Domingo, 17 de diciembre de 2017

Notas discordantes

Va a tener uno que coger el periódico con la punta de los dedos o leer los titulares en la pantalla bien lejos para que no salpiquen ni la sangre, ni la estupidez. Muertos en Marruecos, muertos en una mezquita sufí, sequías desoladoras y un personaje chulesco afirmando que los países de la UE son decadentes, para, acto seguido, reforzar su carácter europeísta.

A mí que me den el Hola y que lo más grave sean los problemas familiares del Nobel Vargas Llosa, que también. Uno ya no está para más estupideces, ni para sequías pertinaces ni para hijas de antiguos dictadores. Que no.

Las noticias se vuelven pegajosas de sangre y se cuartea hasta el papel del periódico con esto de la sequía. Ya lo ven, se trata de un cielo azul, una helada del cuatro y ese extraño calor de mediodía. Ni una gota de agua aunque de vez en cuando caen un par para abrir boca… esa boca que cerramos de pura sed.

Entre la contaminación y la sequía somos un país que se cuartea de viejo, pero claro, es más interesante seguir a vueltas con las declaraciones desde Bélgica, porque allí me temo que llueve y a base de bien.

Me van a perdonar, pero estamos tan cansados de mujeres muertas, de atentados, de accidentes de tráfico, de desapariciones que nos dejan desorientados que tenemos que mirar hacia Inglaterra y darle un pescozón cariñoso a Harry. Mira que nos ha dado gusto el pelirrojo este. Va y se casa con una actriz mayor que él, divorciada, mestiza y de sonrisa franca.

Menos mal, por fin una noticia amable en medio del desastre, una noticia de portada de Hola y de música pastelosa. A mí que me den anillos de compromiso, arreglos de flores, metros de satén y hasta caras de espanto viendo a la aristocracia arrugar la nariz pensando en la mezcla tan estupenda de mulata y pelirrojo. Viva el colorido. Viva la diversidad.

Y mientras, que el alcalde, musulmán, de Londrés, mande un par de días de fiesta multirracial. Uno ya no está para muchas tristezas y no dan ni ganas de preparar la navidad ante semejante panorama. Por suerte existe Harry, Harry con su culo al aire en una fiesta en las Vegas, Harry con su disfraz de nazi y sus porros universitarios.

Por suerte tenemos un royal al que le gusta la diferencia. Y no podemos por menos que festejarle, qué vivan la mezcla y la buena nueva, y qué vivan las noticias felñices. El resto, mentiras, elecciones, componendas, cárceles, y muerte, sobre todo muerte, que se hagan a un lado. Levanten, carpinteros, la viga del tejado.

Charo Alonso / Fotografía de Fernando Sánchez Gómez