Lunes, 16 de julio de 2018

El premio es la vida

No es bueno hacer de nuestra vida un borrador de infinitos intentos, porque tal vez no tengamos tiempo de pasarlo a limpio. Anónimo

Otro que año que se va. ¡Qué lejano siento aquel 26 septiembre de 2013 en que recibí el correo de César García Hernández! En él me decía: Como sabrás, hemos emprendido una nueva etapa profesional en una plataforma multimedia, que aún está en pruebas, pero que va creciendo cada día. Es www.salamancartv.com. Nos gustaría contar contigo para participar en un apartado de opinión, en el que cada día firmarán columnas personas muy prestigiosas de Salamanca. Por eso, nos gustaría saber si te apetece el reto de mandarnos una columna semanal.

César acertaba en lo del reto, aunque se pasaba muchos pueblos incluyéndome entre el grupo de personas muy prestigiosas de Salamanca, no obstante decidí aceptar, aún no sé muy bien porque. Nunca me he arrepentido y aunque ya se lo agradecí personalmente, hoy quiero hacerlo de nuevo, y extender este agradecimiento al resto de miembros del equipo pues siempre me han facilitado la participación en el medio.

Estas líneas de hoy completa la segunda centena de colaboraciones ¡parece mentira ya 200! Son más de 4 años, en los que semana a semana, mes tras mes los textos se han ido acumulado y espero que así sigan siendo, porque como ya dije en aquella primera aparición bajo el título “Experiencia compartida” necesito escribir de cuando en cuando para hacer un alto, para anclarme a algo concreto, para mirar a un punto fijo y no marearme. Pasan demasiadas cosas y demasiado deprisa.

¿Casualidad? Puede. El caso es que esta colaboración además de poner fin a un año (como verán nunca le llamo artículos porque resultaría pretencioso para un aficionado como yo) también completa un número redondo en esta travesía. Una travesía que ha tenido momento muy agradables, como ir conociendo a otros colaboradores que forman parte de esta ya gran familia de Salamanca al día RTV como: Fructuoso Manga, Manolo Alcántara, Marta Ferreira, Alfredo Pérez Alencart, Juan Roble, etc. También encontrar algunas colaboraciones mías en otros medios o recibir correos de amigos que quizás por casualidad encontraron alguno de mis textos viajando por la red.

Haciendo balance la experiencia ha resultado muy agradable y estimulante. Creo que casi todos los que colaboramos cada día, terminamos por sentir cierta complicidad entre nosotros, también con el medio, y poco a poco hemos ido perdiendo , al menos en mi caso, el pudor del novato, desnudándonos frente a aquellos que han tenido la amabilidad de prestarnos unos momentos de atención.

Hemos ido mostrando, texto tras texto, las muy variadas caras del poliedro que supone la personalidad de cada uno. Pieza a pieza hemos ido entregando los elementos necesarios para construir el muy particular e irrepetible puzle que conforman nuestras prioridades, valores, decepciones y también esperanzas. Todos ellos son pedacitos de vida que, apoyándose en la virtualidad de las redes sociales, corren de un lugar a otros trasladando realidades vividas de muy diferentes formas.     

En un par de días, recibiremos un nuevo año. Un año a estrenar que seguro nos ofrecerá miles de oportunidades, mi deseo para todos vosotros es que sepamos elegir las mejores y las aprobemos porque a ensayar todo nunca da tiempo. Alguien dijo que no era bueno hacer de nuestra vida un borrador de infinitos intentos, porque tal vez no tengamos tiempo de pasarlo a limpio.

Hoy para finalizar estas líneas, también el año, me gustaría dejarles con el aleccionador texto de una viñeta aparecida en La Gaceta el pasado día 23 – que como todos sabemos es el Día de la salud, el que sigue al del sorteo del Gordo de Navidad - y que firmada García Morán. En ella un hombre de aspecto serio, mira una lápida en un cementerio y como hablando con el inquilino que bajo ella descansa dice: Toda la vida esperando el premio y resulto que el premio era la vida.