Martes, 20 de febrero de 2018

Cartas de los lectores

Criptodivisas, la cena está servida

En poco tiempo hemos pasado de no oír nada -o más bien poco- del tan controvertido Bitcoin a terminar hablando en las reuniones familiares de términos como exchange, wallet, blockchain y las más recientes altcoins (alternative coins)  tales como Ethereum, Litecoin, Miota, etc.

Muchos son los detractores de este tipo de activos financieros alternativos que, con voz en grito, hablan de la burbuja del siglo y abogan por tener máxima precaución y realizar una fuerte regulación ante tan descentralizado y volátil mercado. Aquí las voces más sonantes son las de los bancos centrales de varios países, políticos de diferente espectro ideológico y grandes inversores, como por ejemplo el archiconocido Warren Buffett, que la semana pasada auguraba un futuro incierto para las criptodivisas. En la otra orilla encontramos a personas con fe ciega en este tipo de proyectos, seguros de su solidez y  capacidad para cambiar el paradigma financiero actual, convencidos de que muchas de estas monedas virtuales han llegado para quedarse, revalorizándose hasta picos insólitos que harán temblar la banca tradicional.

Como buena sociedad polarizada que somos creo que lo más sensato por ahora sería buscar un punto intermedio para hacernos una idea de lo que nos puede deparar el futuro.

Que estamos ante una gran burbuja es un hecho, pues más allá del valor intrínseco que el Bitcoin u otras criptodivisas puedan tener, estamos ante un mercado extremadamente volátil donde los especuladores han encontrado “El Dorado” contemporáneo. Algunas de estas altcoins se han revalorizado hasta un 400 % en cuestión de horas para luego caer estrepitosamente descolocando por completo a esos inversores incautos que, atraídos por esa “ganancia fácil”, se incorporaban a la operación demasiado tarde. Pero por mucho que la palabra burbuja venda enormemente, esto no va enfrentado con que ciertos proyectos tengan una proyección de futuro fantástica y hayan ganado valor legítimo, gracias –en parte- al capital humano que los componen, personas con grandes ideas y ganas de trabajar.

No podemos tampoco obviar el hecho de que ante tal volatilidad los insiders (que están en posesión de información privilegiada) quieran hacer su agosto. Esta misma semana hemos podido leer en diferentes medios como se acusaba a funcionarios públicos surcoreanos de haber utilizado dicha información para lucrarse y vapulear el mercado de las criptomonedas en una semana de correcciones como hacía tiempo que no se veía y sentía.

Por eso hay que ser precavidos; no temerosos, pero sí precavidos. Estamos ante unos nuevos valores que pueden otorgar una gran rentabilidad en un periodo de tiempo muy reducido. Pero como es común en este tipo de situaciones, hay muchos factores que escapan a nuestro control y que convierte estas inversiones en algo mucho más complejo de lo que parece en primera instancia. Ante estos factores lo mejor es estar preparado, informarse y ser consciente del riesgo que se asume desde un principio.

En cuanto a las reuniones familiares, la cena –y con ella la polémica- está servida, pero un buen atajo para terminar con este tipo de desavenencias es aceptar la realidad como un mínimo común denominador. ¿Existen proyectos, en el mercado de las nuevas divisas, que son rentables y con una gran proyección de futuro? Sin duda alguna. ¿Nos enfrentamos a una burbuja especulativa? Sería una insensatez decir que no.

David Rodríguez Vaquero