Sábado, 18 de noviembre de 2017

Luces y sombras del año taurino charro

Ledesma, Peñaranda, Vitigudino, Béjar, Tamames, Guijuelo o Ciudad Rodrigo tuvieron este 2017 su Fiesta, un tanto sombría por la falta de seriedad en algún caso, también en La Glorieta 

Público en los tendidos de La Glorieta durante la Feria taurina de septiembre / ADRIÁN MARTÍN

Salamanca cerró una temporada taurina 2017 con muchas preguntas que han quedado sin contestar. Con buenos momentos protagonizados por jóvenes espadas que corren al encuentro de un brillante futuro, quienes han convivido con serios problemas que deben ser corregidos en el inmediato futuro. Dentro de la campaña, la mejor noticia ha sido el repunte de público, algo que siempre es una excelente noticia –excepto en La Glorieta de la capital, que no acaba de salir de la crisis por mor de sus prohibitivos precios-.

Comenzó el año en una lluviosa tarde invernal en la clásica cita serrana de Valero donde un arrebatado Cayetano venció al frío y al agua. Poco después llegaron los Carnavales a Ciudad Rodrigo y en la cita previa el Bolsín Taurino Mirobrigense, que se lo llevó de calle Manuel Diosleguarde, uno de los nuevos valores de la cantera torera charra y protagonista de decenas de tardes de triunfo a lo largo de estos meses –rabo incluido en novillada sin picadores previa a la feria capitalina-. En Ciudad Rodrigo se hizo el experimento de una novillada picada el Martes de Carnaval, algo alejado de sus tradicionales festivales dejando su buen sabor Alejandro Marcos, David Salvador y Pérez Pinto, mientras el sevillano Curro Durán resultó herido. Antes, el sábado, el festival dejó un ramillete de extraordinarios naturales de Iván Fandiño, en la que acabó siendo su última tarde en Salamanca, en cartel compartido con El Cid, Del Álamo y Toñete.

Corpus de Ledesma

Juan del Álamo abre la puerta grande de Las Ventas tras cortar dos orejas a dos ejemplares de la ganadería de Alcurrucén en junio.

Alejandro Marcos (i) toma la alternativa y sale a hombros con Manzanares tras desorejar al sexto de García Jiménez  el martes 25 julio.

Javier Castaño puntúa en San Fermín y corta una oreja a un toro de Miura. Recibió además el premio a la mejor estocada.

Manuel Diosleguarde finalizó a hombros en Alba de Tormes una temporada con 49 festejos, 87 orejas y 4 rabos / RICARDO TEJEDOR

Más adelante y ya con el buen tiempo de finales de la primavera se anunciaron los primeros festejos mayores con la tradicional Feria del Corpus de Ledesma. El domingo 18 el azar quiso que esa tarde compartieran cartel dos de los triunfadores de Madrid; Juan del Álamo y Ginés Martín (tarde completada por Fortes). Y digo al azar al darse a conocer la miniferia de la vieja Bletisa antes del ciclo madrileño que aupó a esos toreros al pedestal de triunfadores. Fue tarde con salida final en hombros, pero bañada por la tristeza de la tragedia sufrida por Iván Fandiño la tarde anterior en la plaza francesa de Aire Sur L’Adour bajo las astas de un toro de  Baltasar Ibán. Fue festejo entretenido, aunque sobró la salida en hombros dadas las circunstancias tan especiales. La tarde posterior, con impresentable y afeitadísima corrida de García Jiménez –Casa Matilla-, se las vieron el local López Chaves, Alejandro Talavante y José Garrido

Al hilo de la Feria de Ledesma y de la corrida de Matilla, decir que hubo demasiado ‘serrucho’ en los festejos celebrados en la provincia, aunque La Glorieta tampoco se libró de este fraude tan contrario a la integridad del toro en la Feria de septiembre. En corridas celebradas en Ledesma, Vitigudino, Guijuelo –con un figura de la talla de El Juli prestándose a este sucio juego- o en Béjar, donde salieron a las arenas algunos toros indignos de ser lidiados en un festejo serio, varios de ellos hasta sangrando literalmente por lo romo de sus pitones, de puntas ‘ausentes’.

Sin embargo, quien debía cantar ese atentado a la dignidad de la Fiesta olvidó las gafas para dejar al descubierto la miopía y ponerse al servicio del poder. A ello se sumó que la mayoría de las tardes fueron saldadas con el triunfalismo y premiadas faenas ayunas de emoción a cargo de palcos sin criterio y más pensando en agradar al torero que en defender al público que pasa por taquilla. Por esa razón en numerosas ocasiones convirtieron el prestigio de una puerta grande en un indigno ridículo frente a la categoría y seriedad que debe tener un festejo anunciado en los carteles como corrida de toros o novillada picada.

Respecto a estos últimos, hay que hacer un inciso con Tamames y sus festejos taurinos celebrados alrededor del Cristo del Amparo que son un conglomerado de categoría y seriedad. Tamames es una isla de respeto al toro y de oportunidades a los jóvenes valores, pero muy especialmente por cuidar al toro con el respeto que se merece el rey de la Fiesta. Por esa razón esta villa salmantina, puente natural del Campo Charro y Entresierras, merece los honores y el reconocimiento.

Del Álamo en Las Ventas

Entre la torería charra el gran momento fue la salida en hombros de Las Ventas de Juan del Álamo en pleno San Isidro; sin embargo ese éxito no acabó de ponerle las cosas fáciles y muchas tardes debió sobreponerse a las dificultades y trabas de los despachos. Mala suerte ha sido la de Javier Castaño, que no acertó con la persona ideal para dirigir su carrera y pagó por ello; ahora, en 2018, debe recoger tantos honores como merece un torero tan importante como él. Alejandro Marcos acaba de llegar al escalafón superior acompañado de sus magníficas maneras; puede ser gente en el toreo siempre que mejore su espada. López Chaves sigue con tanta afición como siempre y un poso atesorado con sabor añejo que lo hace especial. Otro caso de admirable decisión es El Capea, que sigue ahí con más afición que nadie. Damián Cataño, otro luchador, se ha quedado sin confirmar y víctima de la nefasta gestión que ha hecho en Madrid el francés Simón Casas. Un caso que muestra toda la injusticia contra los modestos es el de Eduardo Gallo, quien en 2018 no descolgó el vestido de luces para regalar la exquisitez de su toreo, si lo hizo en festivales donde maravilló.

2017 trajo también la retirada de dos banderilleros salmantinos. Primero se fue, en silencio, José Miguel Flores, peón de Villarino de los Aires tantos años habitual entre la torería charra y persona de confianza de Javier Valverde, con quien se ganó respeto y categoría en todas las plazas de España, Francia, también en América. Más tarde, en Tamames se cortó la coleta Nacho Moro, de Vitigudino, un clásico entre las nuevas hornadas de toreros de la tierra en las dos últimas décadas.

Y ahora, con los esportones recogidos, ya en tiempo de canales, de chimenea y de tentaderos, es hora de coser costuras sueltas, de aprender de errores y canalizar por el buen sitio el repunte de público en la provincia, que es la mejor noticia para la Fiesta, además de exigir la seriedad y el respeto que debe rodear a una tarde de toros.