Domingo, 22 de octubre de 2017

La mafia y Cataluña

    La mayoría de las explicaciones políticas al lío de Cataluña pasan por alto el auténtico motivo del conflicto: los gestores de la Comunidad Autónoma, actuando en forma de organización mafiosa, están enfangando el río para escaquearse de sus responsabilidades y continuar pescando. Según las imputaciones judiciales vigentes, Jordi Pujol, su entorno, su partido y sus aliados políticos se han dedicado durante más de treinta años a embolsarse una parte nada despreciable del presupuesto de aquella Comunidad, o sea, del dinero de todos los españoles. Para justificar la creación de un pequeño imperio que pudieran dominar impunemente, se convirtieron en representantes de los "auténticos catalanes". Lo intentaron usando la técnica nazi-leninista de las mentiras contadas mil veces, mediante la manipulación de la educación y la demagogia mediática. Y con habilidad de trileros desviaron la responsabilidad de sus fechorías a los "españoles que nos roban".

   El lavado de cerebro de una parte –no la mayoría– de la población catalana ha sido fácil. Basta con estimular el sentimentalismo patriótico hasta un límite en que resulta incontrolable. Lo he dicho en otras ocasiones, el apego a la patra chica es un instinto natural tan útil para la supervivencia como el de alimentarnos. Pero una cosa es saciar el hambre, otra cubrir caprichosamente el apetito, y otra muy distinta la bulimia. Y el nacionalismo es la bulimia del instinto patriótico.

    Las organizaciones criminales como la Camorra, origen de la Mafia, nacieron en Nápoles cuando era posesión española y fueron probablemente exportadas al estilo del bandolerismo catalán, que data del siglo dieciséis. Lo han documentado historiadores catalanes, y no precisamente franquistas. Según el gerundense Jaume Vicens i Vives, ”el bandolerismo es un estado de espíritu de la Cataluña montañesa del Quinientos”. Y el barcelonés Xavier Torres Sans matiza que “la miseria y la sobrepoblación no lo explican todo, pues el bandolerismo catalán de la edad moderna se alimentaba de los ricos y poderosos –y de sus disputas particulares– antes que de los pobres u oprimidos y sus dificultades.”

     Para deshacerse de quienes se les oponen con el Derecho –las leyes consensuadas incluso con ellos– los mafiosos del 3% no pueden recurrir actualmente a matones a sueldo como El Padrino, pero tienen a su disposición una organización de agit-prop, inspirada en el comunismo castrista y bolivariano, que se mueve en este conflicto como pez en el agua... Hasta la bandera que los secesionistas enarbolan como símbolo sentimental o político de su desatino comparte la cuatribarrada del reino de Aragón que dominó Nápoles y Sicilia e incorpora el triángulo y la estrella de la bandera independentista de Cuba.