Domingo, 17 de diciembre de 2017

#MeToo y el compromiso que debería tener toda la prensa

Las asociaciones de prensa, tanto la de Salamanca como la de Castilla León, se han pronunciado en contra del artículo denigrante de Alberto Estella de hace unos días.

El periódico en el que se publicó, no solo no dice nada, sino que permite que otros articulistas publiquen en la misma dirección, eso sí, modificando el tono, como si importase más el cómo se dice, que el qué se dice.

La campaña #MeToo, que consistía en que todas las mujeres pusiéramos en las redes sociales que “también hemos sido objeto de acoso”, puesto que no creo que exista ni una sola mujer en el mundo que pueda decir que no ha recibido como mínimo un piropo grosero o un “tocamiento” en el autobús o en el metro, ha traído como consecuencia, que muchas mujeres conocidas hayan denunciado abusos, tanto en las redes sociales como en los juzgados. De ejemplo tenemos a las actrices de Holywood y a las Europarlamentarias de todos los grupos políticos y de todos los países europeos.

Más cercanos a nosotras han sido los casos de Ada Colau y de nuestra concejala Virginia Carrera.

Pues bien, lejos de alabarles la valentía en sacar a la luz sus intimidades en orden a visibilizar lo que nos pasa a todas, repito, lo que nos pasa a ABSOLUTAMENTE TODAS, se les ha criticado hasta la saciedad, diciendo que están utilizando el tema para impulsar su carrera política.

Hay que ser rastrero. Y machista, claro. Porque por muy rastrero que uno sea, este tema es demasiado serio (demasiadas veces acaba en asesinato), y demasiado global (repito, no creo que haya una sola mujer en el mundo que se haya librado, aunque sea del acoso menos violento), como para pensar que se hace por politiqueo.

Es más, en algunos casos, el criticante es rastrero, machista y misógino. Como ejemplo, Alberto Estella. Y no es que lo diga yo, es que lo dice en su comunicado ASPE (Asociación Salmantina de Periodistas): “El texto de opinión de Alberto Estella nos parece reprobable y como tal lo condenamos y también lamentamos la co-resposabilidad del medio que lo ha publicado, pues contribuye a su difusión”.

Pero dicho periódico hace oídos sordos. Pues nosotras vamos a hacerles oír: esta tarde vamos a llevarle el decálogo de buenas prácticas.

 

Deberíamos ir TODAS, porque a todas nos afecta.

 

Y deberían ir muchos: todos los que no quieran ser comparados con Estella.