Viernes, 15 de diciembre de 2017

¿Rajoy “pa” rato?

A partir de otoño, después del referéndum catalán –o lo que sea eso–, Péiglesias, Pésanchez, las otras izquierdas y los nacionalistas no autoritarios ni separatistas, deben pactar para mandar al PP y a sus monaguillos a la oposición.

                       

Los dirigentes de C´s, ingenuos, mentirosos y acólitos del PP –su marca blanca–, ya nos tienen acostumbrados a los continuos cambios de criterio y a la bajada de pantalones ante el gallego registrador de la propiedad ajena (por eso les apellidan “los sastrecillos de Rajoy”). Gracias a Albert Rivera y a los suyos, tendremos Rajoy para rato. Y así nos lo advierte el delfín rajoniano Martínez-Maíllo. Porque, claro, Rajoy es como la corrupción del PP: no tiene fin.

La trama corrupta de los populares está perfectamente estructurada en las entrañas del partido. Se defienden diciendo que no son consentidores, pero han sido ellos o ellas, sus dirigentes, los que han aparcado en las sedes de su partido, en sus bolsillos y en sus cuentas corrientes, las corrupciones de la Gürtel, de Bárcenas, de la Púnica, etc. Caraduras, cuando menos, se les suele llamar a estos responsables de la falsa regeneración del PP.

               

A partir de otoño, después del referéndum catalán –o lo que sea eso–, Péiglesias, Pésanchez, las otras izquierdas y los nacionalistas no autoritarios ni separatistas, deben pactar para mandar al PP y a sus monaguillos a la oposición.

El caso es, que si Pésanchez y Péiglesias acordaran –con algunas ayudas parlamentarias– otra moción de censura, por ejemplo para Navidades o primavera, seguramente Mariano Rajoy se adelantará, como ya amenazó, y disolverá las Cortes para convocar nuevas elecciones generales. A lo mejor, por esas fechas, ese órdago le sale mal al gallego, y a ver qué pasa el 1-O con el referéndum catalán o lo que sea. Cuáles serán sus consecuencias para un lado (patrioterismo español), para el otro (independentismo), y para el de más allá (catalanes y españoles que ni están con las medidas rajonianas de represión ni con las chapuceras decisiones legislativas de la Generalitat).

   Ante la aprobación del referéndum por el pleno del Parlament de Catalunya, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría se mostró algo arrabalera y poco comedida, afirmando que “pasó mucha vergüenza democrática” con lo que ocurrió en ese Parlament. Y enseguida le contestaron la mayoría de los grupos de la Oposición “Mire Soroya, aquí tiene una vergüenza democrática que denunciar: el Partido Popular regalando a los grandes bancos el dinero de los ciudadanos, y mintiendo descaradamente una vez más”. Otros le afearon que con las pensiones, que tanto cacareaban que no perderíamos nada. Pues, bien, también mintieron desvergonzadamente, pues se ha perdido más del doble del poder adquisitivo en solo año y medio. “¿Y usted Soroya no sufre afrenta como demócrata, cuando un día sí y otro también se despacha una causa judicial contra el PP y contra sus dirigentes sobre corrupción, prevaricación y financiación ilegal del partido?” A la deslenguada vicepresidenta Sáenz de Santamaría le llovían más reproches: “¿Por qué su Gobierno vende armas y material de guerra a dictaduras, a Arabia Saudí –y otros países árabes– que protegen o financian el yihadismo? Muchos diputados criticaron duramente los constantes incumplimientos del Gobierno del PP con la cuota obligatoria de refugiados pactada con la UE. Esto sí que es una grave infracción de nuestra Constitución, especialmente el art.14.5. También le recriminaron el uso partidista contra los ciudadanos que hace el PP de algunas instituciones, como el Ministerio de Interior, el de Justicia y de Hacienda. Toda esta deriva política autoritaria del gobierno pepero, y sus decisiones represivas anti catalanas acarrearán muchos presos políticos en nuestra España democrática.

         

Las últimas encuestas del CIS, y de otras empresas mediáticas, abren de par en par a Pésanchez los portones de una nueva moción de censura. Y ¡ojo!, estas encuestas y los sucesos de Cataluña han dado un giro inesperado desde hace unos meses. Aunque lanzase Rajoy ese atrevido envite de disolver la Cortes y ganara las elecciones, la distancia ente PP y PSOE ha disminuido significativamente. Y el PSOE volvería a ser el partido más fuerte de la Izquierda y de la Oposición. Por eso, podría liderar con más éxito una unión de partidos progresistas, un pacto de alternativa anti PP. Creemos que con estos datos de la estimación de voto, Rajoy se pensaría mucho convocar nuevas elecciones con una mayoría en contra del PP en el Congreso que va a tumbar todas sus iniciativas. Y a ver cómo sale, bien parado o vapuleado, del choque de trenes con el Govern catalán. Podemos pensar que Rajoy puede tener las horas contadas, a pesar de que Martínez-Maíllo asegura que tendremos Rajoy “pa” rato. Si eso es verdad, sería solo “pa” un ratito…, a no ser que el primo catedrático científico de Rajoy, ese que niega el cambio climático, diga lo contrario, claro.