Martes, 20 de febrero de 2018
Las Arribes al día

Gran éxito de la pruebas del Setter Club de España en Andalucía 2018

Brooklin, el setter conducido por Ernesto Pezzota, logró una reserva de CACIT con un punto para enmarcar

Ernesto Pezzota, uno de los adiestradores de prestigio mundial en la cinofilia / FOTOS : VICENTE Y JAGOBA

Haber estado cuatro años ausente de la Semana Internacional de Andalucía, en lo que a juzgar razas Británicas se refiere, no me ha impedido –por fortuna– llegar a tiempo  de juzgar y ver sobre el terreno a un perro que es probablemente y gracias a los medios de comunicación actuales, el más mediático de todos los tiempos, un insigne inquilino, que hubiera sido,  de la perrera del mismísimo Florentino, si de galácticos hablásemos: Nolo del Zagnis, el setter inglés de Ernesto Pezzota  ya ha marcado un hito y una época dentro de su raza y de la cinofilia en general como en otros tiempos lo hicieran Big Jim, por citar a otro setter, o  Ribot della Noce y Cleo de la Cervara, por mencionar algunos pointers.

No he tenido la misma suerte, en cambio, con otro trialer que a mí me hubiese gustado volver a ver este año, Dora de los Ponjales, la hembra pointer de Vicent. Durante estos cuatro años de ausencia, Dora fue retirada de los Field Trials y tiempo después halló la muerte, como ya comenté cuando lo supe. Es el pasaje que se paga por faltar cuatro años a esta cita.

Pero no todo iban a ser en estos días de Andalucía 2018 ‘Nolos o Doras’; estar cuatro años alejado de las razas británicas en la cita andaluza viene a significar que la práctica totalidad de los 170 ejemplares que han llegado a participar sean nuevos y por tanto desconocidos para mí, lo que supone, en mi caso, un aliciente en la búsqueda de descubrir muchos y excelentes ejemplares.

La perfecta organización del Setter Club de España nos ha llevado por magníficas fincas, con perfecta densidad de perdices. Siendo todos y cada uno de los ejemplares presentes protagonistas del gran espectáculo ofrecido, han sido unos pocos los ases de esta baraja, como siempre, los que se han ido asomando cada día a las clasificaciones y menos aún los que han copado los puestos de honor de las mismas.

Este año el Setter Club ha hecho un esfuerzo añadido al habitual para tratar de engordar la lista de inscripciones lo más posible y por eso han estado algunos presentadores de Francia que tenían por costumbre llegar a España para asentarse en las fincas de Jerez, entrenar allí y esperar a la llegada de las pruebas del Pointer Club y participar en ellas ignorando las del Setter Club en la campiña sevillana. Ahí han estado, en consecuencia, Camile Dave, Bertrand, Blanchard y esa mitad de Yan Condado que los franceses reclaman suya, la que le concede su segundo apellido, Bourdón.

Pero tampoco son solo los perros los que nos ofrecen buenos momentos. El factor  humano siempre está en consideración y volver al reencuentro de viejos amigos, presentadores, propietarios y jueces de razas británicas, ha sido un añadido de alegría a la cita de Marchena. Volver al reencuentro de personas como Diego Pola, Rafa Digiano, Piero Frangini, Ricardo Rosa, Oliviano Nobile, Bruno Mauri, Pezzotta, Maggiolo, Giavarini, Targetti o Pioppi, por mencionar solo a los que vinieron de fuera y me son más íntimos, pero sin olvidar a otros tantos y todos los españoles, presentadores y jueces principalmente, ha sido una gratísima vivencia.

He vivido grandes momentos y otros no tanto, pero estos se quedan dentro del trigo, como en el fútbol, donde estas cositas se quedan en el terreno de juego, donde suceden, y luego borrón y cuenta nueva. Entre lo destacable por positivo y ejemplar, debo mencionar la exquisita deportividad de Cesar Villamiel, que habiendo cometido el sábado un error eliminatorio uno de sus perros y tras comprobar que los jueces no lo habíamos visto, lo recogió y tras confesarlo al juez central se fue al furgón "autoeliminado". Es la segunda vez que veo a César hacer esto, la anterior fue hace unos años en Fuensalida. Mi admiración y respeto por ello al de Méntrida.

También quiero mencionar y agradecer  las palabras que Targetti tuvo conmigo un día tras atraillar a uno de sus perros que acababa de hacer un punto delante de mí, a la derecha,  en la soledad de un interminable trigo alabando mi disposición y esfuerzo por estar siempre en el sitio óptimo para ver a los perros y sus acciones.

