Jueves, 23 de noviembre de 2017

¿Casualidad o sincronización?

 

 

 

 

 

 

 

Las coincidencias, casualidades por ser, muchas veces, improbables nos resultan mágicas, como si existieran conexiones entrsucesos, personas o informaciones a través de hilos invisibles que tan sólo podemos vislumbrar por momentos

Seguro que muchas veces ibas a llamar por teléfono a una persona y en ese mismo instante, es ella la que te llama; también, estoy seguro que muchas veces han ocurrido hechos o encuentros inesperados en un lugar que ni siquiera pensabas… personas, lugares, detalles que constituyen un todo en la forma de concebir tu mundo.

Las coincidencias, casualidades por ser, muchas veces, improbables nos resultan mágicas, como si existieran conexiones entre sucesos, personas o informaciones a través de hilos invisibles que tan sólo podemos vislumbrar por momentos.

Pienso que todo está perfectamente orquestado y la armonía surge de que todo está conectado y no existe la casualidad, sino la coincidencia que otros llamarán sincronismos: instantes y lugares de formas que busca el inconsciente

Estos hechos, estas coincidencias suponen  “la simultaneidad de dos sucesos vinculados por el sentido pero de manera no causal” como la unión de los acontecimientos interiores y exteriores de un modo que no se puede explicar pero que tiene cierto sentido para la persona que lo observa. Carl G. Jung  llamó a esto sincronicidad.

Jung llegó a la conclusión de que hay una íntima relación entre el individuo y su entorno, que en determinados momentos ejerce una atracción que acaba creando circunstancias coincidentes, teniendo un valor específico para las personas que la viven, un significado simbólico o siendo una manifestación externa del inconsciente colectivo. Son ese tipo de acontecimientos que solemos achacar a la casualidad, el azar, la suerte o incluso a la magia, según nuestras creencias.

Al igual que Jung, Wolfgang Pauli, premio nobel de la física pensaba que la sincronicidad era una de las expresiones que caracterizaban al unus mundus, una realidad unificada de la que emerge y regresa todo lo existente. Coincidiendo esta concepción con la Teoría de la Totalidad y el Orden Implicado de la Mecánica Cuántica

Estos momentos sincronizados aparecen en nuestras vidas cuando menos lo esperamos, pero en el momento exacto, cambiando en ocasiones la dirección de nuestro camino e influyendo en nuestros pensamientos. Si estamos receptivos tenemos la puerta abierta a la sincronicidad.

Hay que dejar fluir las circunstancias mantener una actitud receptiva y de apertura, dejándonos llevar por nuestra intuición y nuestra sabiduría interior, para abrirnos  a “la magia” que nos ofrece la experiencia de la sincronicidad. Si sabemos escucharla puede convertirse en una buena guía para nuestras vidas.

Una de las actividades del hombre en la que se pone de manifiesto el sincronismo es en la fotografía. Existe la magia fotográfica cuando son coincidentes y sincronizados varios elementos: Instante, lugar, percepción y estado de ánimo, en esas circunstancias cada imagen no es fruto de la casualidad sino un hecho de la sincronización.