Jueves, 23 de noviembre de 2017
Ciudad Rodrigo al día

¿De qué color es lo que no tiene color?

Mal vamos así, mal vamos restando y no sumando, mal vamos con el “si lo hacen esos yo no voy”…

Hace ya casi dos años que alguien del Centro Social Aldea se puso en contacto conmigo para invitarme a participar en un encuentro con mis paisanos y hablar de mi experiencia profesional.

Por motivos laborales, no pude acudir y este año volvieron a llamarme con el mismo propósito. Esta vez sí pudo ser.

Soy y me siento un farinato más aunque soy consciente de que hay oficios, el mío entre ellos, que pueden despertar más curiosidad, máxime en un pueblo donde los “titiriteros” no hemos sido muchos.

Sin desprecio de que lo que yo contase pudiese resultar de nulo interés para muchos, el hecho de que alguien, de forma desinteresada, dedicase su tiempo a que yo fuese a Ciudad Rodrigo, ya era suficiente para mí como para sentirme halagado por ello. Así las cosas, no dudé en hacer el atillo y marchar al pueblo.

Nunca pregunté qué, ni quien era CSA. Nunca pregunté su color político, nunca me importo la condición de los “aldeanos” ni cuál era su sede social. Sólo me importó saber que en mi pueblo alguien quería que fuese a contar algo. 

Como dije al empezar el encuentro, hablar de mí y más en mi pueblo, es algo que me da mucho más pudor que cualquier otra cosa. Desnudar el alma es más duro que desnudar el cuerpo, y puede que lo que yo contase allí no fuese de interés para nadie, pero si con ello alguien podía entretenerse, comentar algo al salir, o incluso criticarme, ya habríamos conseguido algo de entretenimiento.

Feliz de estar en el pueblo, de que me requiriesen allí y con la justa vanidad de esa que los actores tenemos, me encontraba con gente por la calle que conocía la celebración del encuentro.

Mi sorpresa llegó cuando conocidos de siempre y otros no tanto, incluso gente que no me conocía personalmente si no por mi trabajo, me manifestaban que les gustaría ir pero que lo de CSA no les gustaba. Unos de forma más suave y otros con tonos menos amables se referían a la organización y organizadores.

¿Qué color tiene el arte o la cultura? ¿Qué ideología política tiene?

¿Cómo es posible que alguien deje de acudir a algo que puede resultarle, cuanto menos entretenido, o quizás aburrido y tedioso, pero al menos darse la oportunidad de saberlo, tan sólo porque la sede o los organizadores son de una determinada ideología política…?

¿Cuando alguien de una determinada ideología política recibe su sueldo, pensión o servicios de un gobierno de ideología contraria lo rechaza? No, ahí no… Eso ya es otra cosa…

He sentido un enorme placer por poder entretener a un buen puñado de paisanos y no menos tristeza por comprobar que aún hay quien defiende la razón de la sinrazón.

Mal vamos así, mal vamos restando y no sumando, mal vamos con el “si lo hacen esos yo no voy”…

De las diferencias se aprende. Si no las hubiese habido, el mundo nunca habría evolucionado. 
Aprendamos a construir con ellas. 

Pero hay cosas en la vida que no han de ser diferentes, si no compartidas. Hay “cosas” que no están ni a la derecha ni a la izquierda ni en el centro, han de estar con todos.

Y como empecé termino:

Puede que lo que escribo no sea del interés de nadie, pero si consigo que sol@ un@ se pare a pensar, por satisfecho me doy.

HACED ENTRE TOD@S DE CIUDAD RODRIGO LO QUE SE MERECE. LO QUE OS MERECÉIS TOD@S.

Gracias paisanos.