Viernes, 23 de febrero de 2018

Momentos de impás ...

Orson Welles decía “no preguntes qué puedes hacer por tu país, pregunta qué hay para el almuerzo...”. La comida es parte de nuestra vida, y ojalá todo los problemas quedarán resueltos de esta manera, pero no es así alguién tiene que llenar el plato... Al final la vida no es más que supervivencia, y la lucha por los recursos para que la tribu sobreviva.

Parece que cuando iniciamos el año los conflictos latentes o que subyacen activos se despiertan y quieren ir más allá, y el mundo cruje por falta de unto. De nuevo la burbuja está en oriente medio. En Turquía, en Yemen, en Siria, etc., en Irán país que no atiende a razones de la comunidad internacional, y que se empeña en no arrimarse a la modernidad o al capitalismo global neoliberal que domina el mundo. Irán se está convirtiendo en estos momentos de nuevo en el cebo o la carnaza que podría desencadenar un conflicto de grandes dimensiones y de graves daños colaterales.

El problema nuclear de Irán no sería tal, si no existieran tantos intereses en la región y si Trump no buscará la manera de arreglar sus problemas y publicidad, y si el gobierno iraní no se empeñara en conseguir fabricar cabezas nucleares en principio disuasorias para imponer su hegemonía en la región, ni enredará tanto con Israel y el Libano. Cabezas nucleares declaradas y no declaradas existen en la región pero todas con la tecnología capaz de lanzarlas a miles de kilómetros, que parece sí ha conseguido ya el ejército iraní.  Corea del Norte anda también a repetir la jugada pero allí el jaque es más evidente.

La partida de ajedrez empezó hace ya unos años y se han producido jaques al rey, pero no el jaque mate. Irán es consciente de ello, y los otros involucrados en la partida también, como son EEUU, China, Israel, Rusia, Japón, la OTAN, y lateralmente los países árabes.

En estos momentos de impás en la crisis económica mundial, ante un supuesto fin de la guerra en Siria, y en un momento en que el expansionismo económico y militar chino es evidente, aunque los países occidentales hacen ver que miran para otro lado; una manera de jugar la partida en Oriente medio, y no pagar o abaratar las deudas contraídas con China sería atacar a Irán.

El bloqueo del estrecho de Ormuz, donde Francia posee desde hace años ya una base militar con submarinos nucleares a 200 km de las costas de Irán, supondría un freno considerable de la actividad industrial de China. Ello dispararía la conflictividad social en la misma China, en estos momentos de cambio y consumo,  cuya sociedad está ávida de materias primas, productos energéticos y alimentos.

De esa forma los países occidentales sin enfrentarse directamente al gigante asiático que ralentizaría su crecimiento y su política expansionista. Trump podría jugar su baza en Corea del Norte, y retomar el control de la región. Putín tampoco puede dejar el país en manos de cualquiera con los acontecimientos que se intuyen o avecinan, y Europa necesita una salida a su ya eterna crisis social, política y económica.

China mantiene un incremento importante del protagonismo en cuanto a política exterior. Occidente es depende comercialmente de China cada vez más. Y cuando hay un problema en los mercados China compra deuda de los países involucrados. Por otro lado los encuentros bilaterales entre los EEUU y China se van sucediendo a todos los niveles. Mientras nos distraen con la tensión y distensión entre las dos Coreas.

China como Rusia siguen estando en pleno proceso de renovación de sus fuerzas armadas. A la UE como tantos otros países no les queda otra que seguir con interés dicho proceso ante su falta de presupuesto y consenso en cuanto a política de defensa. Es evidente que las Fuerzas Armadas chinas han cambiado mucho. Su volumen de efectivos es más reducido pero cada vez más el nivel educativo de éstas y de su reserva es mucho más elevado. China pretende alcanzar un alto nivel tecnológico y una capacidad de despliegue importante de sus fuerzas a miles de kilómetros.

Los EEUU como los aliados son conscientes del potencial militar Chino, y tal como apuntan los analistas los misiles balísticos anti-buque (ASBM), de los que se habla estos días, sin olvidarse del proyecto del cañon de carril magnético, disponen ya de una cierta "capacidad operativa inicial". El desarrollo de los misiles YJ-18 junto con los buques de guerra y los misiles lanzados desde el aire crean un poderoso sistema de ataque global chino, el misil va a jugar un papel importante en el caso de las disputas marítimas. Su función podría ser retrasar y hacer muy costosa la asistencia norteamericana a Taiwán u otros países en conflicto en caso de guerra, ganando tiempo para imponer una solución política al conflicto, o que conflictos como el de Corea del norte se eternicen ante la inquieta mirada de Japón. Aunque la carta más valiosa de China es su potencial económico para comprar voluntades y hacer que más de uno, en un futuro muy cercano, mire hacia otro lado.

El ralentizar la economía China y aumentar su conflictividad social daría, sin duda, aire a las economías occidentales, a Japón y Corea del Sur. La jugada está servida en un momento en que los intereses de todos están muy cruzados. De momento han desfilado olímpicamente juntas las dos Coreas, mientras Trump pide también su desfile militar. Esperemos al próximo movimiento, a ver quien se atreve...