Martes, 17 de julio de 2018

“Las enfermedades neurodegenerativas son el reto más importante de la medicina”

El doctor, que ha estado nominado en los Doctoralia Awards, que reconocen a los mejores especialistas de salud, asegura que tiene “razonable esperanza de que aparezcan, en breve espacio de tiempo, medicamentos más útiles que los existentes en la actualidad”

El doctor Jesús Cacho

El doctor Jesús Cacho Gutiérrez, Jefe de Neurología del Hospital de Salamanca, ha estado nominado en la última edición de los Doctoralia Awards, premios que reconocen a los mejores especialistas de salud, elegidos tanto por pacientes como por compañeros de profesión.

Estar nominado a este galardón por pacientes y por compañeros, ¿qué significa para usted?

Es una satisfacción y un gran honor estar nominado para este galardón propuesto por Doctoralia. Y, sobre todo, que la propuesta haya partido de los pacientes y de mis compañeros de profesión.

¿Qué ha supuesto el desarrollo de las nuevas tecnologías para la comunicación médico-paciente?

Las nuevas tecnologías, especialmente internet, son un avance importante para facilitar la comunicación médico-paciente. Complementan, de forma muy eficaz, la relación directa médico-paciente que es la base y el fundamento del acto médico, parte fundamental y esencial de la medicina.

Los profesionales recomiendan no recurrir a internet para conseguir información ante cualquier duda sobre una enfermedad, ¿cree que se está abusando?

No estoy en contra de que el paciente pueda informarse a través de internet. Sin embargo, el asumir que, a través de esta información, el paciente pueda auto diagnosticarse, es un hecho que puede perjudicar, más que beneficiar, a determinados pacientes. 

Es experto en enfermedades neurodegenerativas, ¿está concienciada la sociedad de lo que conllevan el Alzheimer o Parkinson tanto para el enfermo como para la familia?

Las enfermedades neurodegenerativas, especialmente el Alzheimer, es el reto más importante que tiene planteada la medicina en general y la neurociencia en particular, debido al envejecimiento progresivo de la población mundial. Creo que la sociedad se va concienciando, en los últimos años, de la importancia de este problema.

Ya se dice que este tipo de enfermedades se convertirán en una epidemia. ¿Evitar su aparición será posible algún día, o debemos conformarnos con detectarlas cuanto antes

El prestigioso neurólogo Fred Plum, en el año 1979, publicó un artículo en la importante revista Nature, titulado “Dementia: an approaching epidemic.” Si tenemos en cuenta el informe de la Asociación Internacional de Alzheimer titulado “El Impacto Global de la Demencia 2013-2050”, en el año 2013 existían 44 millones de personas , en el mundo con enfermedad de Alzheimer. Y de seguir la progresión actual, lo previsto es que, en al año 2030 habrá 76 millones y en 2050, nada menos que, 135 millones de personas afectas en todo el mundo. De manera que la profecía de Fred Plum, en su artículo de Nature; “el Alzheimer es la epidemia que se aproxima”, se ha cumplido plenamente, puesto que la epidemia ya ha llegado.

¿Por qué están apareciendo casos en personas más jóvenes?

En realidad, no es un fenómeno reciente, ya que desde finales del siglo XIX y principios del siglo XX -ya en las escuelas de Múnich, del propio Alois Alzheimer, y de Madrid, en la escuela de Cajal, ya se hablaba de una forma de “Alzheimer Presenil”-. De hecho, la primera enferma estudiada por Alzheimer, Auguste, tenía 56 años, cuando falleció. Lo que pasa es que en la actualidad se diagnostica la enfermedad con más precisión y precocidad.

¿Cuál es el grupo de edad con más casos diagnosticados?

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad edad-dependiente. Por tanto, a mayor edad, mayor posibilidad. Actualmente, la edad más frecuente es a partir de los 75 años, aunque haya casos más precoces.

¿Influye el modo de vida? ¿Qué factores pueden ser determinantes en la aparición de estas enfermedades neurodegenerativas?

Aunque la etiopatogenia de la enfermedad es desconocida en la actualidad, según numerosos estudios, es preciso seguir tres medidas que podrían retrasar el comienzo del deterioro cognitivo y funcional de la enfermedad de Alzheimer: dieta mediterránea, ejercicio moderado y ejercicio intelectual de todo tipo (aprender un idioma. leer libros, estudiar cualquier disciplina etc.) con la intención de aumentar la llamada ‘reserva cognitiva cerebral’.

¿Hay síntomas específicos que alerten sobre el Alzheimer?

La enfermedad es muy heterogénea en su sintomatología. Lo más frecuente en comenzar con un trastorno de la memoria episódica; es decir, de las cosas aprendidas recientemente. Sin embargo, también pueden aparecer otros muchos síntomas, como, por ejemplo: trastorno del lenguaje, delirio, alteraciones de conducta y comportamiento, etc.

¿Qué incidencia hay del Alzheimer en Salamanca? ¿Hay diferencias en relación con otras provincias por tener una población más envejecida

La población de Salamanca tiene una alta incidencia y prevalencia puesto que es una población envejecida. La prevalencia estimada para Salamanca debe estar entorno al 10% en personas de más de 65 años.

¿A veces hay más temor a enfrentarse a otras enfermedades como el cáncer, por desconocimiento?  

No creo que sea desconocimiento. Al contrario. Lo más probable es que las personas que han tenido a un familiar con esta enfermedad o han conocido a un amigo o vecino, etc., saben lo terrible que es irse deteriorando lentamente de todas las facultades intelectuales y psíquicas.  Y perder, progresivamente, sus vivencias y conocimientos. Los pacientes de Alzheimer, al principio recuerdan su infancia, el lugar donde nacieron, donde estudiaron o a que trabajo tuvieron, etc. Pero, progresivamente, van olvidando su pasado y su presente; sus familiares, sus amigos. En definitiva, toda su vida. Y esto es terrible para cualquier ser humano.

¿Habrá cura algún día para estas enfermedades neurodegenerativas?

Es difícil responder a esta pregunta. Lo cierto es que los esfuerzos de la investigación por llegar a encontrar algún tratamiento más efectivo que los actualmente existentes son enormes. El problema es que el proceso de la neurodegeneración es sumamente complejo. Es un puzle en el que las piezas no acaban de encajar totalmente. Mi impresión es doble. De una parte, tengo razonable esperanza de que aparezcan, en breve espacio de tiempo, medicamentos más útiles que los existentes en la actualidad. Por otra, creo que el fenómeno íntimo y preciso de la neurodegeneración no llegaré a conocerlo. Nada sería más excitante para mí que pudiera equivocarme en este último aserto.