Domingo, 22 de abril de 2018
Ciudad Rodrigo al día

La mirada del lobo

Para estos señores, educados en la Universidad de la vida, negociar con los bisoños representantes municipales de turno, será algo así como coser y cantar
Reunión del pasado miércoles entre el Equipo de Gobierno y representantes de los vendedores ambulantes

Todos los comentarios que escucho acerca del nuevo emplazamiento que se quiere dar al mercadillo sabatino, coinciden en la estupidez de la ocurrencia.

Un equipo de gobierno en mayoría empeñado en sacar adelante una propuesta, por muy absurda que esta sea, lo va a conseguir, excepto si las elecciones están cerca que no es el caso. Ya pueden comerciantes y hosteleros  recoger firmas en contra, o manifestarse tibiamente las muy mansas Asociaciones de Vecinos en esta altura. O que un don nadie, como yo, junte cuatro frases. Es inútil.

Pero en esta ocasión sólo había que esperar.

Una vez tomadas las fotos para la prensa, en un ambiente aparentemente distendido, se cierran las puertas y allí permanecen los representantes municipales junto con dos delegados de los comerciantes ambulantes. Los regidores se han preparado bien la reunión, tirando de manual, y esconden en sus carpetas un amplio argumentario. Mientras, los representantes de los vendedores dejan que estos terminen de exponerlos y mirándoles fijamente a los ojos les preguntan ¿dónde dicen ustedes que nos van a trasladar? añadiendo el sagaz matiz: Los fosos son para los leones. Un atronador silencio se sucede. La mirada fija que no cesa. El juego ha terminado. La broma se acabó.

No sé si ocurrió exactamente de este modo pero juro que hubiese dado dinero por asistir a la reunión. Sin voz y sin voto. Una de las habilidades que envidio de otras personas, en una vida que se negocia a diario, es esa capacidad innata de llevarse el gato al agua con una sola frase, con una mirada. Porque cuando tú sales de una negociación y te permites el lujo de manifestar que te quedas donde estás, insinúas que no eres el que genera suciedad sino que son tus propios clientes y que es más necesaria la policía para proteger a los vendedores que a los compradores, es que eres un crack, me quito el sombrero, les pongo una alfombra roja desde Salamanca a nuestra ciudad y además les invito a una paella a fuego de encina en el merendero de Alba de Yeltes.

Para estos señores, educados en la Universidad de la vida, negociar con los bisoños representantes municipales de turno, será algo así como coser y cantar. Sospecho  que se permitieron el lujo de descartar otras  propuestas alternativas, si es que las había. Desde aquí un humilde consejo; valoren como  nueva ubicación  la Isla del Picón. Allí el agua para las bestias está asegurada. Existen amplias zonas verdes de esparcimiento y un generoso aparcamiento para los vehículos justo al lado de un  puente un medieval.

Si en la soledad de la oscura noche te encuentras con dos lobos que te marcan con su mirada sólo existen dos opciones. Una, la más natural, ser devorado. Otra, la más humillante, ser ignorado despectivamente.