Domingo, 21 de enero de 2018

¿Mensaje real para todos?

Lo comentaban irónicamente en redes sociales “un rey “austero” habló de austeridad desde un salón palaciego “muy, muy austero”. Eso no mejora su empatía con muchos millones de españoles. Además, el rey Felipe VI, no habló para mucha “gente” que aán sufre los latigazos de los recortes, el desempleo, los salarios basura y la pobreza.

 Como todos los años, desde su despacho del Palacio de la Zarzuela o desde el Palacio Real, Felipe VI empezó su discurso con el mensaje de solidaridad y apoyo "a tantas familias que han sufrido diversas calamidades en nuestro país, quiero decirles especialmente que las tenemos muy presentes". Y continuó con una llamada a la esperanza y "a tener fe en el futuro", porque eso es precisamente lo que se hace "celebrar con alegría lo que nace" y la "Navidad es nacimiento".
O sea, lo mismo de siempre, desgraciadamente: palabras bien conjuntadas, ideas muy estructuradas, pero a veces se manifestaba con un elevado tono discursivo que no llegó ni a la mitad de los hogares españoles. Y para demostrarlo, que los medios que defienden esta plática del monarca borbón como ejemplarizante, hagan unas encuestas a tal fin. Y el resultado serían “palabras rimbombantes, etéreas, de subida retórica, como la de muchos curas en las homilías que hablan de temas supraperceptivos y de otros seres que no son los que están en misa”.
Por ejemplo, cuando el rey expresó eso de que miremos hacia delante  "con la esperanza de la recuperación que ya hemos iniciado, un proceso llamado a consolidarse para que se cree mucho más empleo y de calidad, y también corregir tanto las desigualdades derivadas de una crisis tan profunda como la que hemos vivido”. Cuántas veces lo ha dicho y qué se ha hecho por su parte. Además, sería muy poco ético hablar de  que “hemos vivido” por su parte, aunque sea una manera de expresarse.
La cuestión –y es grave que el rey Felipe VI no sea sensible a esto– es que sí, la macroeconomía española ha crecido, pero a cargo del gran sacrificio del ciudadano de a pie, al que han dejado en la cuneta. Esa es la España de todos: la que crece desorbitadamente a costa de la que se hunde cada vez más en la pobreza y en la desesperanza.
 Tampoco estuvo el monarca muy atinado cuando “avisó” a los diputados del Parlament de que "deben" evitar el camino que lleve "al enfrentamiento o la exclusión". Y estas palabras reales aumentaron el deseo del del separatismo en Cataluña ¿Qué tiene que dictar el rey a los parlamentarios? El rey reina pero no gobierna ¿no? Pero si este personaje político-legislativo –no elegido por nadie– puede llamar al orden a los parlamentarios, que lo haga, además, a otros miembros del Congreso y del Senado. Y por tanto, también al Gobierno pepero para que intente alguna renovación legislativa, o un cambio constitucional, u otra segunda Transición que alcance a todos, todos los españoles.

Por otro lado, a los dirigentes de Cs parece que los resultados positivos para ellos de las elecciones catalanas les han embotado los sentidos. Están de un subidón supino, pero se equivocan cuando afirman: "El discurso del rey nos representa a la mayoría de los españoles que estamos orgullosos del proyecto que nos ha permitido convivir en democracia".
 Y está claro que hubo mucho rechazo – o caras poco risueñas ante las palabras del rey Felipe VI. No contentó a todos ni habló para todos los españoles. Y esto, es ya un problema no solo del rey sino del PP que quiere gobernar para su mayoría de electores, cada menos mayoritaria. Y del bipartidismo diríamos lo mismo.
Los partidos al otro lado del bipartidismo, del PSOE, PP y sus acólitos del Cs, critican duramente –una vez más– el discurso borbónico, como dicen en Unidos Podemos : “el rey abraza el argumentario del PP sobre España en su alocución de Nochebuena. Pero no necesitamos reyes sino servicios públicos de calidad, trabajo digno y diálogo”. 
No es por que lo dijera Puigdemont  pero sí es verdad que España tiene un problema de cojones con Cataluña –con las autonomías también– y con más de la mitad de las familias españolas con menos poder adquisitivo que hace 10 años. 
La semana pasada Mariano Rajoy y la ministra Báñez se jactaban de las fantasiosas subidas del salario mínimo a 850 euros si el PIB crece el 2.5 y se crea empleo, más de 500.000. Pero a ese año algunos ni llegarán, si es que se cumplen esas promesas. Otros lo harán arruinados, ya que el porcentaje de subida salarial quedará como irrisorio. En el PP siempre fían para largo, nunca hacen políticas sociales actuales; bueno sí, malas políticas. ¡Ay, ay, ay, una vez más el palo y la zanahoria de Montoro!
Y de esto el rey Felipe VI, ni pío; no dijo nada en su discurso de Navidad, tan familiar. La economía, ya lo hemos dicho antes, va bien, muy bien, para los de siempre, pero hay capas sociales que sufrirán aún la austeridad y los latigazos de los recortes sociales, los salarios basura y la escasez de empleos dignos. 
Los gurús de la economía del Ibex35 nos advierten de que nos seamos pesimistas, que esto va bien, pero hay signos de alerta que no nos convencen.
Por ejemplo, el año acaba con otra gran subida del recibo de la luz, y más que nos espera en el 2018. Las empresas hidroeléctricas y energéticas –y sus consejeros y presidentes– tienen abultadas ganancias ¿Será para retroalimentar sus puertas giratorias y prebendas? De esto el rey, ni pío. Como tampoco de los otros privilegios del Ibex 35, que parece que su patronal dirige al gobierno del PP en sus pésimas políticas energéticas, económicas y sociales.
Lo comentaban irónicamente en redes sociales “un rey “austero” habló de austeridad desde un salón palaciego “muy, muy austero”. Eso no mejora su empatía con muchos millones de españoles.