Domingo, 17 de diciembre de 2017

Recursos medioambientales

Alternativas – 2

En el espacio rural encontramos recursos medioambientales, basados en el clima, paisaje, la vegetación, la fauna, en definitiva el entorno. Y otro tipo patrimonial, transformado por el hombre a lo largo de su actividad. Ambos bien administrados pueden constituir recursos y proporcionar beneficios a la sociedad. Las vías pecuarias son un conjunto de recursos medioambientales y patrimoniales, ya que en ellas, se unen la naturaleza y la cultura.

 

El recurso es por tanto la visión economicista de patrimonio, pero a este aspecto económico se le ha de añadir la visión social, que el recurso ha de respetar para que no se produzcan los deterioros que se están observando en otros conjuntos patrimoniales.

 

Dentro de una interpretación antropológica, se pretende dar una visión social del recurso y no solamente económica, hecho que ocurre al hablar del recurso turístico. Teniendo en cuenta y siendo conscientes de que el interés por “lo natural, lo rural y lo tradicional” es una moda que ha calado fuertemente en nuestro país, de debe aprovechar este hecho para de una forma ordenada, ofrecer la entidad cultural de cada zona como un recurso, en definitiva y aunque suene muy fuerte, vender la identidad como un recurso, como otros venden playas, monasterios o museos. La cultura tradicional es por tanto un recurso que debe comercializarse, pero antes debe estudiarse y ofrecerse con dignidad.

 

En el caso de las vías pecuarias estamos ofreciendo un recurso que tiene en su base el hecho de que son de uso público, son “algo de todos” (Artículo 2. De la Ley 3/1995 de Vías Pecuarias “Las vías pecuarias son bienes de dominio público de las Comunidades Autónomas y, en consecuencia, inalienables, imprescriptibles e inembargables”) y por tanto entre todos debemos conservarlas y también disfrutarlas.

 

Cualquier recurso, lo es en la medida que se comercializa, es decir que se publica, y que produce beneficios y no debemos avergonzarnos de obtener rentas de vender nuestros valores culturales. Pero esta promoción debe de estar dentro de un programa y se deben cualificar los beneficios y los riesgos que esta apuesta entraña.