Domingo, 22 de octubre de 2017

Origen plebeyo del fútbol.

Uno de los mejores libros de fútbol que he leído fue escrito por Menotti y Angel Cappa. Lamentablemente está agotado y no hay forma de comprarlo en este momento. Pero Cappa siguió escribiendo buenos libros, el último con María Cappa y titulado: “También nos roban el fútbol”. Entresaco algunos párrafos con muchas de las ideas allí plasmadas: “El fútbol nació en las calles. No tiene padre ni madre. Nadie lo inventó. Fue una creación colectiva de principio difuso en el tiempo y que fue evolucionando con los siglos hasta convertirse en el juego que es hoy. Se dice que comenzó en China o en Japón, tal vez en Egipto, hace tres milenios. Desde entonces, jugar con una pelota y con los pies cautivó a las masas y perturbó al poder, que veía en esa actividad lúdica algo rebelde, violento y perturbador. Tal es así, que fueron varios los reyes que prohibieron esas manifestaciones populares multitudinarias”.

Y siguen reflexionando Ángel y María Cappa: “El fútbol rescata del olvido y da identidad a los niños de los barrios marginados, que encuentran en este juego una manera de ser, un modo de expresión. Los “nadies”, como decía Galeano, son alguien con una pelota de por medio… En la década de los 60 del siglo pasado, m ás o menos, el negocio “descubrió” en el fútbol una fuente de ingresos abundante e inagotable. Las clases dominantes dejaron de mirarlo con la nariz fruncida y, donde hasta ese momento solo veían 22 hombres en pantalón corto, sudorosos, dándole patadas a una pelota, comienzan a vislumbrar que el asunto podía aumentar su riqueza considerablemente. Su mirada se torna entonces comprensiva y hasta cariñosa”.

En la contraportada del libro podemos leer también: “Como sucede con todo lo que toca el capitalismo, este cambio radical se ha traducido en desigualdad; desigualdad entre jugadores de un mismo club, entre clubes, entre competiciones e, incluso, entre categorías, como la del fútbol masculino frente al femenino. Y en una maquinaria de enriquecer a los hombres de negocios que tomaron el control de los clubes…” (…) “Pero no todo estará perdido se volvemos a adueñarnos de los clubes y conseguimos devolver al fútbol su esencia como juego y su naturaleza popular o, como decía Eduardo Galeano, su condición de fiesta de los ojos”.

Salamanca, 27. Setiembre.2017