Viernes, 20 de julio de 2018

Como agua de mayo en pleno otoño

A pesar de la extrema sequía que asola las tierras y mantiene los acuíferos bajo mínimos, el abastecimiento a las personas en la provincia no es tán preocupante, salvo algún caso como el del embalse de El Milagro que surte a Peñaranda

Efectos de la sequía en una parte del pantano de Almendra

Como agua de mayo en pleno otoño. Así espera el campo salmantino y sus municipios las aguas anunciadas para estos días, aunque a buen seguro servirán de muy poco dado el estado de extrema sequía que asola las tierras y mantiene los acuíferos bajo mínimos.

A pesar de ello, salvo algún caso más preocupante como el del embalse de El Milagro que abastece a Peñaranda, y los problemas de potabilidad subsanados ya hace unas semanas en la zona de Las Villas, la situación de abastecimiento a las personas en la provincia salmantina no es tan preocupante como pudiera suponerse debido al amplio periodo sin lluvias. Además, en el caso de la capital, donde se concentra la mayor parte de la población, el embalse de Santa Teresa garantiza el abastecimiento.

Uno de los embalses más seguros por su capacidad es el de Almendra, construido para la producción hidroeléctrica, desde hace tres décadas juega un papel fundamental para el abastecimiento de las personas, en la actualidad a 107 municipios que van desde el Campo de Ledesma a Las Arribes, pasando por el Abadengo, Yeltes y Campo Charro, zonas todas ellas comunicadas a través de 535 kilómetros de tuberías que abastecen a casi un tercio de los núcleos de población de la provincia.

Embalse de Almendra y Cabeza de Horno

El embalse de Almendra se encuentra en estos momentos en la cota 749, es decir 21 metros más bajo que hace un año, como señala Gema Herrera, directora de planta de Aqualia, empresa contratada por la Mancomunidad de Cabeza de Horno, entidad encargada de gestionar el abastecimiento de los 107 municipios mancomunados repartidos en 2.800 kilómetros cuadrados.

En cualquier caso, el embalse de Almendra presenta 1.072 hm3 de agua, lo que supone el 40,55% de su capacidad, casi 26 puntos porcentuales menos que hace un año, cuando se encontraba al 76,38% de su capacidad. Aun así, Almendra cuenta con una gran ventaja, y es que ante una situación de emergencia la central hidroeléctrica de Villarino podría bombear agua desde el Duero al cauce del Tormes, vertiente donde se ubica Almendra.

Según Gema Herrera, “en el último mes el embalse ha bajado un 1%, unos 25 hm3, y hay que tener en cuenta que en la actualidad el consumo ronda los 8.500 m3 al día debido a la sequía y el abastecimiento de explotaciones ganaderas. Aunque estemos al 40% y el Duero baje con poco caudal, el agua que cogemos al año ronda los 3 hm3 al año. De todas maneras tenemos todavía más de dos metros de altura, por lo que en principio no habrá problemas, pero siempre que administremos bien lo que tenemos y contando que llueva llegado el invierno”.  

Irueña evita problemas en el sistema del Águeda

La sequía que se está viviendo en la actualidad es la primera gran sequía que se produce desde que está en funcionamiento la presa de Irueña, lo que ha evitado –al menos por el momento- cualquier problema de desabastecimiento en la comarca mirobrigense, como señala el presidente de la Comunidad de Regantes de la Margen Izquierda del Pantano del Águeda, Abdón Ramos: “problemas con el agua no hay en Ciudad Rodrigo, porque tenemos bastante en Irueña”.

La situación la corrobora el presidente de la Plataforma Riberas del Águeda, José Manuel Jerez, quién resalta que Irueña –que también fue levantada para evitar las inundaciones en Ciudad Rodrigo- “ha cumplido su función, porque si no el pantano del Águeda no tendría ya agua; ha hecho una función enorme”, añadiendo que “en Ciudad Rodrigo muy mal se tiene que dar para quedarnos sin agua, porque hay una reserva importante”.

Concretamente, la mencionada presa de Irueña tenía en la tarde del jueves 37,86 hectómetros cúbicos de agua, estando al 34,41% de su capacidad. Hace un año, por estas mismas fechas, la presa tenía 49,24 hectómetros cúbicos (su capacidad total es de 110 hectómetros cúbicos).

Mientras, en lo que se refiere al pantano del Águeda, con capacidad para 22 hectómetros cúbicos, en estos momentos sólo alberga 2,69 hectómetros, es decir, está al 12% de su capacidad. Curiosamente, hace un año tenía menos agua en estas fechas, 1,60 hectómetros cúbicos.

