Martes, 24 de octubre de 2017

El Instituto Politécnico de Guarda lucha por visibilizar el interior

El IPG ofrece óptimas condiciones de trabajo para alumnos y profesores
Profesor Constantino Rei, Presidente del Instituto Politécnico de Guarda / RMG

El Instituto Politécnico de Guarda se creó en 1980 y entre sus propósitos fundacionales siempre estuvo muy presente el de transformarse en un motor de desarrollo económico, social, científico y cultural de toda la región.

Actualmente, 2.700 alumnos estudian en el IPG, que se encuentra dividido en 4 escuelas: la Escuela Superior de Educación, Comunicación y Deporte, la Escuela Superior de Tecnología y Gestión, la Escuela Superior de Salud y la Escuela Superior de Turismo y Hostelería. Ésta última con la particularidad de encontrarse ubicada en la localidad de Seia, en plena Serra da Estrela.

Con el transcurso de los años académicos, la Escuela Superior de Tecnología y Gestión y la de Salud han devenido como las más fuertes dentro de los estudios que ofrece el IPG, por su consolidación y por su crecimiento. El número de alumnos de Enfermería no deja de aumentar cada año.

De los 2.700 estudiantes del Instituto Politécnico de Guarda, entre 70 y 80 son españoles, en la modalidad de Erasmus.

Dentro del IPG existe la Unidad de Investigación para el Desarrollo del Interior (UDI). Fue creada en 2007 por el profesor Fernando Neves como una unidad integrada de formación, investigación y desarrollo. Tiene 4 áreas estratégicas: Bio-economía, Salud y Bienestar, Tecnologías de la Información y la Comunicación para la Enseñanza y Turismo.

Con todas las acciones que acomete esta unidad se pretende luchar contra la invisibilidad del interior de Portugal y contra su desertificación poblacional.

Ello lleva a que esté muy próxima con el medio empresarial, con la cultura y la sociedad de la región de Guarda, a quien puede prestar servicio y donde lidera acciones de promoción del emprendimiento.

Colaboración nacional e internacional

El Instituto Politécnico de Guarda participa en varios programas de cooperación transfronteriza junto con la USAL y el OAEDR de la Diputación de Salamanca, además de otros socios en el impulso al desarrollo sostenible de estas regiones del interior de la península ibérica.

El IPG está involucrado en programas con otras universidades y politécnicos portugueses y extranjeros, particularmente, en el ámbito de la salud y el bienestar. Entre sus objetivos está el de formar parte de los proyectos sociales, culturales y empresariales de la región a la que pertenece.

Según afirma el Presidente del IPG, el profesor Constantino Rei “el eje comprendido por el Instituto Politécnico de Guarda, la Universidad de la Beira Interior, la Universidad de Salamanca y la Universidad de Cáceres forma un núcleo fuerte para trabajar en conjunto por la mejora de las condiciones de vida de este interior peninsular y por conseguir visibilidad”.

Entre los días 7 y 10 de febrero de 2018 se celebrarán en Guarda las XXVIII Jornadas luso-españolas, que se insertan en el ámbito de la gestión científica y que en la próxima edición tendrán al IPG como anfitrión. Son promovidas por la Escuela Superior de Tecnología y Gestión a través de la Unidad Técnico Científica de Gestión y Economía y el tema de esta edición será “Interioridad y Competitividad: desafíos globales de gestión”.

Enseñanza de proximidad

Los alumnos que estudien en el IP de Guarda podrán beneficiarse de un mejor acceso a las tecnologías y a los equipamientos, dado que el número de estudiantes es más reducido que en otras instituciones de enseñanza superior, así como de una mejor comunicación con sus profesores y una mejor monitorización de las clases prácticas. También se sentirán más apoyados por los programas  de acción social escolar.

El trato es más humano y esto es algo que agradecen especialmente los estudiantes desplazados.

Guarda

La ciudad de Guarda tiene unos 43.000 habitantes y presume de respirar el aire más puro de la península ibérica, por su elevada altitud 1.056 m. y por su proximidad a las cumbres de la Serra da Estrela, el mayor conjunto montañoso de Portugal.

Guarda es una ciudad de interior, con todo lo que eso implica, sobre todo ahora que, tanto en Portugal como en España, muchas de las oportunidades han viajado hacia el litoral o se han centralizado, pero, como me dicen en Guarda, con todo lo interior que es, se encuentra a tan solo una hora y media del mar, cosa que muchos otros interiores no pueden decir.

Vivir en una ciudad donde los inviernos son fríos también tiene sus satisfacciones. Además del imponente pasado que se percibe en sus calles, en su judería, en su catedral, la sobriedad de la piedra ha conformado el carácter fiel y amigable de sus gentes, condición que agradece todo el que se encuentra fuera de casa y pretende construir su hogar allí donde esté su corazón.

La ventaja de venir a estudiar a Guarda con respecto a ciudades como Lisboa, por ejemplo, es que aquí el alojamiento cuesta cuatro veces menos. Me cuentan en Guarda que por cien euros aquí se puede alquilar una habitación, que en Lisboa nos costaría cuatrocientos.

En Guarda también se realizan los rituales de la “praxe”, aunque no con tanta fuerza como en otras universidades portuguesas, excepto en la Escuela Superior de Salud, donde esta tradición tiene mucho arraigo. Por eso, estos días encontramos estudiantes vestidos con el “traje académico” por las calles de Guarda, muchos de ellos con los emblemas y escudos de la Escuela de Enfermería.  

Raquel Martín-Garay