Viernes, 15 de diciembre de 2017

“Barcelotada”

El rector Daniel H. Ruipérez en sus últimos meses de mandato se despacha bien en la concesión, a su gusto, de Honoris Causa de la USAL. No solo los casos de Juncker y Barceló, que ya “cantan”. Es que también el del crítico de arte Calvo Serraller, ¿qué tienen que ver la USAL y sus investigaciones de arte contemporáneo, qué vínculos académicos o artísticos hay? Y sobre todo, el futuro Honoris Causa (próximo 9 noviembre) a Manuel Marín. Ese que se retiraba de la política española para investigar y dedicarse a la lucha contra el cambio climático con el ex vicepresidente demócrata Al Gore, porque le preocupaba mucho. Pero ha acabado de Presidente de la Fundación Iberdrola.

   Sucedió el “horroris causa”: la USAL invistió doctor honorífico al artista Miquel Barceló. La "Barcelotada" es uno más de los despropósitos del VIII Centenario de la USAL. Centenario del que a estas alturas, poco se sabe: un concierto, alguna coproducción en Madrid… Pero no hay aún anunciado nada de altura.
De la imagen-logo, supuestamente regalada, ya se ha hablado mucho (hemos escrito sobre ese “diseño del Averno”, sobre la Performance taurina “Visto y no visto” y sobre el Gran Elefante “tirapedos”). 
La presencia de Calvo Serraller en la ceremonia honorífica, también dicen, ha sido imposición de Barceló. Cuando el rector Ruipérez ofreció el honoris causa al creador mallorquín, este puso como condición que Calvo Serraller fuese el padrino. Le explicaron que eso, institucionalmente, no era posible y entonces exigió que también le nombraran doctor honorífico al crítico de arte. En el Dpto. de Historia del Arte/Bellas están que trinan, pues la mayoría de sus miembros no aprobaron tal honrosa concesión. Esta oposición era, no porque negaran las virtudes artísticas de Barceló y de Serraller, sino por las imposiciones desde el rectorado y del propio artista. Al fin hubo componendas, prebenndas, y las presiones rectorales dieron su fruto, aunque a regañadientes.
  Barceló y Calvo Serraller fueron amadrinados en su investidura, respectivamente, por la decana de Bellas Artes (especialista en guiones de series televisivas) y la catedrática de Hª del Arte, Mª Teresa Paliza. Todos iban acompañados de toreros y diseñadores de élite, de revista del cotilleo y del glamour, pero no artistas ni diseñadores artísticos. No se vieron apenas, refrendando el honoris causa, catedráticos y profesores titulares de Bellas Artes; solo dos o tres de Historia del Arte; ni alumnos ni trabajadores (PAS) tampoco. Qué pena. 
Aunque más “horroris causa” es concedérselo (próximo 9 noviembre) a Jean-Claude Juncker, actual presidente de la Comisión Europea, y uno de los principales artífices de las políticas de austeridad y recortes. Nadie ha preguntado si con este nombramiento la USAL está validando sus doctrinas. Puede ser un buen Honoris Causa para la Escuela de Economía de Chicago o para las Business Schools españolas, pero no para la USAL. Me parece que esto es, también, pagar favores, pasados o futuros. Y algunos justifican estos “horroris causa” por la importancia mediática de que la USAL se publicita gratis en todos los medios de comunicación.
El rector Daniel H. Ruipérez en sus últimos meses de mandato se despacha bien en la concesión, a su gusto, de Honoris Causa de la USAL. No solo los casos de Juncker y Barceló, que ya “cantan”. Es que también el del crítico de arte Calvo Serraller, ¿qué tienen que ver la USAL y sus investigaciones de arte contemporáneo, qué vínculos académicos o artísticos hay? Y sobre todo, el futuro Honoris Causa (próximo 9 noviembre) a Manuel Marín. Ese que se retiraba de la política española para investigar y dedicarse a la lucha contra el cambio climático con el ex vicepresidente demócrata Al Gore, porque le preocupaba mucho. Pero ha acabado de Presidente de la Fundación Iberdrola, del amiguete del rector Daniel, y presidente del Consejo Social de la USAL, Sánchez Galán. También Marín iba de “sociata guay” y se ha quedado en las puertas giratorias, con suculentos sueldos. Y Marín fue uno de esos ex dirigentes sociatas que quisieron cargarse a Pedro Sánchez.
                          

Y para completar la trastada rectoral, también se otorgó la Medalla de la Universidad, máximo gal ardón, a J.A. Villasante, un ex–responsable de las relaciones Banco Santander con las universidades.  Ahí está el reconocimiento de nuestra USAL al Ibex 35 y a los poderes financieros. ¿No estará esperando el rector un puesto en las puertas giratorias, como Marín, cuando se jubile, o antes?
También agranda nuestro malestar y tristeza usalina la aceptación desde los estudios y espacios académicos de la USAL (Fundación General) de la cátedra –“na menos”– de Estudios Interdisciplinares en Tauromaquia. Pero el acto de inauguración fue suspendido por la fuerte presión de las redes sociales. Ya son más de 110.000 firmas en contra..., y el rector Ruipérez sigue encerrado haciendo cálculos –electorales y mediáticos- en su despacho, por algo es matemático.
                      

Y lo de la cátedra de Tauromaquia que, si ustedes recuerdan, estuvo presente en la performance de Barceló (“Visto y visto”), nos parece repugnante y vergonzoso. Que una universidad pública como la USAL promueva esos estudios es un delirio. Igual se lo aplicamos a la Diputación Provincial. Nos quedamos perplejos observando, en páginas web de esta Institución, imágenes de críos de diez años, o así, aprendiendo a torear-matar animales por diversión y amor cultural y tradicional. En fin, esto nos lleva al Medievo siglo XV.
Una buena pregunta para los próximos candidatos a rector sería “cuál es su intención sobre la tal cátedra taurina”. 
¿Esta es la aportación que quiere el rector Daniel en su despedida de la USAL?
Es el colmo que, mientras las empresas e instituciones españolas invierten (agencia EFE) en I+D+i la mitad que la media europea (en C y L y Salamanca, menos aún), el rector Daniel H. Ruipérez, la Junta C y L y Diputación se dedican a fundar y fomentar escuelas taurinas y estudios de Tauromaquia.  
En fin, charlotada ¬–no lo digo en el sentido de espectáculo cómico taurino -no quiero ofender–, sino charlotada entendida como actuación pública, gestión grotesca y ridícula, de los dirigentes de la USAL y de su Fundación General. Eso ha sido toda la barcelotada, primero desde la Performance, luego la macro exposición del artista hasta los “horroris causa”, y al final se remata la faena con capotazo taurino incluido de la universidad salmantina.