Domingo, 17 de diciembre de 2017

Salamanca necesita más árboles y menos mina de uranio

Manifestación en Salamanca contra la mina de uranio en la provincia

Entre la numerosa manifestación del domingo pasado en Salamanca contra la mina a cielo abierto de la empresa Berkeley y el Plan Verde del Ayuntamiento de Salamanca anunciado toda la semana pasada está la actualidad ecológica de Salamanca, ciudad y provincia.

Durante la manifestación me informaba una universitaria vallisoletana que el Colegio de Sociólogos de CyL había hecho una encuesta sobre la mina de uranio en Salamanca y el resultado de esa encuesta era que el 65% de la población castellano y leonesa está en contra de esta mina. Los manifestantes del domingo revelaban unas características  bien significativas en cuanto a su procedencia: predominaba obviamente la población de Villavieja de Yeltes y pueblos cercanos, pero había gente de todos los puntos geográficos salmantinos. Se veían grupos de todas las edades, mayores, jóvenes, adultos, niños y en cuanto a actividad profesional en ella se podían ver tanto   campesinos, como universitarios, comerciantes o industriales. Es decir una espontánea muestra de nuestra población.

La mina de la empresa Berkeley es aquello de lo que hay que huir y el Plan Verde del ayuntamiento salmantino aquello hacia lo que hay que dirigirse, sin ninguna duda. ¿O es que no hemos visto este verano y este otoño los campos de nuestra región secos como desiertos, los ríos y pantanos casi vacíos, la ciudad de Salamanca con unas temperaturas tan altas como en el continente africano y la contaminación atmosférica de hace unos días que sigue los pasos de la de las grandes ciudades?.

Árboles, huertos individuales, más parques y jardines, menos circulación rodada, es lo que nos puede salvar de los trágicos fenómenos atmosféricos y sanitarios que se multiplican. La propuesta del Ayuntamiento debe ser apoyada activamente por toda la población, pues esta sí que  no es ninguna propuesta que requiera matices, o analizar lados positivos y negativos, todo es positivo: es un asunto de supervivencia, de sanidad pública, de vida saludable, incluso de estética.

La única discusión sobre el Plan se puede referir a los costes, pero la naturaleza de estas innovaciones hace prever costes bajos: no se trata de meter más cemento donde hay tierra o hierba,  ni de asfaltar caminos sino de limpiarlos, ni de cambiar suelos para plantar los que serán bienvenidos árboles salmantinos. Se trata de andar, hacer deporte, montar en bici, trabajar en el pequeño huerto…

Aún es tiempo de que Salamanca se convierta en una de las ciudades más sanas, verdes y bellas de todo el territorio nacional. ¡Adelante con el Plan Verde!