Lunes, 16 de julio de 2018
Ledesma al día

Corpus de Ledesma en los 60

Monette González invita a los lectores a recordar, o descubrir, a través de una fotografía en blanco y negro, cómo se vivían las fiestas grandes de la villa en los años 60
Fotografía tomada por Agustín Martín Tocino en los Corpus de Ledesma, década de los 60

Una fotografía de Agustín Martín Tocino brinda a Monette González la oportunidad de recordar los Corpus de Ledesma en la década de los 60.

“En esta fotografía podemos ver a estos mozos y mozas, hoy ya entrados en años, pasando de los 50, los cuales habían llegado los primeros al “Prao de la Villa” con la intención de coger buen sitio para disfrutar de una tarde de gran alegría y algún que otro sobresalto después de los espantos, pues bien saben los ledesminos y todos los que a esta especie de romería acuden que en el traslado de los toros, del “Prao “hasta la plaza de toros,siempre hay uno o unos de estos astados que se escapa de la manada con el consiguiente peligro para los que hasta allí se han acercado.

Aunque muy atentos están los caballistas para unirlos de nuevo a la manada, pero empecemos por el principio porque antes de todo esto había que merendar y cómo no, echar unos traguitos de limonada para ir calentando la tarde y animarse a echar unos bailes al son de las charangas o de la banda de música de Ledesma que, por aquellos años, nunca faltaban a esta cita.Todo se desarrollaba en buena armonía hasta últimas horas de la tarde para regresar a Ledesma entonando los cantares típicos de esta villa como por ejemplo, el uri,uri, uri, los de la panda ya estamos aquí, o este otro, ya se murió el burro que acarreaba la vinagre, ya lo lleva dios de este mundo miserable, y otros cantares muy populares de Ledesma.

Estos mozos y mozas, ese día se lo habían pasado de mil maravillas y queremos recordarlos de uno en uno y de izquierda a derecha. Nos causa profunda tristeza empezar por Casito “Poto” ya que este gran chico falleció hace tiempos (DEP);segimos con la segunda que, a falta de nombre, sabemos que es famila de “Los Pispirijas, al igual que su hermana que está debajo de ella; la tercera y vecina mía, también me falta el nombre pero uno sabe que es la hija de Encarna la “Tamañines”; el siguiente es Alfonso Villoria, y la última chica que tiene la Damajana, como así llamábamos a las garrafas en Ledesma, es Mari la “Palla”, y nos queda el chico de abajo, José el “Cuco”. Y para terminar diremos que ¡Vivan los Corpus! y dar la gracias a María Inmaculada Villoria, hermana de Alfonso”