Lunes, 20 de noviembre de 2017
Alba de Tormes al día

La azolla, el nuevo inquilino del Tormes que llegó para quedarse

El helecho de agua es una planta acuática flotante, originaria de América del sur, a la que su diminuto tamaño no le impide convertirse en un problema ambiental de relevante magnitud
Imagen que presenta el río Tormes a su paso por Alba

No resulta extraña ya, para albenses y visitantes de la villa ducal, la presencia de un denso tapiz  de tonos rojizos, cubriendo en  buena parte  las aguas del Tormes, como consecuencia de la invasión de la azolla filiculoides, también llamada Helecho de agua. Se trata de una especie invasora, que aún no representando una amenaza para la salud pública, tiene capacidad para producir alteraciones graves en la biodiversidad y equilibrio natural del rio.

Alteraciones graves en la biodiversidad

Estamos ante una especie con alta velocidad de reproducción, capaz de multiplicarse tanto por esporas como a partir de trozos del tallo, condición esta que complica en gran medida su eliminación o erradicación, siendo relativamente sencilla su dispersión por medio de las aves, fauna e incluso embarcaciones . Tiene preferencia  por cursos de agua con corriente lenta o inexistente, siendo las altas temperaturas y la presencia de fósforo disuelto en el agua factores determinantes en su desarrollo.

Los tipos de impacto que produce son varios, debido a su rápido y agresivo crecimiento puede provocar notables cambios en las condiciones del agua, la disminución de oxígeno en la misma al descomponerse sus restos en el invierno, así como la afección a la vegetación autóctona sumergida debido a que disminuye el paso de la luz e incluso cambios en la alimentación de aves y otros organismos

La gestión y control de esta especie es muy complicada, debido a su capacidad de reproducción, una vez asentada su erradicación permanente sea prácticamente inviable. El método principal de control es la retirada mecánica mediante mallas finas o bombeo, este es el modo adecuado para evitar la dispersión accidental de esporas o restos de la planta, de modo que la invasión pudiese reproducirse en un breve espacio de tiempo.

Competencia municipal al discurrir por suelo urbano

En el caso en particular de Alba de Tormes, el problema lo encontramos focalizado sobre la margen derecha del río, por un tramo urbano, que reúne las condiciones idóneas para el desarrollo de la azolla especialmente durante la época estival, con las altas temperaturas.

Difícil solución tiene el problema que se nos plantea, ya que la Confederación Hidrográfica del Duero, organismo competente en la gestión del dominio hidráulico público,  aboga por no llevar a cabo actuación alguna para reducir la afección y esperar a que esta disminuya con la llegada de las lluvias. Mientras esta postura se mantenga, la solución queda en manos del
Ayuntamiento de Alba de Tormes,  debido a que en el recaen las competencias para actuar cuando se trata del tramo del cauce que discurre por suelo urbano. Esta actuación necesitaría contar antes con una autorización previa de la CHD y seguir las directrices que el organismo señale. 

Solución que en cualquier caso sería de dudosa eficacia y que se convertiría en un costoso control a realizar periódicamente en lugar de hablar de una erradicación permanente. Mientras el Ayuntamiento y la Confederación Hidrográfica del Duero no cesen en su particular `` tira y afloja ´´, probablemente, debamos acostumbrarnos a la presencia de la azolla durante la época estival,  ya que  como otras tantas especies, que jamás debieron llegar, lo hicieron y además para quedarse.