Lunes, 19 de febrero de 2018
Ciudad Rodrigo al día

La segunda capea nocturna vive una gran fiesta juvenil en sus prolegómenos

CIUDAD RODRIGO | Con la Charanga Manliao, varios balones, bombas de humo de colores o los clásicos ‘arropa’

La jornada del Lunes de Carnaval se cerró con la segunda y última capea nocturna, protagonizada por dos astados negros llamados Carpintero y Lunero pertenecientes a la ganadería de El Canario, la misma a la que pertenecían los dos astados de la capea nocturna del pasado Viernes.

Sin ningún tipo de incidente que precisase de intervención médica, estos dos astados dieron cierto juego, disfrutando de los mismos de forma prácticamente exclusiva los recortadores, llevándose pitos algunos maletillas que quisieron ponerse con la capa, todo ello en una noche bastante fría pese a lo cual los tablaos registraron una muy buena entrada. A diferencia del Viernes, cuando había muchos foráneos en los tablaos, en esta cita del Lunes hubo como todos los años más mirobrigenses, dándole un toque más especial a la velada.

Sin duda alguna, lo más resaltado de esta capea es que fue toda una fiesta juvenil, comenzando por la animación que le puso la Charanga Manliao, contratada por 280 jóvenes para realizar un pasacalles desde la Glorieta del Árbol Gordo hasta la Plaza Mayor. En este trayecto hicieron un par de paradas en el Registro y en la calle Madrid a la altura del antiguo Cine Madrid. La llegada a la Plaza fue en forma de ‘procesión’ con su propio santo en lo alto para disfrute de todos los que ya estaban allí.

Una vez en el ágora, la Charanga tocó durante un buen rato en el coso antes de subirse a los tablaos del fondo sur (acompañada de numerosos jóvenes que habían sufragado la contratación) para animar la capea en sí.

En el tiempo que estuvieron abajo, la Charanga tuvo que ‘sufrir’ una guerra de balones de fútbol (de los reglamentarios) que iban y venían de un lado a otro de la Plaza. Como otros elementos de ‘animación’ se colocaron varias bombas de humo de colores, y unos cuantos grupos hicieron ‘arropas’, además de otra ‘procesión’ de otro joven justo en los instantes previos a que saliese a la Plaza el primer toro de la noche.