Jueves, 24 de mayo de 2018
Ciudad Rodrigo al día

No diga ‘Martes de Carnaval’, diga ‘Día de buen encierro con los Hermanos Cambronell’

CIUDAD RODRIGO | Tanto ha aplaudido el público a un simpático cabestro que acabó siendo protagonista en la capea matinal

En pleno encierro | Foto Adrián Martín

Por tercer año consecutivo, la jornada final del Carnaval del Toro está siendo protagonizada por astados de los Hermanos Cambronell, que al igual que en los dos años anteriores, no están defraudando ni lo más mínimo, deparando para empezar una entretenida sesión matinal, donde el único lunar fue que el desencierro se prolongó en exceso por dos astados rezagados.

Después de que todos aquellos que habían madrugado para ver el Toro del Aguardiente se fuesen principalmente a desayunar, llegó la hora de volver al recorrido ya con algo más de temperatura para disfrutar del último encierro del Carnaval, que fue rápido (duró apenas 10 minutos en total), aunque la manada no acabó llegando compacta, subiendo cuatro toros primero con sus dos otros hermanos separados unos pocos metros por detrás. En el Registro, uno de estos toros dio un poco de juego a los mozos.

Una vez todos estuvieron en los toriles de la Plaza, era turno para disfrutar de la capea ‘a continuación’ según el programa, pero ese ‘a continuación’ se transformó en casi 45 minutos de espera, que fueron ‘rellenados’ en la Plaza con la música de las charangas Los Bemoles (en la balconada del Ayuntamiento), Santana y Manliao, así como por varios balones y pelotas que fueron de un lado a otro del ágora hasta que fueron embocados o reventados.

Llegado ya por fin el momento de disfrutar de la capea, los tres astados de los Hermanos Cambronell dieron bastante juego tanto a recortadores como a maletillas (aunque algunas personas del público rechazasen la participación de alguno de éstos últimos). La capea transcurrió sin incidentes, salvo el protagonizado por un buey, que por un día cambió de papel.

Resulta que en lo que va de Carnaval se ha podido ver cierta bravura en un buey de menor tamaño que el resto, de color diferente, y al que incluso le costaba volver a corrales (en la misma mañana del Martes tuvieron que salir a buscarle el resto de cabestros tras haber metido el toro que habían salido a recoger), siendo muy aplaudido en sus intervenciones.

Pues bien, viendo esto, en la mañana del Martes este buey ‘ascendió’ a astado principal saliendo en cuarto lugar a la capea como si fuera un toro más. Aunque alguna persona lo criticó (“esto no es el Carnaval del buey”), a la gran mayoría de la Plaza le pareció genial la idea, así como a los recortadores, viéndose precisamente en este momento el único salto de la mañana, así como el único revolcón sin consecuencias a un hombre que posteriormente ‘presumió’ de este hecho.

Para cerrar la capea, volvió a salir durante unos breves minutos uno de los astados de los Hermanos Cambronell, para dar paso a continuación al desencierro. La manada bajó separada, pero rápida hasta la zona de los Pinos, donde se quedaron emplazados en la parte alta dos de los astados, costándoles a los mozos unos cuantos minutos sacarlos de allí. Una vez abandonaron esa zona, no tardaron demasiado en alcanzar los toriles, completándose el desencierro en unos 30 minutos en total.

Al paso del desencierro por el Registro, se produjo el principal incidente de la mañana: un hombre de Collado Villalba (Madrid), de 38 años de edad, fue arrollado por uno de los toros, cayendo y dándose un fuerte golpe en la cara contra las agujas, según explican personas que estaban viendo el encierro en ese tramo. El hombre sufrió una gran brecha en la frente, rotura abierta de huesos internos de la nariz y erosión en su rodilla derecha, siendo calificado su estado como grave.

Además, por la Enfermería pasaron a lo largo de la mañana otras dos personas con incidencias menos graves: a las 9.20 horas, entró un segoviano por una herida en el cuero cabelludo; y a las 13.10 horas un vecino de El Puerto de Béjar de 49 años, con contusiones en ambas piernas. El pronóstico de ambos es leve.