Jueves, 22 de febrero de 2018
Ciudad Rodrigo al día

Los astados de Alberto Mateos decepcionan con un encierro largo, disgregado e incompleto

CIUDAD RODRIGO | Por el cansancio de los animales, únicamente se soltaron dos toros al desencierro de última hora de la mañana

Tras su gran actuación en el Lunes de Carnaval del año pasado, en esta edición se esperaba bastante del encierro de Alberto Mateos, que repetía en la misma jornada carnavalera. Sin embargo, los astados –al menos en el bloque matinal- han decepcionado bastante, protagonizando un encierro largo (no se dio por finalizado hasta pasada 1 hora y 5 minutos de la salida), disgregado (subieron prácticamente sueltos en todo momento) e incompleto (hubo que recoger un toro a la altura del Videoclub Futuro), algo muy poco habitual en los encierros urbanos en los últimos años.

Con menos gente que durante el fin de semana, pero todavía con bastante público, el sol radiante que hacía invitaba a disfrutar de una agradable mañana de Lunes, aunque la temperatura a la sombra fuera bastante baja (en la Plaza Mayor se llegó a ver personas de un lado totalmente abrigadas, y del otro, algunas en manga corta).

El encierro se puso en marcha puntual, pero su desarrollo fue muy problemático, ya que la manada se rompió muy pronto, subiendo los toros sueltos, salvo uno que alcanzó la Plaza Mayor acompañado de uno de los cabestros, cuya habitual unidad también se rompió. Cuatro de los toros alcanzaron la Plaza en un margen aceptable de tiempo, unos 12 minutos, pero para el siguiente hubo que esperar casi 18 minutos más, hasta las 11.30 horas.

Este quinto astado, de nombre Fusilero, el único colorado del encierro, se resistió a entrar en toriles, hasta pasar 35 largos minutos sobre la arena del ágora hasta que un recortador capote en mano consiguió por fin enderezarlo. En lo que respecta al sexto, no llegó a alcanzar la Plaza, quedándose a muchísima distancia: a la altura del Videoclub Futuro en la Avenida Conde de Foxá, donde fue recogido por un camión y llevado hasta la Plaza.

Tras el encierro, llegó la hora de la capea, que tampoco fue demasiado atractiva. El primero de los astados únicamente dio juego en el tramo final de su estancia en la Plaza cuando los maletillas se pusieron con él. Mientras, el segundo, el mejor de la mañana, sí ofreció bastantes oportunidades a los recortadores, varios de los cuales arrancaron los aplausos del público. En lo que se refiere al tercer toro que se sacó, dio problemas, cayéndose y siendo recogido pronto.

Para cerrar la capea, se decidió volver a soltar al segundo toro, pero ya era mucho tute y no dejó nada interesante. Precisamente, producto del cansancio de los astados, únicamente se soltaron al desencierro dos de ellos, que también se resistieron muchísimo a abandonar la Plaza Mayor. Eso sí, una vez salieron, ‘no tardaron demasiado’ (para lo que se podía esperar de ellos visto su rendimiento) en alcanzar los toriles de San Pelayo, concluyendo el desencierro a las 13.42 horas.