Detrás de esas cifras tan bajas en el pantano del Águeda hay una explicación: la construcción de un nuevo puente en el Risco de Martiago, lo que obliga a reducir el volumen de agua embalsada en el pantano para que quede lo más despejada posible de agua la zona propiamente dicha del Risco. El año pasado (e incluso el anterior), aunque se realizó esa bajada en el volumen de agua embalsada, las obras no llegaron a ejecutarse por distintos problemas, por lo que a finales de octubre de 2016 el pantano empezó de nuevo a llenarse.

Ahora parece que las obras sí están yendo hacia adelante sin obstáculos, apuntando un regante precisamente que “conviene sacar agua a Irueña para hacer el puente”, ya que en caso de acumular ahora mucha agua, y que después se pusiera a llover con intensidad, tendría que soltarla, lo que generaría un mayor caudal en la zona del Risco.

Hay que recordar que el sistema del Águeda no tuvo problemas para cumplir el volumen mínimo de reserva fijado por la Confederación Hidrográfica para el final del año hidrológico (30 de septiembre), que era de 46 hectómetros cúbicos entre la presa y el pantano.

En un principio, la campaña de riego debía haber finalizado con el inicio del mes de octubre, pero “hemos tenido que volver a dar el agua varios días, porque lo necesitaba la gente”, en palabras de Abdón Ramos, añadiendo José Manuel Jerez, que la normativa es la que es pero “cuando ha hecho falta, la han vuelto a dar”. Uno de los regantes de esa Mancomunidad corrobora este hecho: “la han vuelto a dar el fin de semana”, por lo que se muestra agradecido a quién haya sido el responsable “por la atención que han tenido con los comuneros”.

Eso sí, otro de los regantes de esa misma Comunidad de Regantes no está tan conforme, considerando que “la han dado a destiempo”. Según explica esta persona, tras cortarse el agua, “se ha tenido que llamar dos veces para que echen otra vez, pero la han dado tarde y ya se han perdido cosas”, apuntando a una recolección de pimientos y a otra de tomates, y a casi una de berzas.

Asimismo, esta persona explica que aquellos que cultivan maíz, “tuvieron que dejar de regarlo porque se cortó el riego del Canal”, justamente cuando el maíz “todavía podía seguir ganando proteínas”, lo que hará que tenga menos propiedades de lo habitual.

Por su parte, en la Comunidad de Regantes de la Margen Derecha del Águeda, los de Sanjuanejo, han tenido menos problemas todavía con el agua, ya que su regadío está modernizado, como explica su presidente Victoriano Báez, siendo el problema con los propios cultivos por la falta de agua de lluvia: “la semana pasada estuvimos un poco obligados a regar”.

En su caso, también se atendió a lo indicado por la Confederación y se paró de regar el 30 de septiembre, aunque nadie se lo transmitió expresamente. De hecho, su consumo de agua está muy por debajo del que tienen concedido. Según explica Victoriano Báez, podrían llegar a consumir 2.800.000 metros cúbicos de agua al año, pero vienen empleando únicamente 600.000 metros cúbicos. Evidentemente, el deseo de todos es que el agua empiece a llegar de forma natural del cielo. En palabras de Abdón Ramos, “a ver si con la lluvia [se arregla]…. aunque está todo seco”.

Preocupación en la comarca de Peñaranda

La ciudad de Peñaranda y en general toda la comarca continúan mirando diariamente con preocupación al cielo, buscando las lluvias que desde hace meses no caen sobre la zona, algo que ha generado una cosecha realmente complicada y ha generado una situación de verdadera alarma en el embalse del Milagro, principal suministrador de agua a la ciudad, y que en los últimos tiempos ha registrado uno de los descensos más importantes en su caudal de toda su historia.

Según los últimos datos facilitados a través de los diferentes informes técnicos del pantano, ‘El Milagro’ ha mermado su embalsado hasta los 0,51 hectómetros cúbicos de los 1,5 del total que puede contener, lo que supone que en la actualidad se encuentra a un 34% de su capacidad, una cifra y unos niveles que, tal y como destacan numerosos vecinos de la zona “nunca se habían registrado…nunca habíamos visto el pantano tan bajo” afirman.

Fuentes de la Confederación Hidrográfica del Duero afirman a este medio que el consumo de agua, con las reservas existentes, está garantizado al menos hasta el mes de enero, siempre que se mantengan las delicadas previsiones de lluvias, que se anuncian muy escasas, a pesar de la llegada del primer frente lluvioso a nuestro territorio.

