Domingo, 19 de noviembre de 2017

Mi amiga Josefina Verde

 

Hace unos días hemos homenajeado a Josefina Verde.  Un homenaje en vida. Aunque su cuerpo y su mente ya se vislumbran cansados por los años, sigue manteniendo en su rostro la misma sonrisa cautivadora.

 

 Su amistad nos ha dejado una hermosa huella cargada de versos y rima. 

Su vida ha sido la poesía. Decían sus hijas que ahora vibra cuando escucha sus poemas.

 

Conocí a Josefina hace cuarenta años, cuando pasaba mis tardes acudiendo a las actividades culturales del Ateneo. Allí aprendí a amar sus libros de poesía y a respetar y admirar a una mujer  con ansias de transmitir su admiración por la cultura con una vitalidad y una riqueza interior tan grande, que contagiaba a todos los que nos cruzábamos con ella.

El mundo necesita personas como ella, entregadas a ofrecer la belleza a los demás. Sus libros y para mí principalmente sus poemas, no me han dejado indiferente. Ha sido un espejo para mi trayectoria personal y profesional.

Gracias al Ateneo y a su presidente, Luís Gutierrez, por organizar este merecido homenaje a una mujer GRANDE y a sus familia por darnos la oportunidad de poder compartir con Josefina una tarde que quedará en nuestro recuerdo, pero sobre todo en nuestro corazón.

 

 Josefina fuiste maestra de almas sedientas de cultura,

 

modelo de tenacidad, esfuerzo y aventura.

 

Tus palabras tejidas en versos de vida, 

 

 hoy son bellos recuerdos que nos sirven de guía.