Miércoles, 25 de abril de 2018

Atreverse

 Atreverse a conocer  nadando en aguas de seda,

la zanda que  trenza voluptuosa,

el perfume de lo prohibido.

Aire fresco  para nuestros cuerpos,

  libidinosa  llama,

alargando  vacíos, 

velamen inagotable,

 de lo ilegitimo,

   agónico

deseo,

flor

silenciosa,

 que desea morir entregada al placer.

 

II

 

No hacía falta otra cosa,

ebrios de temblores,

libamos,

con ansiedad apasionada

el sabor de nuestra piel

¡Tanta vida oculta!

 

III

No supimos medir el tiempo,

ni los gritos del alma,

ni la luz  oculta cada amanecer.

frente al espejo.

 

IV

  Ahora quedan unas manos tendidas,

agónicas,

vacías,

níveas.

Transida tiemblo,

ante el grito desgarrado,

agitando mi respiración

 

V

Desnuda de caricias

apuro los recuerdos

te reinvento con color de tarde

 paladeo la desnudez de tu cuerpo ,

adivino la brisa hechizando mis sentidos,

Y sigo preguntándome ante el viejo espejo,

si tu fantasmal presencia no se ha ido

 

VI

Solo queda sobre el diván,

 un cofre repleto de estelas,

 voces  pervirtiendo el  silencio,

 esencia con aroma a jazmín,

 que cada amanecer sueña con el retorno.

Isaura Díaz de Figueiredo