Domingo, 17 de diciembre de 2017

El 'blacfrídai' de los 'moderfóquers' y otras efemérides de 'november'

Acaba noviembre y se me tupen las redes sociales de gilipolleces importadas. No me molestaría tanto si la cosa hubiera quedado en eso, en una etiqueta de twitter o un perfil con bandera en facebook. Pero se ha ido de madre. La moda ahora es el blacfrídai al que el pequeño y moribundo pequeño comercio se ha apuntado a rebufo de la apisonadora mediática de las grandes superficies. Y es brutal. Es raro ver un escaparate en la ciudad que no tenga el cartel de marras con las ofertas, los descuentos y la madre que los parió. Moderfoquers.

Esta absurda y ajena costumbre ligada al consumo compulsivo e irracional alentada por el ministerio correspondiente y jaleada por los medios de contaminación masiva ha venido trufada por algunos mensajes felicitándome (o lo que sea que se haga) el Zancsguivin. Y me ponen fotos de pavos y banderas de rayas rojiblancas que no son las del Atleti. Y ya entonces me mosqueo de verdad.

Y es que este mes, que ha empezado con el Jálogüin de las calabazas, los trucos y los tratos, las chuches, los disfraces, el miedo artificial y demás miserias que no nos corresponden, estamos perdiendo la oportunidad de recordar y celebrar fechas realmente importantes. Y no me refiero únicamente al día de todos los santos, o al de los difuntos. Es que mi sobrina Belén, que es diabética, celebró el 14 de noviembre su día mundial. Y mi amiga Natalia, la madre de Valeria, celebró el 17 de noviembre el del niño prematuro. El 19 fue, aunque no os enteráseis, el día mundial en recuerdo de las víctimas de accidentes de tráfico y el 20N el día universal del niño ex aequo con el día de la industrialización de África. El 23 fue el día europeo de las personas sin hogar y el 25 el día internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer. Día este que, curiosamente, también se comparte con el día de no comprar nada y que se viene celebrando–por lo visto sin mucho éxito- el último sábado de este mes tan de días europeos, internacionales y mundiales.

Pero el mes da para muchísimo más: El 29 es el de la solidaridad con el pueblo palestino de mis amigos Saleh y Patricia que viven en Belén y el 30 se cierra con el día internacional de la seguridad en la información (que supongo que tendrá que ver con las feicnius y esas cosas).

El 21 fue el de la espina bífida que comparte fecha con el día mundial de la televisión (en el que, dicho sea de paso, nadie me felicitó). Tampoco me acordé yo de mi querido amigo Chema Bernal el 16 de noviembre por el día mundial de la filosofía. El 19 fue el del saneamiento (no es coña) y el 18 el día europeo del uso prudente de antibióticos coincidiendo con la ebullición de la gripe. Muy oportuno. El 15 comparten calendario el día mundial sin alcohol y el día mundial de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Que digo yo que podían hacer una celebración conjunta con los del 12 que es el día contra la neumonia. Pero brindando con mosto. Lo mismo que el 9 y el 10 dedicados al inventor internacional y a la ciencia al servicio de la paz y del desarrollo respectivamente. El 8 es el día mundial del urbanismo y el 3 de la usabilidad (que tendré que averiguar a qué se refiere y quién lo celebra adecuadamente). Me sorprende que nadie me haya avisado el pasado 6 de que era la jornada internacional dedicada a la prevención de la explotación del medio ambiente en la guerra y los conflictos armados casi tanto como que se silenciase, coincidiendo con todos los difuntos, el día internacional para poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas.

Y dale con el blacfrídai. Insisto, sois unos moderfóquers.