Domingo, 17 de diciembre de 2017
Bracamonte al día

Patrimonio se carga la conocida bombilla de la calle Bodegones tras casi 80 años de vida

PEÑARANDA | Los actuales dueños del edificio se ven obligados a eliminarla tras el mandato dictado por el organismo
El conocido mural comercial de la calle Félix Mesonero ya se encuentra envuelto en andamios y sera retirado en los próximos días
El histórico mural de cerámica conocido como ‘la bombilla’ situado en el acceso a la calle Félix Mesonero (calle Bodegones) tiene las horas contadas gracias a la decisión tomada por Patrimonio y que obliga a los actuales propietarios del edificio en el que se sitúa a retirarlo de manera inmediata, para llevar a cabo los trabajos de mejora y reforma en su fachada.
 
Así de contundente se ha mostrado el órgano encargado de la protección patrimonial, quien ha notificado finalmente su decisión de que desaparezca del inmueble para poder proceder a desarrollar los trabajos de renovación en este edificio, que en su cara lateral conservaba esta creación, idea de una firma comercial décadas atrás.
 
Esta decisión, comunicada esta misma semana justo cuando se daban inicio las obras, supone la eliminación de uno de los emblemas más icónicos de esta importante calle comercial de Peñaranda que, a pesar de su transformación y adaptación a los nuevos tiempos, siempre ha mantenido esta composición, realizada en azulejos y con una gran bombilla como eje central, como uno de sus más destacadas imágenes, simbolizando la importancia del comercio en la zona desde sus orígenes.
 
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Para conocer el nacimiento de su historia debemos trasladarnos aproximadamente hasta 1940, momento en el que se colocaba por primera vez este anuncio, señalando de manera clara la apertura de un pequeño comercio dedicado a la electricidad y los repuestos en este esquinazo que se comunica con la Plaza de la Constitución. Un negocio que pasaba de generación en generación, pero que ha querido mantener la esencia histórica de esta creación que incluso, tal y como explica el antiguo propietario del local, era protegido por Patrimonio décadas atrás ante la petición de reforma exterior similar a la actual solicitada por ellos mismos. 
 
Pero hoy, 77 años después, al enterarse de su desaparición, no ha podido disimular su emoción e incredulidad, algo que se ha trasladado tanto a los nuevos dueños como a los responsables de la obra y que ahora se verá incrementado por la sociedad peñarandina que será testigo de cómo se pierde para siempre.
 
La empresa encargada de realizar los trabajos en la fachada del edificio afirma que incluso se tenía ideado un plan para ejecutar las obras y volver a colocar o reconstruir la creación, con el fin de que se mantuviera en su lugar como parte del adn comercial del centro de Peñaranda, algo que finalmente no podrá llevarse a cabo tras la decisión en firme que exige su eliminación para llevar a cabo los trabajos.