Domingo, 17 de diciembre de 2017

Amistad desde el silencio

“Cuando basta una palabra, evitemos el discurso; cuando basta un gesto, evitemos las palabras; cuando basta una mirada, evitemos el gesto y cuando basta un silencio, evitemos incluso la mirada”. Proverbio Hindú.

Juan Carlos López Pinto

Querido amigo Juan Carlos

Tenía ganas de escribir esta carta

La amistad es un don grande y hermoso, imprescindible para la perfección del ser humano. Los amigos son el refugio para los infortunios, de nada sirve progresar en la vida si no se puede ejercitar el bien, sobre todo con los seres más cercanos y queridos. Desde la antigüedad la amistad es algo esencial, compartir, conversar, compenetrarse, es como dialogar con el otro yo. El amigo está presente, nos recordaba Cicerón, en la prosperidad y en la desgracia. También en el mundo Bíblico, la amistad (ahaba), comprende tanto el afecto puro y desinteresado, como el entendimiento que perdura más allá del sufrimiento y de la muerte.

La amistad consiste, según Saint-Exupéry, no en “mirarnos el uno al otro, sino mirar juntos en la misma dirección”. Con el amigo, adquirimos nuevos intereses, valoramos cosas que antes no nos preocupaban y apreciamos lo que antes nos resultaba indiferente. Me gusta recordar en esto, aquello que zorro advierte al principito:  “… Si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! Ves, allá, los campos de trigo. Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo...”.

La enfermedad es una de las situaciones que nos interpela desde todos los puntos de vista, volvemos nuestra mirada hacia Dios y hacia los seres queridos. Somos creados para la vida, aun siendo misterio. Misterio y silencio no solo en el abismo del alma, también en nuestra propia biología. Es tan complejo nuestro organismo, que es un milagro que funcione con normalidad, la salud y la vida, son la más honda fuente de la felicidad. Cuando estamos en la fragilidad, solo queda el silencio de la confianza, en el médico, en la familia, en los amigos, en Dios. Posiblemente sobren mis palabras, el cariño más elocuente que te envío, querido Juan Carlos, es un mensaje cifrado en el silencio.

Uno de los ríos más profundos en la estación oscura de la vida, en el sufrimiento y en el dolor, es el silencio. Un silencio, que incluso llega aturdirnos con su intensidad. Silencio, que significa amistad, que dice que estoy contigo, me hago cargo de vuestro sufrimiento, del tuyo y de todos los tuyos. Silencio que quiere ser oración, desde ese misterio que nos habita, pido en el en la hondura que el Padre te lleve en sus brazos y que os infunda a la familia mucho ánimo y esperanza.

En toda situación de la vida, no podemos vivir sin pensar o sin libertad, pero tampoco sin esperar. La esperanza forma de nuestra propia la esencia y existencia, si pensamos para existir, vivimos para esperar. Aún heridos por la enfermedad y la vida, esperamos a pesar de todo. Sirva esta pequeña oración, como un ejercicio de esperanza, de ese constituir de nuestra existencia que transciende el mero optimismo en situaciones de sufrimiento. Una esperanza que permite mirar más allá de la satisfacción de los deseos inmediatos, e incluso más allá del dolor y de la muerte, confiados en el silencio que estamos en las manos Dios. Abandonarse en Dios en total confianza no significa una actitud pasiva de resignación, sino una dialéctica entre lucha y aceptación. Dios es la fuerza de nuestra esperanza en medio del sufrimiento, una fuerza que no falla, ya su amor ha sido derramado en nuestros corazones.

Necesitamos encontrarnos en el silencio desde la hondura de la amistad. Espero compartir contigo, amigo y poeta, muchas palabras y muchos silencios.

Un abrazo muy grande.