Jueves, 23 de noviembre de 2017
Las Arribes al día

La pesca de ciprínidos con imitaciones de hormiga, una experiencia casi vital

La pesca de barbos, carpas y bogas con cola de rata e imitaciones de este insecto supone una de las más agradables sorpresas para el pescador deportivo
Pescar barbos con cola de rata e imitación de hormigas es una experiencia inolvidable / REP. GRÁFICO: CORRAL

Ya estamos en otoño, sí, aunque no lo parezca, pero esto sucedió hace más de un mes, un tiempo en el que los pescadores ya pensaron que se quedarían sin hormigas ante la ausencia de lluvias. Finalmente, aunque solo por unos días, la llegada de precipitaciones provocó que las futuras reinas salieran de sus hormigueros en busca del apareamiento para perpetuar su especie, un apetitoso bocado para los ciprínidos que pueblan nuestros ríos y embalses. 

Como en cualquier otra época del año no hay nada más eficaz para pescar que emplear el cebo natural que en ese momento pueden encontrar los peces en su hábitat, aunque siempre es un reto añadido hacerlo con una imitación de estos. Esto, sin duda, conlleva una doble satisfacción para el pescador, la primera, capturar al pez, y la segunda, hacerlo con un señuelo realizado por nosotros mismos.

Para la pesca tradicional con ejemplares de hormigas que hayamos recolectado tras la lluvia, poco más hay que añadir que un pequeño flotador y unas lágrimas de plomo para hacer de una jornada del todo fructífera sobre barbos y carpas, aunque se ha podido comprobar una mayor efectividad, incluso, con imitaciones artificiales montadas sobre un buldó, pues las oportunidades se multiplican al poder montar más de un anzuelo a diferentes distancias y abarcar así un mayor área sobre la superficie del agua, lugar donde las picadas resultan espectaculares.

Pero si este momento es especial para el aficionado del uso de las técnicas tradicionales, para el aficionado con cola de rata se convierte en el día soñado por tres motivos fundamentales.

A la satisfacción que supone capturar un pez con una imitación realizada con nuestras manos se une la belleza y la emoción de ver cómo el pez aflora a la superficie para tomar el señuelo, circunstancias ambas a las que en la pesca con esta técnica se añade, además, el reto de sacar del agua peces de un tamaño considerable con una caña de no más de 2,5 metros y bajos de línea cuyo grosor no suele sobrepasar los 0,22 mm.

Pesca a mosca

Aunque los señuelos artificiales son los únicos utilizados en la pesca con cola de rata, en este caso la opción es extensible a los aficionados que practican técnicas tradicionales, pues pueden confeccionarse imitaciones de tal semejanza al cebo natural que posibilitan su utilización en otras técnicas. El uso de cebos artificiales facilita al pescador tener siempre cebo dispuesto sin necesidad de salir al campo días antes a recoger hormigas, además de no deteriorarse durante la pesca, lo cual permite pescar más tiempo.

Por tanto, las imitaciones de hormigas de ala bien pueden utilizarse con equipos de lance ligero y un buldó de mosca ahogada, así como con equipos convencionales de pesca a la inglesa, aunque en este caso omitiremos el empleo de plomo y utilizaremos únicamente un flotador para ayudarnos en el lance. En cualquier caso, siempre es preferible la primera opción por ser más práctica y manejable en el lance, y por estar a la mano de cualquier aficionado.

  • Boga capturada en el Tormes, Ambasaguas, con imitación de hormiga de ala
  • Imitación de hormiga de ala
  • Buen barbo capturado en el Duero con imitación de hormiga