Desde el consistorio peñarandino ya se comenzaron a tomar medidas de urgencia el pasado mes de junio, cuando emitían un Bando municipal en el que ofrecían una serie de recomendaciones a la población para general un consumo responsable del agua, medida que viene a sumarse a la utilización del sondeo local y los depósitos de San Francisco para abastecer a gran parte de la ciudad, medidas que han aliviado la situación especialmente durante el pasado verano, cuando el consumo y los factores climáticos agudizaban aún más la alarmante situación.

Desde la Confederación Hidrográfica del Duero aseguran que, en caso de continuar con la falta de precipitaciones abundantes y más allá de los primeras estimaciones de vida del pantano, ya se tendría preparado un plan de emergencias coordinado junto al Ayuntamiento de Peñaranda, que entre otras medidas, centraría su actividad urgente en la reestructuración del actual plan de abastecimiento, que contemplaría la creación de nuevos sondeos con los que reforzar y asegurar el consumo de aguas en la ciudad. Unas medidas que ya se encuentran preparadas aunque desde ambas instituciones confían en que con la llegada del invierno pueda mejorar la situación y recuperar cierta normalidad en el embalse.

En el caso de Cantalpino, sin problemas de abastecimiento para el consumo, su alcalde, Javier Bolao, afirma que la situación para la agricultura está paralizada, como en buena parte de la provincia, a la espera de que llueva. Mención aparte merece la situación de la patata, en la tierra por falta de demanda, con unos precios que esta campaña vuelven a ser ruinosos, a cinco céntimos.

Más de 20 municipios de Béjar dependen de Navamuño, que se encuentra a un 31,7 % de su capacidad

A pesar de que las autoridades no califican este año de “bueno” en lo que a agua se refiere, durante prácticamente todo el verano el embalse de Navamuño o como gusta a los lugareños de Fuente Santa, según información de Alejandro Romero, concejal de Obras, Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Béjar; ha estado soltando unos 800 m/seg más el caudal ecológico, lo que ha permitido turbinar a todas las centrales privadas que hay en el río, aunque no a pleno rendimiento. La única que no ha podido hacerlo ha sido la del Tranco del Diablo, perteneciente al Ayuntamiento de Béjar, la otra central municipal, Samuel Solórzano, que turbina a una capacidad de 1.100 m/seg, sí ha estado en funcionamiento.

En la actualidad el embalse, controlado por la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), está soltando unos 600 m/seg, además de los 200 m/seg del caudal ecológico, sin embargo parece ser que no quedan muchas semanas, incluso aunque lloviera, porque es habitual que la confederación corte el agua hasta que el pantano se recupere. Además, la CHT, suele dar orden de cerrarlo cuando alcanza los 4,300 hm3, dejando tan solo el cauce ecológico, es normal que todos los años se deje bajar el agua hasta esos niveles, agotándolo al máximo, previendo que las lluvias de la estación otoñal renueven el agua embalsada.

A fecha de hoy, Navamuño se encuentra a un 31,71 % de su capacidad total, con 5,17 hm3 de los 14 hm3 de agua que puede alojar en su totalidad, en la misma semana de 2016 estaba a un 42,86 %, con 6 hm3, sin embargo en estos momentos está en la media de los últimos 10 años por estas fechas, 5 hm3, 37,86 % de su capacidad.

El Pantano de Béjar abastece de agua potable para el consumo humano a 25 municipios de la comarca y a 27 minicentrales eléctricas. Pertenece a la cuenca del Tajo y está situado en el municipio de Candelario, sobre el río Angostura. Fue construida en 1989, con materiales sueltos P. Hormigón, sobre una superficie de 67 hectáreas.

No se utiliza para el regadío, cada pueblo de la comarca lo hace mediante sondeos, su uso se limita al consumo y a la generación de electricidad.

Camiones cisterna y restricciones de uso en la Sierra de Francia

En la Sierra de Francia, la situación se ha vivido con especial problemática a partir del mes de agosto, en el que la escasez de agua y el gran número de visitantes afectó a prácticamente todas las localidades de la comarca. En numerosos pueblos, los Ayuntamientos publicaron bandos de restricción de uso del agua únicamente para tareas básicas. Mientras que otros tuvieron que recurrir al abastecimiento en camiones cisterna. Según la alcaldesa de Mogarraz, una de las localidades afectadas, hay que buscar soluciones a largo plazo, puesto que es un patrón climático que se lleva repitiendo durante años: "No es algo puntual, sino que tenemos que asumir que es nuestro clima. En verano la sequia ya es una tónica y debemos actuar en consecuencia. Una buena solución para ello sería la construcción de minipresas. Cada una podría abastecer a varias localidades al mismo tiempo. Creo que necesitamos más atención de las instituciones gubernamentales en aspectos como este".