Domingo, 22 de octubre de 2017

TREINTA O POCOS MÁS DESAFORADOS GIGANTES

—[...] porque ves allí, amigo Sancho Panza,

donde se descubren treinta, o pocos más,

desaforados gigantes, con quien pienso

hacer batalla y quitarles a todos las vidas.

El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, I, VIII.

 

En las últimas semanas se han suscitado diferentes tipos de catástrofes en el pueblo hispanoamericano. En el territorio social, España ha sufrido fuertes tirones; en el natural, México ha vivido el sentido deceso de sus habitantes por terremotos. Además, tanto por una parte como por otra ha habido repercusiones sensibles, ya de políticos ya de figuras públicas, sin un juicio humano y competente en relación con las circunstancias, y, por consiguiente, sin una actitud comprometida.

Al mismo tiempo, no obstante, han destacado grupos entrañados con el bienestar común, que en estos momentos trágicos para tierra azteca se han volcado en derroches de caridad y altruismo, para sanar heridas familiares y restablecer un orden fracturado. Al otro lado del Atlántico, plumas de columnas de opinión de diversos intereses han abordado el tema de la identidad y la unidad española. El desarrollo paralelo de las naciones ofrece la posibilidad de abordar sus narrativas a partir de categorías similares. Un juego de espejos articula el sistema de su funcionamiento en esta parte del mundo de lengua castellana.

En China se habla por igual de ambos casos. Las noticias dan cuenta de ellos y la gente las comenta. Hace pocos días, escuchaba de un profesor universitario, con estancia de un año en Colombia, que la vida en América Latina era más lenta. Él se refería al ritmo del progreso, no al del día a día de los usos y costumbres de la cotidianidad, desde el tiempo de trabajo hasta el de ocio y descanso. Al menos en el Este del país, en la zona a la costa del Mar de China Oriental, se trabaja de lunes a lunes, de martes a martes, todos los días, pero así como el horario laboral no es el de España, la noción del empleo se reviste de matices distintos. Implica un espacio orgánico no muy distante al de la vida hogareña abierta al contacto social.

La gente trabaja, pero a sus mesas o escritorios tiene té verde, se ejercita físicamente en espacios interiores, el rango de tiempo distendido incluso propicia instantes de recreación discreta. Una visión de conjunto reporta un consentimiento con su forma de gobierno y el organismo parece moverse en una sola dirección. En este sentido, parece natural hablar de un ritmo cotidiano distinto, más rápido. Tienen deberes hechos que en Hispanoamérica están por hacerse.

China parece un cuerpo dirigido, como las leyes de la naturaleza lo prescriben, por una sola cabeza. Sin embargo, como resulta natural, yo no puedo dar cuenta del parecer chino sobre su propia tierra, ni sobre la tierra de la lengua de Cervantes, pues ni soy oriental, ni conozco bien la cultura del poeta Li Po. Pero este conjunto de rasgos se desprende de la inmersión docente en la educación superior en una ciudad de la Provincia de Jiangsu.

La cooperación internacional, como en el inicio de los tiempos, no deja de ser una fuente de enriquecimiento mutuo y de competencia que propicia el desarrollo y crecimiento. Hispanoamérica tiene muchas tareas pendientes. Necesita fortalecerse para encarar la batalla del mundo. Debe dejar de ser muchas hispanoaméricas, o debe ser una sola, pero con todos y cada uno de sus miembros conscientes de su identidad, con un espíritu animoso y guerrero regido por un mismo sentir, que vea gigantes donde aparentemente solo hay molinos de viento. Que vea con ojos de ilusión el más allá, no el más acá pocho y sin más movimiento que el de la inercia histórica, ¡pues en verdad estamos ante treinta, o pocos más, desaforados gigantes!

 

7 de octubre de 2017

Suzhou, China

Juan Ángel Torres Rechy

torres_rechy@hotmail.com