Viernes, 15 de diciembre de 2017

Llegar al Hospital de Los Montalvos.

Todavía hopjiplático por los acontecimientos que vivimos en España, con unos iluminados salvadores de la patria (catalana en este caso) enfrentados a un bombero que actúa como pirómano manteniendo rancias costumbres de la derecha cuando se cuestiona el modelo de Estado, las circunstancias me han llevado recientemente al Hospital de Los Montalvos año y medio después de la vez anterior. Y vaya, ¡sorpresa!, me he encontrado con los mismos baches, más profundos y numerosos eso sí, que entonces en una de las carreteras de acceso.

Este interesantísimo ejemplo del patrimonio de los últimos 100 años fue construido en un momento concreto con un fin muy específico que se ha perdido. Eso supuso que su ubicación no sea la más adecuada para las necesidades hospitalarias actuales, lejos del término municipal de la capital y mal comunicado con ella por transporte público. Pero está ahí y parece que se intenta aprovechar, aunque con la sensación de no tener claro para qué como trasluce su deficiente mantenimiento. Las carreteras de acceso no están a la altura de lo que deberían ser, por no olvidar el tema de su titularidad. La de toda la vida es de la Diputación (DSA 303 según el mapa de la web) y otra más “moderna” (sólo en edad, no en diseño) parece que pertenece al municipio. Ambas llevan a un complejo de edificios que pertenece a la Junta.

Me interesa la que une la puerta actual del Hospital con la carretera de Matilla, que parece municipal. Sigue la valla del Hospital, lo que le aporta una curva cuando gira al buscar la entrada, donde parte un camino que lleva a la torre de comunicaciones de Telefónica. Esta curva atesora unos soberbios baches, que no parece que nadie arregle, y eso que por aquí pasa el autobús metropolitano (de escasos servicios diarios) según informa la web correspondiente. Supongo que, al igual que ocurre con la carretera de Matilla, la inversión para eliminarlos debe ser enorme y no cabe en el presupuesto municipal correspondiente. La Diputación demasiado tiene con esa otra carretera recientemente asumida y las comilonas de San Mateo, y a la Junta le interesan más las cátedras taurinas que los accesos a su propio hospital. Y ahí están los longevos, y peligrosos, baches que nadie arregla y con pinta de ir para largo.

Viajando hasta allí por la carretera de Matilla se observa una gran escombrera a la izquierda nada más sobrepasar la autovía, acompañada de otras deposiciones de materiales más arriba, en la carretera que une Vistahermosa barrio con el antiguo pueblo y las instalaciones militares. Supongo que aquí existe un lio de términos municipales, pero no creo que pueda ser muy legal, si además hay una escombrera legal a pocos kilómetros. Otros amontonamientos se observan a un lado de la carretera DSA 303, junto a una urbanización amparada por un informe de Medio Ambiente que afirma que el encinar está en regresión, aunque la comparación de fotos con algunas décadas de diferencia lo ponga en duda. Como último detalle curioso, al otro lado de la carretera de Matilla frente a la naciente montaña de escombros, se puede observar un cartel de esos tan queridos por cualquier administración que anuncia una obra pública, con varias décadas a su espalda, en concreto tantas como la carretera.

Para terminar no quiero olvidarme de la interesante sobredosis de Miquel Barceló de los últimos meses, en especial del elefante que nos ha acompañado en la Plaza Mayor. No sé si se ha intentado y no ha sido posible, pero me hubiera gustado mucho mantenerlo permanentemente en esa ubicación. De paso, a lo mejor hasta me creería eso de “Salamanca es una ciudad marcada por su carácter cultural y patrimonial, pero también por ser "universitaria, viva y, sobre todo, moderna y joven", que dijo el alcalde hace unos días. Otra vez será.