Domingo, 22 de octubre de 2017

Hoy va de trenes, que no de choques

Mis años extremeños dieron para mucho, como para comprobar que ir de Madrid a Navalmoral de la Mata es una experiencia no religiosa, sino de viaje en el tiempo. Trenes ruinosos, retrasos, incomodidad pura y dura… vamos, que los ferrocarriles extremeños son un buen decorado para un “Cuéntame” casposo y ruinoso y menos mal, bendita sea la bellota, que las autovías han convertido aquellos viajes por carretera casi eternos, en una maravilla… Este conocimiento de primer culo –porque les juro que regresar a mi casa de entonces desde Madrid era una desgracia para las posaderas de cualquiera- me lleva a reflexionar sobre eso de las comunidades de primera, de segunda y de cuarta regional. Ya saben ustedes que viajo a Cataluña muy a menudo, y les confesaré que lo hago en un AVE impecable donde la única pega es que el bocata te sale a precio de pincho de gastro bar. Y con esto no quiero decir nada, nada de nada. Total, lo del choque de trenes me imagino que no será entre un tren de quinta extremeño con uno catalán. No, lo del choque de trenes tiene que ver con los Mossos y el resto de los cuerpos de seguridad del estado que, encima de cobrar menos, tienen que aguantar una situación de burla constante y de decisiones políticas que les sitúan en medio de la vía así, como si nada…

         Frenar el dichoso referéndum enviando a gente que sabe bien hacer su trabajo y que sabe bien obedecer las órdenes, no es precisamente una decisión de la que sentirnos orgullosos. Sin embargo, que me expliquen qué se puede hacer cuando el tren va desbocado a llevarse todo por delante y encima, con ese recochineo que no tiene nada de heroico, sino más bien de manipulación pura y dura. Respeto absolutamente a quien se considera catalán y diferente, a quien quiere un país y un hecho diferencial… y vaya, les recuerdo que lo tienen. Tienen una autodeterminación casi perfecta a la que sólo le falta el asunto de la hacienda catalana que… Oh desgracia, puede que se consiga chantajeando al malvado gobierno central que roba y abusa. En fin, quizás lo más sensato hubiera sido dejar hacer este referéndum si tan importante era. Es posible que hasta saliera que no y ya… a correr, pero por suerte o por desgracia, el marco de la ley es el que es y es para todos, nos guste o no… por ello, toda este montaje tan bien orquestado tenía una base imposible de soportar. Mantenerlla y no enmendalla es tan criticable como enviar a la pura fuerza a quien tiene la obligación de mantener el orden sea como fuere. Y esa es la tragedia.

         Todo este chantaje vil y esta mala gestión del problema ha alumbrado a una sociedad dividida, y vaya si lo sabré yo que lo veo y lo sufro. Y miren, eso me recuerda que hablar del tema aquí, desde el desconocimiento de la diglosia absoluta que sufren los no independentistas, me parece una insensatez. Una sociedad dividida que ahora, desde el resto de España se mira con suspicacia. Por suerte, quienes están ahí, en la vida cotidiana, saben muy bien quienes son los hunos y los hotros. Y saben que los trenes son necesarios para atravesar todos los paisajes y no para hacerlos chocar. Quiero un tren decente para mi Extremadura. Quiero que los catalanes sigan siendo gloriosamente diferentes porque los disfruto y aprendo de ellos. Quiero que el resto de España les admiremos y quiero que estos políticos que deberían conducir los trenes dejen de sacar partido a una situación trágica donde tienen nombre y apellidos una sarta indecente de chantajistas.

Charo Alonso.

Fotografía: Fernando Sánchez Gómez.