Viernes, 15 de diciembre de 2017

¿Qué habría hecho Jesús de Nazaret el 1-O?

     Esta pregunta se hacía el jueves D. Bruno Bérchez, delegado diocesano de Juventud de la archidiócesis de Barcelona en un mensaje de guasap que me han reenviado desde allí. ¿Qué haría Jesús si estuviera en la piel de Mariano Rajoy o de Carles Puigdemont, o de un mosso d’esquadra  o un guardia civil? Con toda honradez responde que no lo sabe. Yo tampoco. Y es que Dios nos ha dado conciencia y responsabilidad para tomar nuestras propias decisiones. Por otra parte, mi sobrino Luís, desde Inglaterra, ha publicado en el digital reusdigital un articulito interesante, El grup de WatsApp, que narra las dificultades que el ‘prusés’ está creando entre los grupos de amigos, aunque por suerte no se rompen del todo, pues la amistad, que es una importante forma de amor, prevalece…por los pelos.

     Creo que entiendo bastante bien el catalán, pero espero no equivocarme en la traducción, para no liarla. Dice mosén Bruno Bérchez, que actuar como Jesús es actuar por amor. No a una idea, sino a las personas. No a mí mismo, ni a los que piensan como yo, sino a todos. Es actuar no buscando los ‘likes’, sino el bien. Es escuchar y no menospreciar  a quien piensa diferente de mí, aunque no lo entienda y tratar de comprenderle. Es no dejarme llevar por la pasión…es no mentir y manipular las palabras, sino intentar siempre reconocer la verdad, venga de donde venga…es reconocer que quizá yo también tengo parte de culpa. Es orar para que al final no se haga mi voluntad, sea la que sea y a coste de lo que sea, sino la de Dios. Tal vez así, dice, podamos levantarnos el día 2 con ganas de encontrar soluciones entre todos.

     No será tarea fácil porque, en las sociedades modernas, la opinión pública es muy importante y, al final, cuando no hay una seguridad metafísica, como es el caso, lo que cada uno de nosotros opinemos, catalanes incluidos, separatistas o unionistas, será lo que nos mueva a pensar, actuar o votar, de una manera o de otra.

     Va a ser difícil porque la opinión separatista tiene aliados poderosos:

-el sistema catalán de enseñanza, trasferido en su práctica totalidad desde los tiempos de la UCD, con el ministro de Educación Otero Novas, salvo en lo concerniente a la Alta Inspección –inoperante-, y no enmendado por los sucesivos partidos gobernantes en el Reino de España, PSOE o PP, que disfrutaron durante décadas del apoyo estratégico de los nacionalistas catalanes.

-la propaganda política, a través de un monopolio nacionalista de los medios de comunicación en Cataluña, salvo excepciones. Las redes sociales no son un antídoto, pues cada uno tenemos tendencia a encerrarnos en la burbuja de los nuestros.

-los poderes económicos, miedosos, se cogen la conciencia política con papel de fumar, esperando a ver quién manda y, por lo tanto, no se mojan, salvo algún troskista irredento al que le gusta operar no como delantero centro sino desde una segunda línea. Es más, puede que algunos de ellos sueñen con una renovada etapa de proteccionismo, que aumente los privilegios que ostentan, sin interrupción -tampoco en el denostado franquismo- desde el siglo XIX.

-en cuanto a la Iglesia en Cataluña, que como es obvio me interesa mucho, hay de todo y seguro que ha tenido un papel importante en el refuerzo y la justificación del nacionalismo en décadas pasadas, pero ahora pinta poco en la región más secularizada de España, con permiso del País Vasco, otro emporio nacionalista. Los 300 mosenes que se han declarado a favor del referéndum son muchos: el 15% del clero. El 85% restante supongo que es tan pecador como lo somos los demás, aunque entre ellos hay iniciativas bien importantes y actuales, como pudimos comprobar en el testimonio de mosén Peio Sánchez, párroco en Las Ramblas del atentado yihadista, o en la conferencia de D. Iván Pérez, de Sant Boi de Llobregat, sobre Pastoral y salud mental en la reciente Semana Diocesana de Pastoral de la diócesis de Salamanca.

     A partir del 2 de Octubre, como ya llevo haciendo desde hace tiempo, voy a dedicarme a rezar, a pensar, a mantener mis contactos con la familia y los amigos catalanes con el ánimo de quererles más si puedo, a leer informaciones y opiniones sobre Cataluña en español, en catalán y en francés y a expresarme y opinar en público. Y, como se decía en las novelas por entregas, ‘Continuará’.

(texto escrito el día 28 de Septiembre de 2017)