Viernes, 23 de febrero de 2018

La vida sigue, accidentada para algunos.

Inmersos todavía en uno de esos problemas eternos que tanto gusta al PP para tapar sus miserias, Cataluña a la que me refería el otro día, donde todavía no hemos visto dialogar a nadie a pesar de lo que repiten la palabra, en el mundo hay más dificultades. Algún medio de comunicación ha “ironizado” sobe ello estos días, elaborando una larga lista de problemas que de repente han desaparecido pero que sufren los españoles, catalanes o no, a pesar de todo.

En Salamanca siguen y siguen los atropellos, poniendo en evidencia a las autoridades municipales que dicen estar en ello. Quizás es que no tienen mucha suerte, tal vez por persistir en malos diseños de calles desde la óptica del coche. Puede que la población no ayude todo lo necesario, en especial los conductores que son los que tienen en sus manos un arma potencial. Pero tampoco mantener una política de parches. Corrigen un problema aquí, eliminan un paso de peatones allá, o iluminan alguno, solventan un estrechamiento de acera aquí pero no más allá, resuelven puntualmente trabas a la accesibilidad y dejan otras que cuestan menos (a veces sólo mover unas señales o postes informativos, o un banco), etc. Es decir, sigue sin planificarse la movilidad en la ciudad, a pesar de tener un Plan con calendario y presupuesto.

Ahora dicen que tenemos un Plan Estratégico de Accesibilidad, o un documento con 130 medidas, que no encuentro en la web municipal excepto un video de autobombo del alcalde. Montar mesas de expertos sobre el tema está muy bien, pero en democracia todo el mundo debe tener la posibilidad de aportar, sobre todo si hay un documento, y hoy es fácil posibilitarlo en cualquier momento. Cuanto más participe la ciudadanía más posibilidades hay de afrontar positivamente el problema, aparte de conseguir que el mismo se entienda como de todos. Supongo que habrá que esperar a otra sesión promocional para que se dé “graciosamente” algún tiempo para que los ciudadanos participen. Aunque los antecedentes no son muy favorables, a veces se les “olvida” el período de información pública y participación ciudadana, y así los Planes quedan en nada.

No quería olvidar el derribo del Edificio España, que lleva unas cuantas décadas dando carácter a la Plaza de España. Un edificio más que digno y que conforma un paisaje urbano de entidad, frente a los anodinos edificios modernos que le rodean. Como ya ocurrió con el Gran Hotel, y en algún otro punto de la ciudad, un edifico en buen estado se elimina sin necesidad, en aras del capitalismo incomprensible que nos gobierna para reconvertirlo en viviendas ¿baratas?. Sorprendente como funciona este mercado, continuamos perdiendo población, pero se invierte en viviendas con renovado brío. Aunque no sean precisamente las que necesita la mayoría, incluso a costa de arrasar con edificios en buen estado (que curiosamente luego tiene más metros construidos que el preexistente). ¿El olvido de protegerlo en algún grado fue un accidente?