Viernes, 15 de diciembre de 2017

“Soy un gran embajador de Salamanca y se la recomiendo a todo el que puedo”

El periodista salmantino disfruta cada día de su profesión , un idilio que comparte con la fidelidad a su tierra, de la que sigue enamorado

El salmantino Javier Gallego ha sido subdirector del Telediario de Antena 3 y editor de la edición de la noche

Salió de Salamanca hace más de dos décadas con el título de la Universidad Pontificia en el bolsillo y lleva 20 años en Antena 3 Televisión demostrando su competencia en diversos programas de reportaje e investigación, así como en los telediarios. El salmantino Javier Gallego Regalado disfruta cada día de su profesión periodística, un idilio que comparte con la fidelidad a su tierra, de la que sigue enamorado.

Recordamos con nuestro paisano su época universitaria en la Pontificia, cargada de nostalgia y aún en su memoria los compañeros de promoción.

El periodismo, como casi todo en la vida, ha evolucionado a un ritmo vertiginoso en los últimos años. Mis recuerdos son muy buenos, pero el periodismo que estudiamos se parece poco al que practicamos ahora mismo. Las herramientas han cambiado y la forma de relacionarse con las fuentes también. No hay más que recordar que íbamos a clase de redacción con nuestra máquina de escribir y que empezamos a hablar de Internet en 4º de Periodismo. Cuando le cuento esto a los becarios que empiezan les suena al siglo pasado. En cuanto a los compañeros, todavía tengo contacto con algunos de ellos; Íñigo Domínguez, que está en El País; Rafa Bardají que ha hecho carrera en el mundo del marketing; José Luis Losa, que da cursos de coaching y expresión en público; Carlos Vicente, incansable actor… etc.

¿Por qué estudiaste Periodismo?

Porque me llamaba mucho la atención el mundo de la comunicación y de los medios en general. Me fascinaba la rapidez de la radio. Su agilidad para informar o para hipnotizarnos con aquellas tardes de carruseles deportivos. Para mí era el medio por excelencia. Me recuerdo escuchando el transistor hasta las tantas con José María García, Pumares o ‘Gomaespuma’. En la radio cabía de todo y se hacían programas de muchísima calidad. También era un gran consumidor de prensa papel. Lo último que pensé es que acabaría trabajando en la tele.

¿Te atreves a hacer una crítica constructiva a la carrera?

  “Es tremendo que los políticos independentistas lleven a millones de catalanes a un precipicio a base de engaños

Entonces me pareció que estaba muy poco volcada a las prácticas. El periodismo es un oficio que, sobre todo, se aprende ejerciéndolo. Ahora no sé muy bien cómo están estructurados los planes de estudio, pero la experiencia me dice que la mayoría de los jóvenes comienza a tener contacto con los medios después de hacer un máster.

Tuve oportunidad de conocer a Javier en mi revista Salamanca actualidad, donde llevó algún tiempo la sección taurina. Después de otras experiencias locales en Antena 3 Radio, “sin cobrar un duro y dejándome la piel cada día”, La Gaceta, Cadena SER, El Mundo y Onda Cero, reconoce que encontró trabajo en Madrid enseguida.

Es cierto. Pero cuando conseguí las prácticas en Antena 3 TV en el año 1994 ví que era mi gran oportunidad. Siempre que hablo con los becarios se lo digo…  al principio es muy difícil destacar por el talento pero sí se puede marcar la diferencia por la ilusión, el esfuerzo y el espíritu constructivo. Así que empecé con unas prácticas de 4 meses, después conseguí un primer contrato que duró otros 5 y me quedé descolgado. Busqué trabajo hasta debajo de las piedras y encontré en ‘Sorpresa, sorpresa’.

Mi obsesión era seguir enganchado como fuera a la cadena para intentar buscar otra oportunidad en informativos o en algún programa de actualidad. Y esa oportunidad llegó con un primer contrato en la redacción que dura ya 20 años. Desde entonces he pasado por todos los estamentos posibles. Conozco las entrañas de Antena 3 y al personal como si fuera mi casa. He sido becario, redactor ENG, editor y directivo. Pero si algo tengo claro es que cualquier cargo es circunstancial, depende de la dirección que haya en cada momento y yo ya he conocido muchas. Mi profesión es el periodismo y lo único que hago es adaptarme a las distintas formas con las que he podido ejercerlo. Todavía tengo la capacidad de ilusionarme con cada proyecto.

