Lunes, 21 de mayo de 2018

El toisón de oro de Leonor

El toisón impuesto a la infanta, a los millones de españoles que viven en las zonas despobladas y en las barriadas de las grandes urbes con familias desestructuradas y empobrecidas, que apenas pueden llevar un mendrugo de pan a la mesa, no lo ven como un cuento de hadas. Lo entienden más como una ignominia a los derechos fundamentales e incumplimiento constitucional. Y también están esas imágenes desde el salón del Palacio Real, y desde el comedor real, lujosos a más no poder, despampanantes, mientras muchas familias apenas pueden pagar –o no las tienen– la luz y la calefacción, para cenar y descansar en habitaciones desconchadas y lúgubres.

 El Gobierno de Rajoy, el alcalde salmantino y el presidente de la Diputación charra, intentan maquillar a la baja las cifras de la despoblación de Salamanca, pero los datos oficiales del INE y de la CE, muestran la cruda realidad de nuestros pueblos y de la capital. Estamos perdiendo población de forma letal. Casi un 80% de los municipios de la provincia (algunos muy representativos) llevan perdiendo mucha población en los últimos años.

Más de 300 municipios pierden habitantes entre 2015 y 2017. En Salamanca se han marchado un 2,08% de sus vecinos entre 2015 y 2017, o lo que es lo mismo, la cifra ha bajado de los 339.395 habitantes de 2015 a los 324.985 del último padrón provincial.

Además, los datos del paro a comienzos de este 2018, colocan a Salamanca en la “precariedad salarial y laboral, desigualdad y pobreza estructural". Recordamos que de los 25.486 desempleados, 13.984 no perciben ningún tipo de prestación, siendo el género femenino el más perjudicado, "enquistándose su permanencia en la precariedad laboral y el desempleo". Se ha consolidado la figura del trabajador pobre y así es imposible fomentar el consumo.

Y el futuro es más que preocupante con los índices de natalidad muy bajos y con una media muy alta de personas mayores, con envejecimiento. Incluso las pensiones futuras peligran más en nuestra provincia y capital que en otras. Parece que estamos más que dejados de la mano de Dios.

Y ante esta sangría, que atribuyen los sociólogos a la reducción de la tasa de natalidad, muy inferior a la de mortalidad, y a la creciente emigración, son los factores determinantes de que nuestros pueblos pierdan población, hasta tal punto, que muchos no cuentan ya con habitantes, y los demás van notando como las viviendas se quedan vacías o se convierten en casas rurales, que se ocupan solamente en fechas vacacionales o en fines de semana.

Pero si escuchamos a los políticos en entrevistas mediáticas y en los parlamentos, ninguno aporta alguna medida convincente y eficaz de cómo afrontar esta tragedia: nadie ofrece alternativas. La salida más recurrente es que el personal vuelva al pueblo, ¿con qué equipaje? En tiempos de la repoblación de Castilla y Léon y Extremadura en Edad Media (Alfonso IX), vinieron gentes de fuera (cruzados gascones y soldados de otras regiones), a los que se les dio casa, hacienda, yuntas, aperos y exenciones tributarias. O lo hacen de forma utópica, como ahora predican a bombo y platillo, los “experimentados” políticos de Cs con un innombrable plan estratégico de empleo y freno a la despoblación.

Muchos municipios no tienen tiendas, ni médico, ni bancos, ni colegios, para los escasos niños de las familias que han decidido quedarse en el pueblo. O a lo peor, ya no tienen niños. Eso sí, abunda mucho el paro, el juvenil sobre todo, la pobreza y la desigualdad. Y a veces, hasta algunos alcaldes y concejales tienen que emigrar ante la imposibilidad de ganarse la vida en sus pueblos.                

 Y con todo esto, no se le ocurre, nada más y nada menos, al rey Felipe VI regalar a su hija (con imposición real y boato televisivo mediático, y en palacio) un toisón de oro como emblema del futuro que le espera a la actual infanta, heredera de la Corona de España. A parte de ser un acto ridículo y arcaico, muy anacrónico, vete tú a saber dentro de 40 años o así, si esta infanta Leonor será reina de España, o simplemente, una ciudadana de una república democrática.

Pero a los millones de españoles, que viven en las zonas despobladas y en las barriadas de las grandes urbes con familias desestructuradas y empobrecidas, que apenas pueden llevar un mendrugo de pan a la mesa, no lo ven como un cuento de hadas, sino como una ignominia a los derechos fundamentales e incumplimiento constitucional. Y también están esas imágenes desde el salón del Palacio Real, y desde el comedor real, lujosos a más no poder, despampanantes, mientras muchas familias apenas pueden pagar –o no las tienen– la luz y la calefacción, para cenar y descansar en habitaciones desconchadas y lúgubres.

Suena a rancio populismo, pero es más verdad que nada: “Mientras uno de cada tres niños están en riesgo de pobreza en España, el rey le entrega a su hija Leonor el Toisón de Oro, valorado en 50.000 € y pagado por los impuestos de todos los ciudadanos ¿Esto es la monarquía de todos los españoles?”

¿Se puede heredar la Jefatura de un Estado Democrático como si fuese una finca? ¿Es compatible esta herencia con la igualdad que establece el artículo XIV de la Constitución? ¿No dice también el artículo II que la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado? ¿Qué es eso de "monarquía parlamentaria", si a la Monarquía no la elije el Parlamento ni está sometida democráticamente a él?

Y el alcalde salmantino Fernández Mañueco, a la vez presidente pepero de C y L y claro aspirante –fijo– a sustituir a Juanvi Herrera en la presidencia de la Junta de C y L, anda liado en hacerse fotos en la capital (barrios) y provincia (municipios despoblados), prometiendo el oro y el moro, como siempre. Seguimos perdiendo población a borbotones. Pero Mañueco tan solo se preocupa de promocionarse como futuro sucesor de Herrera en la presidencia de la Junta de C y L. Eso sí, el alcalde se hace continuamente fotos, pavoneándose de haber firmado varios convenios con sus amiguetes, con subvenciones y donaciones sin control, o promesas fantasmas en empleos a jóvenes  y en I+D+i. Pero claro, ahora Mañueco, está más que atrapado por el caso Lezo y las guarderías, y no tiene tiempo para esas minucias.

En nuestra comunidad de C y L, donde uno de cada cuatro habitantes es pensionista, es vital contarrestar la despoblación, la dispersión territorial y envejecimiento, con políticas de empleo de calidad, salarios dignos, para así fijar población. Apoyar el emprendimiento, dando más oportunidades, y estimularlo con financiación y recursos (la UE, el Gobierno y la Junta C y L).

Mejorar los efectos de la agricultura en el cambio climático, y el  patrimonio cultural, turístico y gastronómico. Emprendimiento de mujeres y jóvenes como ejes sobre los que pivotan la modernización (industrias de innovación) y la diversificación rural. Dotarles de una red de Internet adecuada y eficaz. Y todo ello, unido con una rebaja de impuestos a sociedades, empresas y autónomos que se establezcan en el ámbito rural.