Domingo, 18 de febrero de 2018

La onda y la frecuencia

“La radio afecta ala gente de una forma muy íntima, de tú a tú, y, ofrece todo un mundo de comunicación silenciosa entre el escritor- locutor yn el oyente” (Marsahall Mcluhan)

¡Ay… la radio, que bien ha hecho a este País llamado España…! La radio ha sido nuestra mejor compañera, la que cada día nos gritaba que era la hora de despertar, incluso, desde hace mucho tiempo atrás, nos anunciaba el fin del día y la necesidad de descansar… La radio nos situaba en el tiempo, nos ponía en marcha para el trabajo y, nos acompañaba en el mismo…

La radio que conocimos los más que sexagenarios; tenía la cita importante de “allanar” el camino, de la supervivencia, de alegrarnos la vida, de informarnos, de hacernos llegar los acontecimientos, de hacernos un guiño de complicidad, de vibrar y transmitirnos con generosidad la moral, el  estímulo y la confianza para seguir en pie, y vivir con esperanza…

La radio, aquella radio de cada día, donde la copla salía por puertas y ventanas entonces abiertas, de par en par, acompañadas siempre de la voz femenina, del trabajo duro de la casa,- (nunca recompensado), se mezclaba todo, música, cantos, y olor de puchero.

¡La radio cuanto bien ha hecho!...Que nostalgia nos trae al evocar los recuerdos, de aquellas voces, que entraban en tu casa, se sentaban a tu mesa con una humilde familiaridad… Bobby de Grané… Raúl Matas… Matías Prat… Pepe Iglesias (el zorro), Juana Ginzo, Matilde Conesa… ¡Ay la radio!. De discos dedicados, de conciertos, de marchas y pasodobles, del parte de las 14,30, de novelas y lágrimas de tarde, y de rosario final al llegar la noche… con nuevo parte a las 10,  “en la cama estés”… ¡Ay… la radio de las mañanas de domingo, con la musiquilla del “Colacao” y apoteosis de tarde con carrusel deportivo… rumiando el gol de tu equipo…o la estocada de un torero de postín en las Ventas… aquel zumo extraído de los acontecimientos, que se trasladaban llenos de una prosa florida, rumbosa, y perfectamente explicada en toda sus virtud y antecedentes.

¿Se me nota mucho que echo de menos la radio?, pues si, sobre todo la radio honesta y veraz, no la del mercantilismo puro y duro, echo de menos la radio critica, la radio cercana, la radio musical sin estridencias, la radio informativa y con recorrido, aquella que ayuda a sus oyentes, que evoca recuerdos, que recuerda la historia, etcétera.

No fue capaz la TV… de callar a la radio, muchos la criticaron, incluso al fuego querían mandar, muchos aprovechados la verdad querían tapar, pero los que nacimos escuchando la radio, le hemos seguido siendo fieles, sintonizando evidentemente nuestro dial. Ahora nos toca vivir, un pasaje incierto donde quiere imponerse la maldad. Pero algunos aún queremos la radio, y esperamos que se pueda escuchar siempre la verdad…

¡Ay… la radio cuanto bien ha hecho a este país… ¡A que sí!

Fermín González salamancartvaldia.es           Blog taurinerías