Domingo, 19 de noviembre de 2017

Noche de las almas blancas en Mogarraz

Y sin darnos cuenta, si enterarnos, nos impregnamos de recuerdos, de esos vividos en las noches de todos los Santos, noche de calboches en el campanario de les torres de nuestra Sierra de Francia.

Y cae la noche, y entre dos luces oímos el tañer de la esquila, es la Moza de Ánimas, que recorre nuestras calles recitando una salmodia:

Suena la esquila por las esquinas, tilín, tilín, tilín…
“Fieles cristianos,
Acordémonos de las benditas almas del Purgatorio,
Con un padre nuestro y un ave María por el amor de Dios.”
Y la moza vuelve a sonar la esquila, tilín, tilín, tilín…
“Otro padre nuestro y otra ave María,
Por los que estén en pecado mortal,
Para que su Divina Majestad,
Les saque de tan miserable estado”:

Vuelve a tañer la esquila, tilín, tilín, tilín… y la Moza de Ánimas camina hasta la siguiente esquina, recordándole a los moradores recen por las ánimas benditas.

Ya caminando en la noche por las calles de la hermosa Villa de Mogarraz, que nos inunda el olor a cera de las velas encendidas por las sinuosas calles, nos invade esa sensación sublime de los ritos y costumbres ancestrales vividas a través de los tiempos.

Solo se oyen las pisadas el silencio de la noche, solo rotas por el tañer de la esquila y los rezos, también esas hermosas canciones del antropólogo Antonio Cea, en ese ambiente, donde nos acompañan y nos miran las caras de quienes fueron vecinos, obra del excelente pintor y mejor persona Florencio Maíllo.

Es Mogarraz con su tradición de las Ánimas Blancas, nos traslada a nuestra niñez, donde el misterio llega nítido a lo más profundo de nuestra alma, sintiéndonos rodeados de amigos, donde hemos visto la maestría del grupo de teatro de La Alberca “CATEJA”, y estando a la cabeza de esta tradición su alcaldesa Concha, que tanto ama a su pueblo, todo es meditación, embrujo, misterio, silencio, sí, sobre todo silencio.