La competencia de Gallego también fue plasmada en otros programas de reportaje e investigación donde lo recordamos…

Sí, se llamaba ‘Alerta 112’ y fue toda una escuela de periodismo y de la vida. Éramos un equipo muy joven. Yo llegué con 27 años y los que participamos aún seguimos siendo amigos, porque nos daban las tantas de la madrugada buscando historias, grabando con cámara oculta y editando los reportajes. Viajábamos por toda España y cada semana había que buscarse la vida en la calle para llevar una historia a la redacción. A veces trabajábamos en entornos muy hostiles y peligrosos para nosotros, por eso digo que aquello fue una escuela. De aquella experiencia nació el libro Una noche sin estrellas, en el que contamos nuestras vivencias.

Actualmente te vemos en los telediarios de Antena 3. ¿Nos puedes explicar cuál es tu misión exactamente en la cadena?

Ahora estoy en la sección de Economía, un área fascinante que no nos da un respiro. Acabamos de salir de la peor crisis que ha vivido este país en décadas, hemos tenido el juicio de las tarjetas black, estamos muy pendientes del impacto del desafío independentista en Cataluña, en pocos meses llegará el juicio del ‘caso Bankia’, habrá conflictividad laboral porque la recuperación no ha llegado a los salarios…. vamos que no paramos… En esta nueva etapa también estoy haciendo más pantalla para el informativo de las 15 horas. Tratamos de explicar temas complejos de la forma más accesible.

¿Los consejos de administración de los medios influyen en las noticias como se dice a veces?

Es obvio que todas las empresas de comunicación tienen sus intereses. Pero los consejos de administración se ocupan más de la viabilidad económica de la compañía que de la forma en la que se cuentan las noticias. Eso lo marca mucho más la línea editorial de cada cadena.

¿Cómo definirías la fusión de Antena 3 con la Sexta desde que ésta fue absorbida en 2011? ¿La línea periodística es la misma?

Evidentemente hay dos líneas periodísticas bien diferenciadas. Ese es el gran valor de la fusión desde el punto de vista empresarial. Atresmedia ha conseguido tener varias marcas de mucho prestigio para públicos completamente diferentes. Eso hace que la empresa sea más plural y más capaz de captar recursos destinados a públicos diferentes. La fusión de Tele 5 y Cuatro fue muy diferente. Mediaset apostó por Tele 5 como cadena principal y con ello desfiguró un poco a Cuatro, que se quedó con los restos.

  “El empresario taurino continúa empeñado en mantener precios inasequibles para la evolución de los salarios actuales

Has sido el editor de las noticias de las 21.00 h. Desde fuera parece un ingente trabajo y muy laborioso…

Es muy duro y a la vez apasionante. Tienes que decidir cómo vas a ocupar cada segundo de un informativo que ven millones de personas. Cada acierto es muy valorado y cada error extraordinariamente visible. Todo el mundo lo mira con lupa, directivos, políticos, periodistas de la competencia. Además juegas en un terreno muy complejo. El ‘prime time’ es el gran campo de batalla de las televisiones y tienes que conjugar el interés y las audiencias. A esas horas en televisión hay mucho en juego. Una décima más o menos equivale a miles de espectadores y miles de euros…  Luego viene la emisión. Estás obligado a tomar decisiones en tiempo real que a veces son muy complejas. Siempre he tratado de aplicar la máxima del sentido común y de no precipitarme porque eso puede inducir al error.

Ha sido una etapa fascinante, como editor de fin de semana y después de las 21 horas he vivido la abdicación del Rey, la muerte de Suárez, el fin del bipartidismo, la expansión del yihadismo por Europa… hechos que han marcado nuestra historia reciente.

Recientemente Alberto Garzón, líder de Izquierda Unida, se ha quejado amargamente en una conferencia en la Universidad de Salamanca de que en España no haya medios de izquierdas.

