Lunes, 11 de diciembre de 2017

¡Qué ingrato es el entorno del fútbol!

El 10 de julio de 2014 falleció el último socio número 1 de la Unión Deportiva Salamanca, Ángel Marcos, tenía cumplidos los 101 años. De continuar siendo socio, no hubiera dado por bueno lo que han hecho con María Hernández, el entrenador del Salmantino, que fue “descabezado” después de la derrota por 2-1 contra el Zamora. Y más, cuando las malas lenguas aseguran que lo han destituido porque solo alineaba a dos jugadores de los siete que le trajeron desde Sudamérica, por “orden del propietario”. La cuestión es que María había situado al Salmantino en la primera posición de la Tercera División, grupo específico en el que participa con el otro equipo salmantino Unionistas.

La gente más veterana a la que le gusta el fútbol tiene el prurito de mantener su carné más antiguo, no va siempre al campo de juego en tiempos de fríos invernales, pero mantienen la conciencia de un fútbol bien jugado y práctico. Su experiencia es un grado, ven lo que otros no ven, intuyen lo que otros no hacen y, seguramente, habría detectado los riesgos que corría el entrenador María Hernández con la actual configuración del Salmantino. Porque es el entrenador el que ha sido cuestionado, pero, en el futuro, el próximo entrenador tendrá que hacer alineaciones a la carta incorporando a los futbolistas “recomendados” por el capital… De esa manera, está asegurada la ruptura de la plantilla y el veneno de la división ya se ha inoculado; las divisiones entre jugadores se producirán, inexcusablemente. En el Salmantino, a partir de ahora, habrá titulares y reservas; buenos y malos; nacionales y extranjeros; protegidos y desprotegidos... ¡Qué pena!

Cuentan estos días que un aficionado de fútbol americano cumplió su 700 partido consecutivo al que asistió como espectador, desde el 2 de noviembre de 1957. Un aficionado infatigable aún con enfermedades a cuesta. Durante 61 temporadas demostró una afición inquebrantable. Algo parecido a lo que ocurrió con nuestro Socio número 1 de la UDS., fallecido, afortunadamente no fue testigo de la “faena” antideportiva que le hicieron al entrenador del Salmantino, María Hernández. Ahora me llegan noticias indirectas donde algunos de sus futbolistas aseguran que “era un mal entrenador”, quizás quieran hacer méritos ante su “mandamás” mejicano. Precisamente me habían asegurado otros espectadores que el equipo jugaba muy bien. La ventaja de los futbolistas es que María no se dedicará a criticarlos, a pesar de sus defectos, esa es la gran diferencia… ¡Qué ingrato es el entorno del fútbol!

Salamanca, 12 de octubre. 2017.