Miércoles, 25 de abril de 2018

Interculturalidad

“...el objetivo de una política intercultural tendría que ser más bien la importación de los otros que la exportación de uno mismo. Los miembros de una sociedad no pueden practicar espontáneamente el cambio de valor si ignoran la existencia de valores distintos a los suyos...”

Todorov, Tzvetan

La primera de las condiciones de la interculturalidad, la fundamental es cierta simetría, cierto grado de igualdad de los interlocutores.

Habermas

El proceso globalizador está provocando numerosos cambios en nuestras sociedades, signo del progreso y del desarrollo, pero también de riesgos, peligros y males que afectan a diferentes grupos de nuestra “aldea global”. En palabras de Bauman, la globalización divide en la misma manera que une y las causas son las mismas que promueven la uniformidad del globo. Cada persona, cada sociedad, cada Estado, son afectados de manera positiva o negativa por este nuevo sistema de relaciones globalizado que cada vez es más complejo y cuyas soluciones y conocimiento siguen siendo parciales, desplazando, cortando y suprimiendo en vivo el tejido social y el sufrimiento humano (E. Morin).

En esta realidad compleja e indeterminada de la realidad global, los seres humanos no podemos agotar la realidad en su totalidad, los matices de la misma son más de lo que podemos abarcar, esto justifica la diversidad de perspectivas de acercamiento a lo global. Así, cuanto mayor sean las aproximaciones, mayor será la riqueza para entender esa realidad compleja, y entre todos, poder buscar esos códigos éticos compartidos en base a la justicia y los derechos humanos. En este punto, entra en juego la pluriculturalidad y la multiculturalidad, la convivencia de culturas, con o sin relación entre ellas dentro de un territorio o dentro de ese espacio global que estamos analizando. Los grandes expertos piensan que existe un fuerte debate entre lo metacultual e intercultural en el ámbito de la ético, no así de lo transcultural y metacultural, pero eso excede a este pequeño post, centrando la opinión en lo intercultural.

Lo multicultural es una realidad en nuestras vidas cotidianas, compartimos vida con diferentes personas que proceden de otras culturas y religiones, en el trabajo, la escuela y en el espacio social. La multiculturalidad es un concepto estático, las culturas coexisten, pero no conviven juntas, dando lugar a situaciones se segregación social al faltar la igualdad entre las mismas y adoptar posturas paternalistas. El relativismo cultural en el que estamos inmersos en nuestras sociedades líquidas y postmodernas proclama que todo fenómeno sociocultural solo puede entenderse y valorarse dentro de la cultura que lo genera, con lo que complica el encuentro entre culturas.

Parece que se hace necesaria la interculturalidad, ya promueve no solo la comunicación entre las diferentes culturas, sino el encuentro cultural para contrastar y aprender mutuamente, para tomar conciencia de la diferencia de resolver los conflictos. En las democracias más avanzadas se apuesta por la defensa de la diversidad, del respeto, del diálogo cultural. La interculturalidad se hace necesaria en nuestro planeta globalizado, abarcable gracias a los medios de comunicación y al avance del transporte. Muchos de los conflictos actuales tienen su origen y se producen por la diversidad cultural que se da dentro de las fronteras y su proyección en la globalidad. Alguna cultura puede no conocer o comprender, incluso rechazar los derechos universales, ya que pueden ser diferentemente entendidos en contextos culturales diversos.

La alternativa real es que las culturas en su diversidad tomen la iniciativa de dialogar de forma analógica, que permita la diferencia sin lesionar la igualdad, el bien común y los derechos humanos. Subrayando y fomentando toda la diferencia que pueda enriquecer el acervo cultural del todo social, desarrollando una justicia cosmopolita basada en los derechos humanos interculturalmente aplicados, pudiendo superar toda ética individualista.

Pensar en clave intercultural es establecer una mirada hacia esa diversidad, pero también es hacer crítica y autocrítica a la modernidad poniendo a prueba desde diferentes contextos. Pero sobre todo, establecer una crítica a las diferentes formas de dominación y discriminación que se han podido globalizar, para ir tejiendo vínculos de un encuentro en la diversidad que genere esperanzas y ayude a construir la paz. En esto nos toca implicarnos a todos, para construir un mundo y una sociedad más equilibrada, basadas en la confianza y no en el miedo.