El punto de Brooklin

El momento de mayor emoción lo viví la tarde del viernes en la finca Roales. Llegó el turno de la decimoprimera pareja, se soltó un pointer y Ernesto Pezzota soltó un setter, Brooklin. Partimos de una zona algo elevada en un trigo, con buen viento fijado de frente, al fondo un amplio valle con el trigo más alto, y al final una reguera de pequeños árboles y vegetación seca que nos separaba del trigo siguiente; se adivinada que allí abajo podía pasar algo grande, todos sabemos de la querencia de las perdices por asentarse en las regueras.  Los trialers cruzaban el trigo de derecha a izquierda y vuelta al otro lado mientras giraban con buena profundidad devorando el trigo y acercándose a la reguera. Iñaki Basañez me seguía a la espalda como había hecho durante toda la prueba, y en un momento dado Brooklin viene desde el centro del terreno y cruza hacia mi lado, la derecha; en ese momento va en perfecto estilo de raza, impresiona, no gira, sigue recto,  va hacia el  final del trigo, llega, lo sobrepasa y se introduce en un barbecho, pero gira pronto intuyendo que las perdices allí no están y regresa al trigo bajando muy cerca de la reguera; con la cabeza girada hacia la misma de donde le viene el viento, a la captura de posibles emanaciones de alguna patirroja. De pronto Brooklin ralentiza su marcha, hace un leve zigzag, pero reemprende rápidamente y sigue su camino; Iñaki y yo, parados, no respiramos, apunto ha estado de encontrar las perdices, pero no estaban allí; unos metros más abajo, pocos segundos después, se gira de repente,  se va hacia la reguera en breve remonte y cuando llega al final del trigo desaparece como tragado por la tierra; intuyo que está de muestra, levanto mi brazo izquierdo para avisar a su conductor y corro para aproximarme y tratar de verlo. Así es, y cuando le veo solo su trufa asoma por encima del alto trigo, elevada, seguramente embriagado por el olor de sus presas; el viento que sopla de frente dobla las hojas del trigo que le acarician la trufa y su caña nasal queriendo ocultarle totalmente; miro a la izquierda y veo que Ernesto corre desesperadamente, aún lejos, mientras yo abro los ojos como platos al frente no vaya a ser que las patirrojas vuelen y no las vea y se trunque, por mi culpa,  la obra de arte que el depredador felino, tumbado,  está a punto de firmar.  Cuando Ernesto llega ya viene con su pistola detonadora en la mano, se coloca al lado de su pupilo, viene fundido, toma aire dos veces profundamente y después alza la voz para provocar la huida de las perdices que deben estar en alguna parte frente al perro, cosa que ocurre a la primera intentona al otro lado de la reguera. Vuela la pareja, suena la detonadora y todos respiramos aliviados, el momento ha sido sublime, el perro es atraillado y entonces todo su cuerpo emerge del trigo. Ernesto se gira,  se encamina hacia nosotros y con una emoción que casi le hace llorar pronuncia una frase para no olvidar jamás: "Yo vivo para esto", para después apostillar "...esto es mi vida, trabajo para que pase esto y ustedes lo vean y lo disfruten". Dule, el juez principal, nos hace gestos con sus brazos en alto, desde el centro del terreno, indicándonos que el turno ha terminado.

Entonces hablamos de Brooklin, le pregunto a Pezzotta de qué afijo es y me dice que es hijo de Nolo del Zagnis, que lo ha criado él y que no ha sacado afijo para no molestar a sus clientes; entonces bromeo con él y le digo que si no tiene afijo es por miedo a fracasar como criador y reímos junto a Iñaki celebrando el gran momento vivido. Aquella misma tarde, después, Brooklin se adjudica la reserva de CACIT.

Me han gustado otros setter, Desianensis Led, también de Ernesto, Nelson y Pele de Targetti, Turbine del Sole de Lombardi, y Cuca´s X Factor de Pablo o Natan de Bischi. Otros de los españoles Paco de Piedrallada de Javier Moreno y otros que lleva José Luis Díaz que ahora son muy jóvenes y le darán éxitos cuando adquieran la madurez necesaria. No he visto otros como los de Rui Lemos y algún otro que ahora no me viene a la mente. Mis disculpas a aquellos que se puedan sentir ignorados, no es mi intención.

Los pointers

Entre los pointers que he visto, me han gustado Jim dos Potinhos, de Pablo Fernández, un hijo de Devil dos Potinhos; y Saeco de Maggiolo; y de los españoles, Jana de Pasarín, de Vicent, una nieta de Donato de los Ponjales o Isca de los Ponjales, una hija de Dora de los Ponjales, aunque jóvenes y con falta de madurar aún.

No he visto los perros de la Búsqueda de Caza, pues el Setter Club me ha concedido el honor de juzgar los cuatro días la prueba reina de los Fields Trials, la Gran Busca.

La noche de la primera cena me aposté en un extremo de la larga mesa junto al serbio Sormaz y los italianos Piero Frangini, Diego Pola, Oliviano Nobile y el joven Roberto Collodoro, estuvimos  toda la velada hablando  de pointers, especialmente Frangini y Sormaz (Dule). Ambos estuvieron, especialmente Dule,  recordando tiempos pasados  con ejemplares que hicieron historia y que son ancestros de los actuales trialers, algunos del afijo La Marciola, de Bruno Salvadore, destacando por su excepcional morfología con características hoy perdidas.

Menciono esta circunstancia, que no tiene mayor relevancia,  para finalizar con una frase que dijo Dule y que resume a la perfección esta locura que nos une a unos pocos, tan desconocida para la gran mayoría y que aún dicha en el italiano particular de Dule  no necesita traducción alguna : "Cinofilia, una bella afición". Yo no me arrepiento, merece la pena hacer casi 1.300 kms para vivir cualquiera de estos momentos. Hasta la próxima.

Texto: Antonio Vicente
Juez Internacional Canino

 

FOTOS: JAGOBA SAN VICENTE Y A. VICENTE