El señor Garzón tiene hoy más presencia en los medios de comunicación que muchos de sus antecesores en Izquierda Unida y en el Partido Comunista. No entiendo la obsesión de los políticos por tener medios de comunicación militantes. Ese tipo de medios al final sólo son creíbles para sus votantes. Es algo similar a lo que ocurre con los mítines o los actos de campaña electoral.  Ahí sólo van los afines, los que ya están convencidos. Las elecciones se ganan a base de captar indecisos y de conseguir un electorado transversal. Los medios tienen que ser, sobre todo, plurales y rigurosos. Y ahora mismo la oferta no puede ser más amplia y variada.

Parece que en la crisis desatada en Cataluña ha habido bastante unanimidad en los medios de comunicación nacionales a la hora de criticar ese intento de secesión y sus funestas consecuencias.

Ha sido una absoluta barbaridad. La gente puede ser independentista. De hecho, la transferencia de la educación ha provocado que muchos niños hayan crecido adoctrinados en el odio a España. Lo que es inaudito es que sus responsables políticos lleven a millones de ciudadanos a un precipicio a base de engañarles. Afortunadamente se ha demostrado que la independencia en nuestro tiempo es un retroceso insostenible política y económicamente. Nosotros no hemos hecho más que contarlo y poner datos y cifras encima de la mesa que lo avalan. Después cada uno tiene derecho a pensar lo que quiera.

“La recuperación económica llega mucho antes a sitios con industria que a lugares que viven más del sector servicios como Salamanca  

¿Tienes un pronóstico para las próximas elecciones catalanas?

Es muy difícil hacer un pronóstico. Depende de la movilización que exista entre la llamada “mayoría silenciosa”, es decir, entre los miles de catalanes que quieren seguir siendo españoles y europeos y que no suelen ir a votar. De hecho ‘El Estatut’ de Cataluña apenas lo votó la mitad de la población, el otro 50% prefirió quedarse en casa. Ellos tienen ahora la clave. Si esa movilización no es masiva, creo que ganará Esquerra y que el Parlament seguirá partido en dos mitades, la constitucionalista y la independentista. También creo que la antigua Convergencia se hundirá y Artur Mas y Puigdemont pasarán a la historia por haberse cargado definitivamente a un partido que lo ha sido todo en Cataluña. La sociedad no les perdonará la corrupción ni sus desvaríos independentistas que han provocado la mayor salida de tejido productivo que ha vivido esta comunidad en su historia. 

¿Sigues la realidad política, social y económica de Salamanca? ¿Cómo ves a tu ciudad con el paso del tiempo y ese enganche al tren de crecimiento industrial que parece no llegar nunca?

A Salamanca vuelvo todos los meses. Allí sigo teniendo mis raíces y allí nacieron mis dos hijas. La ciudad ha evolucionado para bien, da gusto pasearla y disfrutarla. Pero es verdad que le sigue faltando el tejido productivo que sujetaría a más jóvenes en la ciudad y en la provincia. La recuperación económica llega mucho antes a sitios con industria que a lugares que viven más del sector servicios como Salamanca. Aun así, sigo pensando que es un sitio ideal para vivir o para hacer turismo. Soy un gran embajador de la ciudad y de la provincia y se la recomiendo a todo el que puedo.

Como experto también en el periodismo taurino y procedente de una familia con una gran afición a los toros, ¿crees que la fiesta taurina está en declive?

Sigue en crisis y si el sector no se lo plantea en serio comenzará su declive. El empresario continúa empeñado en mantener precios inasequibles para la evolución de los salarios actuales. El ganadero insiste en su toro falto de emoción pero comercial. El torero exige un toro que le permita arriesgar menos y abusa de una tauromaquia estándar que le hace similar al resto. El aficionado se conforma con todo y si no le gusta simplemente deja de ir. Las instituciones públicas siguen sin ayudar y se escudan en sus complejos para evitar la polémica con los antitaurinos. Las redes sociales sirven de altavoz para el animalismo contra el ser humano y la mayoría de periodistas se deja llevar. Puede ser el principio del fin o puede también ser un punto de inflexión para revitalizar un espectáculo único en el mundo. Ojalá sea lo último.

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