Jueves, 19 de julio de 2018
Ciudad Rodrigo al día

Nicolás recompensa a las cientos de personas que habían madrugado para verle dando mucho juego

CIUDAD RODRIGO | El Toro del Aguardiente, de la ganadería de El Canario, causó una gran impresión

Ciudad Rodrigo estrenó como marca la tradición la última jornada de su Carnaval con el Toro del Aguardiente, que pese a desarrollarse con una temperatura totalmente gélida, suscitó una expectación notablemente superior a años anteriores, registrándose por ejemplo en el momento de su salida una gran ocupación en los tablaos de la Plaza Mayor, donde había unos cuantos jóvenes que todavía no se habían ido a la cama.

El astado que ‘ejercía’ este año como Toro del Aguardiente era un ejemplar de la ganadería de El Canario, cuyo nombre original era Capuchino, pero que fue rebautizado por el grupo de amigos que lo han donado –llamado Cordero de Válvula- como Nicolás en homenaje al mirobrigense herido por el Toro del Aguardiente el año pasado.

Nicolás recompensó a esas cientos de personas que madrugaron para verle ofreciendo bastante buen juego. Como es habitual, el Toro del Aguardiente salió de los toriles de la Plaza  Mayor, estando unos breves minutos en la misma antes de abandonar el ágora en dirección al Registro, a donde llegó con buen ritmo. Tantas ganas tenía de moverse que incluso derrotó con fuerza contra la verja que delimitaba el recorrido (que impedía salir del Registro).

En el Registro estuvo durante bastantes minutos, pudiendo recrearse con él ampliamente los jóvenes que allí se dieron cita. Nicolás llegó a adentrarse en la bóveda de la Puerta del Conde en una ocasión, pero volvió al Registro, donde estuvo un poco más antes de marcharse definitivamente calle Madrid adelante.

Nicolás alcanzó en pocos minutos la Plaza, donde estuvo otro ratín más antes de que fueran soltados los cabestros para introducirle en los toriles, dándose por finalizado el evento a las 10.05 horas.