Domingo, 19 de noviembre de 2017

¿Aprovechamos esta calma chicha para empezar el Debate sobre la Reforma Constitucional?

Ahora que el monotema del procès está como está, que nos tiene a todos en ascuas pero en el que no podemos hacer otra cosa que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos, sobre todo los judiciales, y antes de entrar de lleno en la campaña electoral, que promete ser cruenta pero tan poco esclarecedora como las 3 ó 4 últimas elecciones autonómicas catalanas, podríamos aprovechar, sobre todo los ciudadanos de a pie, a debatir sobre si procede o no el otro tema, el que ha servido (aunque solo sea aparentemente), de moneda de cambio para el apoyo al 155: la reforma constitucional. O incluso se podría debatir sobre una Constitución nueva enterita, porque la que tenemos cumplió su función estupendamente, pero España ya no tiene nada que ver con aquella España del 78, recién salida de la dictadura y con todos los miedos, en todos los bandos, a flor de piel.

Los “padres” de aquel nuevo orden de cosas (no solo los 7 padres de la constitución), idearon un sistema de leyes que protegiera el embrión de la incipiente democracia hasta que ésta fuera lo suficientemente madura. De ahí la ley electoral, empeñada en reforzar a los partidos para que fuera “fácil” conseguir una mayoría absoluta que garantizara la estabilidad. En los primeros años, esto estuvo bien, posiblemente, muy bien, pero ahora esto se ha convertido en una suerte de “dictadura de los partidos”: el partido que está en el poder hace y deshace lo que le conviene durante 4 años, y al cabo de esos 4 años, le toca hacer y deshacer al siguiente. O al mismo, en cuyo caso se cree legitimado para ir un paso más allá en su minidictadura particular. Pero siempre en interés del partido en el Gobierno, porque lo que es en el interés de España (que es lo que quieren hacernos creer, pero no lo que piensan realmente), NUNCA.

Y así llegamos a donde estamos, por ejemplo con el monotema, que no creo que a nadie le quede ninguna duda de que cada partido ha tomado la postura que considera que le generará más votos. El interés de España les importa un bledo. Y el de Cataluña aún menos.

La frase “solo les interesan los votos”, no es de nueva acuñación, es una frase que yo he oído desde siempre, en todos los círculos, desde los más politizados a los menos. Lo he oído hasta en los grupitos de madres a la puerta del cole, y eso que ahí solo se habla sobre los libros de los niños y las actividades extraescolares.

Y ya es hora de cambiar, es hora de exigir a los políticos de primera línea que hagan el trabajo para el que se les paga y pongan el interés de España por encima del de su partido. Es hora de cambiar las leyes, sobre todo la Ley Electoral y la Constitución.

Nuestra democracia ha crecido, ha madurado, hace tiempo que está lo suficientemente consolidada como para que se puedan hacer los cambios que entre todas y todos decidamos que son los más adecuados para una sociedad del s. XXI. Ya no somos la sociedad inmadura que necesitaba “padres protectores” que decidieran por nosotros (razón que esgrimieron para eliminar del primer borrador de la Constitución casi todos los artículos sobre democracia directa). Es hora de hacer revisión de todo aquello.

 

Pero tendremos que hacerlo nosotros, la gente, porque como esperemos a que lo hagan Rajoy y Sánchez con los “convidados de piedra” del resto de partidos, va a pasar lo de siempre, que estos dos no van a hablar de lo que nos interesa a la mayoría, sino de lo que les interesa a ellos, o lo que es peor, a la Merkel, y luego nos lo venderán como de interés general, como siempre, y nosotros como borreguitos, les creeremos como siempre, y cuando nos queramos dar cuenta nos la habrán colado otra vez.

 

Señoras y señores, el debate está servido. Si me permiten, empiezo yo: a ver, el art. 1.1 dice que España es un Estado:

Primero – SOCIAL

Segundo – DEMOCRÁTICO

Por último – DE DERECHO

 

Ah, pues este punto no hace falta cambiarlo, lo que hay que hacer es leerlo entero, no solo la palabra que al político de turno le interesa. Y puede que con algún otro artículo de la Constitución pase lo mismo.