Viernes, 25 de mayo de 2018

A la derecha salmantina no le gusta el ferrocarril

El pasado sábado recordábamos la nueva cumbre sobre el Cambio Climático en Bonn, ese gran problema de verdad que tiene la humanidad. Casualmente esos días también se habló, de forma indirecta eso sí, del problema en el Plano municipal. Me refiero a la “Moción de Ganemos Salamanca en defensa del tren como servicio público y en apoyo de las conexiones ferroviarias de Salamanca”. El transporte es un gran emisor de Gases de Efecto Invernadero a la atmósfera, y conseguir que sea más sostenible es clave para cambiar la cada vez más peligrosa situación. El olvidado ferrocarril debería tener un papel estelar en su solución.

Pero desde 1984, aunque los problemas vienen de antes, el camino seguido en España con respecto al ferrocarril es un grave error. Supeditado a la carretera, se impulsó un proceso de desmantelamiento de infraestructura de forma brutal, con cierres de líneas tan significativos para nosotros como la Vía de la Plata o el Valladolid-Ariza (comunicación más directa con Cataluña, que para eso se construyó), acompañado de la paulatina desaparición de servicios en las líneas que quedaban.  

En realidad se ha cambiado de modelo, apostando por algo que el tiempo ha demostrado equivocado, según los expertos en la materia, muy caro y encima no vertebra el territorio. En un país con claras tensiones territoriales, y muy necesitado de reequilibrar su territorio, la apuesta es por crear una red centralista y que olvida a gran parte de ese territorio, el mundo rural y el de las pequeñas ciudades se nos mueren.

La Plataforma Salmantina en Defensa del Ferrocarril recuerda que nada menos que el 70% de las inversiones se dedican al 4% de los viajeros, que es lo que supone la Alta Velocidad, que además está muy subvencionada (no se paga el precio real del billete). Según ADIF hasta este año nos habíamos gastado 51.175 millones de euros para 3.000 km de Ave, y quedan pendientes unos 12.000 millones más para otros 1.200 km. En los últimos 5 años se invirtieron 33,4 en Salamanca (nada los 10 anteriores) para que los trenes circulen exactamente a la misma velocidad que antes de la inversión, y reto a que me demuestren lo contrario. En realidad por Ávila ahora van más despacio.

Normalmente se suele olvidar que además de existir las infraestructuras, estas deben tener servicios para que la inversión sea rentable socialmente. Algo que en Salamanca no ocurre, cada vez tenemos menos servicios directos, y las posibilidades con los incómodos transbordos son muy limitadas dada la política de horarios de Renfe. Aparte de la discutible calidad de algunos vehículos. Y esto era lo que, fundamentalmente solicitaba Ganemos Salamanca. Algo que a la derecha salmantina no le gusta a tenor de su negativa a apoyarlo, algunos sin justificar en absoluto su no, y otros saliéndose, como es costumbre por otra parte, por peteneras. Ya sabemos que fue el PSOE quien cerró las líneas en 1984, claro que Aznar (entonces en el PP) dijo que las reabriría cuando fuera presidente del Gobierno. ¿Hasta cuándo seguiremos con esto?. Cuando no quede ningún servicio ferroviario, que ese parece el camino, ¿qué disculpa pondrán?. Pero ya sé que quieren mucho a Salamanca, su indiferencia nos lo demuestra todos los días.