Domingo, 17 de diciembre de 2017

Juncker y Rajoy en la USAL

Si con la concesión del Honoris Causa -valioso y honorable galardón académico– a J.C. Juncker, se perseguía "reconocer la vocación europeísta de la Universidad de Salamanca y su estrecha vinculación con los ideales neoliberales”, el máximo gestor usalino han errado vergonzosamente.

                                      

La semana pasada Mariano Rajoy acudió a la universidad salmantina para agradecer su apoyo en la crisis catalana a J.C. Juncker. Y el presidente de Comisión Europea, homenajeado por la USAL como Doctor Honoris Causa, le correspondió desde el púlpito de honor: “Mariano Rajoy y yo somos amigos desde siglos”. Y la mayoría de la prensa oficial española del IBEX 35 y del poder financiero de la UE, lo destacaban en sus titulares a bombo y platillo. Se deshacían en alabanzas a los tres (a Rajoy, a Juncker y al rector Ruipèrez).

En su discurso en el Paraninfo salmantino, insistía el galardonado doctor por la USAL: “El nacionalismo es veneno…” Pero le preguntamos: ¿Y la corrupción, y ese falso e hipócrita patrioterismo que tiene sus cuentas en paraísos fiscales, que evade impuestos, que dice defender la unidad de España, de Europa, y luego deja tirados a los refugiados, a los trabajadores y a los ciudadanos más necesitados…

Y tras estos “méritos”, la Universidad de Salamanca tan “digna” concedió un abyecto honoris causa –“horroris causa”– a uno de los artífices de todo este descalabro europeo. ¿A qué ciudadanos europeos, españoles, amparan el neoliberalismo del sr. Juncker, de Rajoy y del rector de la USAL, Daniel H. Ruipérez?

Por primera vez en diez años los salarios bajan, según datos del INE. Y la distribución de la renta es muy desigual en España, de lo peor de la UE.

La Europa de “todos”, la de los valores “tan sagrados”. “Libertad y derechos sociales“. “Democracia y Justicia”. Eso es lo que, hace unos días en el Paraninfo de la USAL, abanderaban el rector Daniel H. Ruipérez, Juncker (el “horroris” causa) y Rajoy.

Esas medidas de la UE que nos ha traído tanta precariedad en estos diez últimos años con el PP, PSOE y las directrices de Juncker. Esos mismos que alardean de la unidad de la UE y de España, que se pavonean de la soberanía nacional, muy unidos todos. Pero no tanto en los salarios y en el reparto de recursos y riquezas, ya que el neoliberalismo está para beneficiar la unidad de mercado y los imperativos de las multinacionales.

 La UE y el bipartidismo español, que dicen defender a la gente pero que no atajan el paro, con sueldos de mierda y empleos precarios muy temporales, que aumenta la desigualdad social y la pobreza extrema en muchos países de la UE. Una UE que habla de la igualdad de todos, pero que solo favorece a los poderes financieros y a los ricos, que cada vez son más ricos desde la crisis.

Últimamente Rajoy repite muchas veces: “España ha avanzado mucho, sobre todo en los últimos 40 años”. Claro, podemos decir que hemos prosperado en más corrupción política, en el número de parados, en el desempleo juvenil, en el crecimiento de la pobreza, en la desvalorización de las pensiones, en el fraude fiscal, en el recorte de los derechos laborales y en las prestaciones educativas, sanitarias y de dependencia, en la brecha social, en los beneficios de las grandes empresas, en la evasión de capitales hacia los paraísos fiscales.

  La práctica legal de desviar dinero a paraísos fiscales es una práctica inherente al capitalismo financiero globalizado: es el neoliberalismo económico patrocinado por JC Juncker durante muchos años. O sea, ha simbolizado y ejercido unas políticas neoliberales a ultranza, supeditadas al entramado bancario y a las grandes corporaciones, austeridad, recortes sociales...) que han provocado la mayor fractura que se recuerda en la sociedad europea desde la posguerra y el inicio de la UE. El señor Juncker poco ha aportado para cambiar Europa hacia la solidaridad, la justicia, la democracia, la paz y la sostenibilidad. Y muy poco han trabajado sus comisarios para combatir las devastadoras medidas de austeridad y priorizar las necesidades sociales y ecológicas.

La OCDE saca los colores a España por su desigualdad y la mala calidad democrática. Los últimos informes (OCDE) apuntan a que la corrupción y la crisis económica han erosionado profundamente la confianza en el Gobierno español. Solo el 26% de los ciudadanos afirma fiarse del Ejecutivo central.  Y el escepticismo sobre nuestros gobernantes peperos –y sobre la Policía–, es de los más elevados de todos los países desarrollados.

 Si con la concesión de este valioso y honorable galardón académico al luxemburgués J.C. Juncker, se perseguía "reconocer la vocación europeísta de la Universidad de Salamanca y su estrecha vinculación con los ideales neoliberales”, el máximo gestor usalino han errado vergonzosamente.

Después del solemne acto, creo que se fueron todos juntitos (Mañueco, Herrera, Rajoy, Galán, Juncker y el rector Ruipérez) a inaugurar el “nuevo cinturón industrial” de Salamanca, para fijar la población pues esta provincia charra se desangra. Luego, tomando un “cafelito” en la Plaza Mayor, planearon lo “excelente que sería hacer de Salamanca, un paraíso fiscal”. Además, claro, de que siga siendo el gran parque temático de la tercera edad, de bochornosas despedidas de solteros, de desfiles de tunas y del botellón universitario.

Y para rematar, inspeccionaron la mina de uranio en Retortillo –vieron el desastre ecológico de la brutal tala de encinas milenarias–, y en reunión de urgencia “decidieron expropiar los terrenos a la empresa minera Berkeley”. Lo que no se sabe es cuándo –en qué siglo– se hará ejecutiva dicha resolución.

A ultima hora, parece ser que los políticos también visitaron, en Salamanca capital, barrios y zonas comerciales con grandes carteles en locales cerrados: se alquila, se vende, “se regala”.