Domingo, 17 de diciembre de 2017

¿Quién paga todo esto?

Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos. Nietzsche

"Un gran poder conlleva una gran responsabilidad" Son palabras que el Tío Ben decía a su joven sobrino el fotógrafo Peter Paker, alter ego del popular Spiderman y que su creador, Stan Lee, parece que tomo prestadas de un discurso que el Presidente Roosevelt dirigió al pueblo americano el 11 de abril de 1945i]. Palabras sabias pero que nuestros representantes político instalados en los centro de poder no parecen tener interiorizadas.

Dicen, y así debería ser, que vivimos en un Estado de derecho que como su propio nombre indican “Estado”: forma de organización política y “derecho”: conjunto de normas consensuadas y aceptadas que determinan el funcionamiento de una sociedad, quiere decir que los poderes de estos Estados están limitados por las leyes.

El Gobierno de España dice cumplir estrictamente la Constitución, el Gobierno catalán también, pero están enfrentados. Por tanto se debe tratar de Constituciones diferentes o de interpretación distintas de una misma norma.

Como ya escribí hace un par de semanas, los partidarios del sí a la independencia acusan al gobierno de la Nación de amenazas, pero el cumplimiento de la ley nunca puede ser una amenaza, salvo para los delincuentes, y ciertos comportamientos que hemos podido ver estos últimos días se puede calificar como actos de delincuencia, falta de respeto e incivismo colectivo. 

¿Y quién paga todo esto? Las papeletas, las pegatinas, las urnas, los gastos generales, los desplazamientos y las horas extraordinarias que deberán abonarse a las fuerzas de orden público, los cuantiosos deterioros de mobiliario urbano, los salvajes destrozos de vehículos policiales – pagados con los impuestos de todos – mientras sus autores presumen de sus fechorías en las redes sociales creyéndose impunes al castigo, y lo que es más preocupante, creyéndose “defensores de la democracia”.

Informan los medios que la Comandancia de Barcelona, está analizado las imágenes que han circulado de ciertos energúmenos encaramados en los vehículos de la Guardia Civil cuando sus miembros cumplían órdenes de un Juez en la Consellería de Economía, ¿si logran identificar a los autores, lo que no debe ser difícil pagaran las reparaciones?

Y en ese punto estamos, cada parte enrocada en su postura y sin que se pueda intuir el más mínimo acuerdo. Cada cual, haciendo uso de su poder y los dos olvidando la gran responsabilidad que conlleva.

¿Quién o mejor quiénes son responsables de que hayamos llegado a esta situación de crispación compartida? Sin duda hay muchos. El Gobierno del Sr. Rajoy, el Gobierno del Sr. Puigdemont, los fiscales del Tribunal Constitucional, la Presidenta del Parlamento Catalán, el Sr. Artur Mas, etc.; pero si estamos así y el Sr. Rajoy continua siendo presidente del Gobierno es, en mi modesta opinión, porque el Secretario General de Podemos, Pablo Iglesias, se lo consintió.

Iglesias, tumbo con altanería la candidatura a la Presidencia del socialista Pedro Sánchez, permitiendo a Rajoy seguir en ella y todo ello en su primer discurso ante el pleno de la Cámara de Diputados, es decir frente a todos los ciudadanos. Su discurso estuvo diseñado para el lucimiento personal, cuajado de citas celebres, de referencias a personajes históricos, unos vivos y otros no. El dirigente de Podemos congrego en su intervención desde Maquiavelo hasta Labordeta, retorciendo intencionadamente sus palabras hasta hacerlas encajar en su línea mitinera.

Los 71 escaños de Unidos Podemos, el narcisismo y las prisas por tocar poder de Pablo Iglesias, junto al callejón sin salida en el que se había metido el expresidente de la Generalidad de Cataluña, Artur Mas y con él su partido, sentaron en marzo de 2016, las bases de lo que hoy estamos viviendo.

Hasta el último momento hay que confiar, no se puede tirar la toalla, pero debemos ser conscientes de que a estas alturas una solución pactada es difícil. Nos encontramos ya en el terreno de “lo hormonal”, en el de los sentimientos, y en él la razón queda relegada. No obstante se debe hacer posible algún tipo de acuerdo o todos, de una u otra forma, pagaremos el pato y haremos buenas las irónicas palabras de Nietzsche: Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos.

 

[i] Today we have learned in the agony of war that great power involves great responsibility. Today we can no more escape the consequences of German and Japanese aggression than could we avoid the consequences of attacks by the Barbary Corsairs a century and a half before. We, as Americans, do not choose to deny our responsibility.”