de dar órdenes, que uno no está en todo!

 — Como no entiendo que es realmente “la soledad” vuelvo a subir al cielo— y qué me expliquen cómo debo actuar... la formación ha de ser completa, me veo completamente desorientado. ¡Que descontrol tienen últimamente por aquellos lugares!

 Sin embargo, no le hizo falta subir nuevamente a su dimensión para saber lo que  se esperaba de él.

En lo más profundo de su corazón de ángel, sabe que su misión no es otra, que acompañar.


Feliz de saber su cometido, pensó cómo llevarlo a cabo.—No es tarea fácil—Si la soledad más profunda se aloja en el alma, ahí es dónde primero he de acudir—.

El ángel fue colocando un sueño en cada persona que estaba sola. Un sueño, acompaña, motiva, ilusiona, llena de esperanzas los corazones vacíos. Colocó diferentes tipos de sueños, grandes, pequeños, pretenciosos, humildes…

El angelito Kique, que  ya no es tan inexperto, ni tan inseguro, sabe que los seres humanos tienen grandes problemas para soñar y cuánto más adultos son, el problema es más mayor.

Aquellas personas a las que el ángel alojó un sueño en su corazón, no se sentían solas. Vio con gran alegría como los nuevos soñadores son capaces de conectarse con otros y  sienten que la felicidad es mayor, al compartir. La soledad, sólo fue un recuerdo malo y lejano.

El ángel, aunque no tuvo compañía en la tierra, ni guía para su misión, jamás, experimentó soledad.

La misión de Kique terminó el día que sentado al ordenador confeccionó un listado de normas para los humanos, y colocó el cartel a la puerta del domicilio de cada persona, con letras grandes ¡muy grandes!.

Estar ocupado

Cambiar de entorno

Hacer actividades que reporten felicidad

Llevar un diario

Replantearse las opiniones

Recordar que hay más colores que blanco y negro

Ver la parte positiva de los acontecimientos

Pensar en el otro

Buscar personas afines

Y ya por último, recomendar tener una mascota, señores humanos si usted necesita caminar, su perro le obligara a salir de casa y recorrer parques, entablar conversaciones con otras personas, saber de la comida preferida de este o aquel animalito, si sé ponen enfermos cual es el mejor veterinario … y si su vida es sedentaria, un gatito puede ser su ayuda, Kique se había hecho inseparable de un humano y el día que regresaba a su Hogar, le dejó a la puerta de casa una hermosa gatita que había encontrado en los barracones de obra del Hospital, sabía que iba ser la mejor medicina.

 

 

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foto de Iria